A Sasha Cohen
-Impresiones tras el programa corto ¿Quién empieza? ¿Judy?
-Citaré: Los jueces nos tachan de simples, incluso nos pusieron un apunte de carencia de elementos con dificultad mínima. Si no naufragamos fue por el axel y las extensiones ¡¿Qué fue lo que vieron?! Nadie hace las secuencias de Carlota. Aquí nos escribieron que debemos estar agradecidas con las calificaciones y están muy altas para su gusto. Sólo tenemos la rutina libre para intentar ganar pero Kiira Meier será un problema. Estuvo magnífica y me dijeron que no falla los ejercicios largos.
-Si no se hubiera lesionado en la certificación ya tendría lugar en Nacionales.
-Rezaré por un milagro.
-¿Con tus santos que nunca fallan?
-Trabajamos muy duro, nos consta que somos buenas en lo que hacemos. Tenemos una rutina preciosa y una patinadora perseverante.
-¿Y si no es suficiente?
-Volveremos el siguiente año.
-En junior. Por edad no nos dejarían permanecer en novice. No le he dicho a Carlota ¿Cómo está?
-La vi callada y casi con catatonia. Iban a llevarla a cenar pero prefirió ir a casa. Pobrecilla, la pasó peor que nosotras.. ¿Adivina quién le dió el cinco punto dos?
-Carroll.
-Con una décima y sería cuarta. La penalizaron con una transición, eso sin contar las advertencias. "Salto en combo degradado en la realización del segundo elemento. El doble tuvo defecto de aterrizaje al no mostrar un ángulo de noventa grados" "Secuencia de extensiones con buena flexibilidad y duración pero nula inventiva" "Sin coreografía" .. Y no estoy bromeando, así se lee, literal.
-¿En serio está eso de los grados?
-Por mi madre que sí... Entregan la evaluación con braille y con letra, qué bueno.
-Se toman la consideración.
-Esto es ridículo, claro que Carlota realizó piruetas conforme a reglamento, no sé porqué les llaman "fáciles y predecibles".
-Hay trabajo. Necesito platicar con ella temprano.
-Eso si se despierta, creo que le dolía la cabeza y no la quieren molestar.
-Entonces al mediodía.
En el apartamento de los Liukin, Andreas arropaba a su hermana después de que ésta se encerrara durante una hora en el baño para llorar. Cuando su madre preguntó, pretextó que su período se adelantaba. Joubert esperó para verla pero Carlota se sumergió en un sueño muy profundo por lo que fue enviado a casa. Lo inaudito, era que nadie más descansaba esa noche. El viejo del muelle decidió que así sería mientras planeaba lo que ocurriría al día siguiente. En otra zona de la ciudad, Franz y Casey conversaban.
-Lindo local, lástima que nos dure tan poco la alegría.
-Podemos tomar todo el café que queramos hasta las nueve de la mañana por 1€.
-Brindemos por la calle Dobrev y sus maravillosas ofertas, Franz.
-Desde luego ¿Tienes algo que hacer mañana, en la noche?
-No, creo que terminaré de aprovechar mi entrada, me da derecho a un helado gratis.
-El mío es para un vaso gigante de palomitas.
-La receta de felicidad.
- Estoy preocupado ¿Viste a Carlota?
-Tengo sensibilidad de pasa. No lloré porque no es apropiado. Tanto tiempo conociéndola y es la primera vez que me siento igual de mal que ella.
-La caída es inversamente proporcional a la ilusión.
-Pero le falta una prueba, debería enfocarse más en remontar.
-Es una chica fuerte, podrá hacerlo.
-Gabriela la estrecharía y le diría las palabras adecuadas.
-Algún día que no es hoy ni mañana.
-A esperar un buen resultado entonces, es lo único que podemos pensar.
-Que el viejo te oiga.
-Otra frase sin sentido e iré considerando prohibirte los estimulantes.
-Por lo menos acabo con mi taza.
El hielo crujía. El mar se revolvía y congelaba. La arena se tornaba blanca. El bullicio de los insomnes llegó al barrio ruso donde buscaban cualquier cosa para no aburrirse. En Pushkin, Anton le daba dinero a los músicos que interpretaban sus melodías favoritas y éstos lo ponían a cantar. No tardó en iniciar una fiesta colectiva que se extendió a Poitiers dónde Joubert sacaba su tornamesas para realizar mezclas de acid house en beneplácito de los ravers. Otra vez, el chico Maizuradze se sentiría desplazado. El joven Bessette era sofisticado, ingenioso y atractivo, él solamente un pequeñín bromista. David le dijo que la diferencia con Carlota la había hecho una motocicleta. Su padre creyó prudente orientarlo.
