lunes, 13 de diciembre de 2010

Pequeña Rusia


El secreto familiar más vergonzoso de los Liukin estaba olvidado parcialmente. En algunas reuniones en la campiña la gente lo contaba como simple anécdota sin saber los nombres de sus protagonistas. En su tiempo había sido un escándalo. En el barrio ruso un grupo de actores trabajaba en una obra basada en el viejo relato con el fin de presentarlo en el Festival de Arte Dramático y Danza Rusa que cada diciembre se celebraba en la calle Pushkin. En los negocios se regalaba turrón de nuez a todo aquél que entraba.
Carlota por esos días buscaba un regalo para su padre cuando un incidente le cambió el destino.
Anton, conocido por sus vecinos por ser el nuevo campeón junior, en un intento por jugar una broma a sus amigas reventó inesperadamente la fuente de Nabokov. El caos por el agua que salía en violentos borbotones no se hizo esperar. Muchos vieron su ropa arruinada. Un policía se acercó, en eso se oyó

-¡Antón Maizuradze!

La madre del chico arrivaba más preocupada y apenada que furiosa. El oficial le entregó una multa

-De todas formas la tubería ya estaba oxidada así que la ciudad pagará más de la mitad.
-¿De dónde sacaré 1000€? ¡Sabes que no tenemos tanto hijo! ¡Hay que pagar las reparaciones de la pizzería, tus entrenamientos y ....!! Disculpe oficial
-Con este niño cubro mi cuota diaria de infracciones
-¡Ea! Que el muchacho no lo ha hecho de maldad - dijo un anciano
-¡Perdónalo! - dijo otro

Cómo sabía que con su hijo era difícil buscar una solución, lo dejó ir. En eso llegó David, el mejor amigo de Antón.

-Te traje un blini
-Gracias
-¿Qué pasó?
-Abrí de más la llave de la fuente y explotó
-Jajajajaja me hubieras dicho y te habría ayudado
-No tienes tanta suerte
-Jajajajajajajajajaja
-Vamos al centro
-¿Pasamos por Amy?
-Primero por Hannah y Elena
-¿Y Natalya?
-También. Hoy no tengo que ir a pista, sirve que estrenamos tu balón
-Conseguí una reta en Olenska. Si ganamos saldremos corriendo para que no nos den una paliza
-Perfecto
-¿Y ese milagro que Tarasova no te dé clase?
-Me dijo que si ganaba Nacionales y Selectivos me daría el resto del mes de descanso
-Pero tienes torneo en enero
-Hasta febrero. Lo malo es que Weir se lesionó
-¿Qué le pasó?
-No sé bien pero mandarán de reemplazo a Weymouth a Four Continents para que compita conmigo

Una vez que el grupo se reunió, se dirigieron al callejón Olenska en el centro. Aunque las chicas no estaban seguras (los contrincantes eran mayores) vieron a sus amigos jugar y burlarse de sus retadores. Antón no contenía su sarcástica forma de celebrar goles hasta que se dieron cuenta de que todo había terminado

-¡Se acabó la risa!

Con ese grito todos salieron en desbandada pero Antón esperó un poco y tomó la pelota propiedad de los contrarios y comenzaron a perseguirlo. Velozmente llegó a Piaf y tuvo una idea. David que lo había seguido al darse cuenta de que tomaba dirección contraria a la de él exclamó

-¡¿Antón que haces?!

El chico viendo fijamente a quiénes iban detrás de él pateó el balón.... Que rompió la ventana de la habitación de Carlota. El balcón se llenó de los cristales mientras ella asustada decidió ver quién era el culpable.

Afuera, Antón se llevó las manos a la cara y a la nuca. Todo se aquietó. La niña salió a reclamar pero en eso él dijo

-Corre
-¿Porqué?
-Corre

La tomó de la mano y se fueron a toda prisa. David igual hasta que los perdió de vista.

De nuevo en el barrio ruso (mismo que rodeaba al del centro) se detuvieron.

-¡Suéltame quieres!
-Perdón
-Llévame a casa
-Luego. No quiero encontrarme con esos tipos
-¡No! Tú me trajiste aquí así que me regresas. Tengo que ir de compras
-¿Compras de qué?
-Un regalo para papá
-Entonces este es el sitio adecuado. Son las dos. ¿Tienes hambre?

Antón la llevó por su vecindario hasta que llegaron a un local muy concurrido atendido por los Kirkorov.

-Toma. Borscht. Es saludable comer sopa todos los días
-Gracias
-¿Ya se te quitó el mal humor?
-Un poco
-Me llamo Antón
-Lo sé. Te vi en televisión. Campeón Nacional la semana pasada y el domingo te llevaste el trofeo de selectivos. Irás a Europa
-Tienes que probar algo

Pasados unos minutos el llegó con otro plato

-Es golubzì
-No me gusta la col
-La amarás después de darle oportunidad a esto

Ella le hizo caso. Antón era saludado por todos y las risas eran muchas. Cuando llegó el té, Carlota se dió cuenta de que el chico la evadía respecto a su experiencia en el hielo. ¿Porqué?

-Ven

Salieron. Un almacén llamado "Totmianina" vendía artículos de todo tipo. Desde elegantes plumas hasta equipo de pesca, elegante y además accesible.

-¿Qué le gusta a tu padre?
-Adora pintar
-¿En serio?
-Y colecciona libros viejos con ilustraciones japonesas y chinas... le agradan los cuentos
-Aquí encuentras eso y más

Encantada por las sorpresas que la tienda guardaba terminó comprando un catalejo y un viejo mapa.
Antón la llevó por helado y finalmente por Pirozhkí (empanadas) y pan negro para su familia.


El reloj marcó las cinco. Cerca de la estación Soloviev se despidieron


-No te dije pero mi nombre es Carlota


Al día siguiente, la niña volvió. Antón la encontró en uno de los cafés de la calle Dobrev. Ese día le presentó la pizzería de su padre, el único lugar atípico del vecindario.


De padre ruso y madre italiana, Antón Maizuradze era el segundo de tres hermanos. Hiperactivo y risueño, ellos buscaron la manera de aprovechar su energía y después de descartar el hockey,  lo enviaron con Lena Tarasova, quién al notar su talento decidió entrenarlo en la pista Witt reservada al nivel senior. A pesar de sus logros, él no patinaba por convicción; únicamente lo hacía para mantener tranquila a Cecilia, su madre. 
Sin embargo, su mente siempre ideaba otras formas de expresión e incidentes como el de la fuente eran comunes. En contraparte, Antón era bastante buen amigo y demasiado leal. 


Los músicos callejeros en Pushkin eran el preámbulo del desfile inaugural del Festival. Los rusos son el grupo inmigrante mayoritario de Tell no Tales y la gente los adora. Carlota escuchaba con atención mientras él bailaba con una anciana; esta mujer había colocado la foto de Antón al lado de la de el nuevo ídolo de la ciudad, el también nacido en el barrio ruso: Plushy

2 comentarios:

  1. Me gusta la forma en que manejas la trama de los personajes, motivas a investigar y conocer acerca de la nomenclatura rusa y me transporto, al mismo tiempo me doy cuenta de que no somos tan diferentes quienes somos habitantes de este mundo.
    Saludos Ingrid

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  2. Siempre pensé que sería un problema manejar tantos personajes. A mí se me hace muy difícil, pero lo estás haciendo muy bien.

    Ahorita que estoy leyendo tus textos, siento como que viajo a otro lado, a una Europa diferente de la que a veces me causa náuseas. Me haces recuperar las ganas de querele un poco.

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