-Disculpe, no hay servicio.
-Soy Gabriela Alejandriy y encargué pastelillos, dije que llegaría a esta hora.
-Qué olvidadiza, adelante ¿Café?
-No gracias, de todas formas traigo lo justo.
-¡Oh! Era cortesía, no me haga caso.
-¿Tiene un problema?
-No es nada.
-¿Su marido le hizo algo?
-¿Qué? No, no, Jean está durmiendo, es que hoy me emocioné mucho y las hormonas también me juegan malas pasadas.
-Perdone mi imprudencia, es que yo estuve en el coctel de la editorial cuando Jean Becaud la dejó muy mal parada.
-Él intentaba parecer un escritor maldito frente a sus amigos esa noche, ya lo hablamos, lo solucionamos.
Gabriela tomando la iniciativa, colocó un par de tazas sobre una mesa y Judy se sentó.
-Si necesita ayuda, confíe en mí.
-Gracias, pero de verdad estoy bien
-¿Ha trasnochado?
-Soy insomne.
-El remedio para eso es un vaso con leche caliente.
-He tomado varios y no funciona.
-Llámeme Gaby.
-¿En qué trabaja?
-Soy curadora de arte en la Galería Universitaria.
-Muy interesante, yo volví a mi carrera de Historia del Arte.
-Cuando era más joven cursé Diseño.
-Son estudios muy bonitos.
-Definitivamente lo valen.
-Ahora que está por iniciar el ciclo escolar no tengo idea de cómo voy a sobrevivir entre las tareas, este trabajo y el entrenamiento, ya formulé un plan pero las jornadas de clase son impredecibles.
-¿Usted es deportista?
-Coreógrafa de patinadores, sólo di una observación y ahora hago mancuerna con la instructora.
-Suena difícil.
-Más bien agotador.. Hoy la niña que está en el equipo supo que tendrá un torneo muy importante y estaba tan alegre porque rescató su temporada.. Le hace tanta ilusión que hasta sentí que el estómago se me llenaba de mariposas pero vamos a contrarreloj.
-Guardando las proporciones pero yo he estado igual.
-Traeré su pedido.
-No es urgente ¿Sabe? Yo también me casé joven.
-No la imagino Gaby.
-Tenía veintidós. No me arrepiento.
-Yo hace como ocho meses, ya cumplí los veintiuno... Espero durar con Jean toda mi vida.
Hubo un silencio por varios minutos, Judy suspiraba.
-Veo que tiene muchas flores.
-Llegaron hoy.
-Supongo que usted misma eligió los arreglos.
-Me habría encantado pero no. Hoy en la mañana mi colega hizo un entripado porque llenaron la pista de rosas y todas eran para mí.. Regresé y los del servicio de entrega dejaron todo lo que ve.
-Quisiera que mi marido tuviera esos detalles, Judy.
-Tal vez le demuestra lo que siente de otras formas.
-Él es muy expresivo con nuestros hijos pero conmigo ..
-Cualquiera sería tímido con usted.
Gabriela miraba con cierta conmiseración a la señora Becaud ¿Ella era tan ingenua? Por supuesto, no se trataba de la primera vez que observaba los gestos de anhelo y profunda devoción entremezclados con una actitud aniñada. Indudablemente, la chica se aferraba a creer en la existencia de un único amor pero todos se percataban de que había contraído matrimonio prácticamente con el primer hombre que llamó a su puerta. Para evitar un desaguisado, Gaby prefirió tomar rumbo y prometió recomendar el café a sus conocidos.
Nuevamente sola, Judy se dispuso a lavar la cafetera cuando descubrió una nota y una rosa. El espíritu de la campiña la contemplaba leyendo el mensaje escondido en la cocina, al tiempo que ideaba maneras de sorprenderla. Siempre seguía a la joven para saber cuáles actividades realizaba, qué le gustaba. Las flores en la pista y el local eran perfectas, pero ella, convencida de que Jean era el responsable de tales regalos, no dudó en correr a su alcoba, despertarlo y hacer el amor.
El amor ;) aww.
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