-Te saldrán arrugas con ese enfado.
-Mientras no se me haga cara de sharpay.
-Te enfermarás, en serio.
-Me estoy llevando muchos disgustos.
-Andas de un explosivo ... Tú no eres así. Habla conmigo ¿Es Lotte*?
-Me atonté y se fue con el tipo de Poitiers que le cantó acaramelado.
-Creí que te habías peleado con ella.
-Estoy triste y enojado conmigo.
-Entiendo.
-Quise ser muy formal e ir poco a poco y mira. Hasta flores le llevaba.
-Antes de conquistar a tu madre tuve que romper muchos platos para darme cuenta de que ella era la adecuada y tarde o temprano estaríamos juntos.
-Pero yo sé que Carlota es la buena.
-Su momento no ha llegado todavía ¿Te ha pasado por la cabeza preguntarte si debes aprender algo?
-Usar la buchaca a tiempo.
-¿Qué vocabulario es ése?
-El del pueblo.
-Pasas mucho tiempo en la calle pero después discutimos; lo que debe importarte es que debes ser más claro con tus acciones y ser un poco menos tímido.
-La besé, más aventado no se puede.
-¿Qué te dijo?
-Se durmió.
-Estás perdido pero no frito. Trata de ser el mejor amigo que puedas, no tienes de otra.
Mientras amanecía, los acordes del musette en Humanidades daban la bienvenida al fin de semana. Las chicas inundaban la pista uno para el último ensayo antes de conocer su destino. La gran ausente era Carlota quién aún no llegaba por sentirse indispuesta. Ricardo la llevó a consulta.
-Es un resfriado leve - señaló la doctora - el consomé de pollo y mucho descanso le harán bien.
-Hoy tiene una competencia.
-¿De qué clase?
-Patinaje.
-Ya veo ¿Es importante?
-Demasiado. Es pase a nacionales.
-¿Alguna alergia de la que deba saber?
-Ninguna, ella puede tomar cualquier medicamento.
-En este caso le prescribiré aspirina para la molestias pero debe cubrirse muy bien y permanecer en cama un par de días.
-De acuerdo.
-Escribiré un oficio a su federación para que no haya problemas si le realizan análisis.
-Gracias.
Después de unos minutos, los Liukin salieron deprisa. Tamara estaba exaltada cuando arribaron.
-Dije mediodía, no trece y media.
-Pasamos al médico, disculpe.
-¿Tiene un justificante señor?
-Tome.
-Inicia tu calentamiento Carlota. Vamos a repasar el ejercicio sin descanso hasta las cuatro y retomamos a las seis. Sin excusas.
La niña trataba de mantener la mente en blanco mientras Kiira Meier la observaba con desbordado interés. Judy de vez en vez, detenía a su alumna para indicarle la posición correcta de un brazo o la rotación en las transiciones. Las mejillas de la chica Liukin enrojecían intensamente y se agotaba con facilidad. Joubert procuraba mandarle algún beso cada que ella lo miraba para envidia de las presentes. Durante el primer receso, Tamara entregó la prescripción al presidente del jurado, Ryan Oppegard.
Carlota se cubría con su manta preferida y dormitaba. Soñaba con pasajes oscuros y diluidos que le espantaban. Alcanzó a despertar a tiempo por un timbre que indicaba que todas las concursantes accederían al ensayo. Por el altavoz se informaba que a las siete y media arrancaba la actividad.
-Dudo que estés en condiciones - estimó Joubert.
-Mejoré, mi cabeza no da lata.
-¿Segura?
-Iré a practicar y a cambiarme.
-De acuerdo.
La chica mentía. Una fiebre le atacaba. Moverse le era difícil.
-Ella se ve terrible - opinó Judy - ¿Creen que resista?
-¿No confías en tu trabajo? - replicó el joven Bessette.
-No es eso.
-No le des vueltas.
Mientras pasaba el tiempo, la gente poco a poco ocupó las gradas. Amy se alegró mucho al ver que Carlota portaba el vestido rojo que le había regalado. Su amiga cumplía el juramento de portarlo en su primer torneo trascendente. Casey por su parte averiguaba si Urmanov andaba por allí al tiempo que Ricardo y Gwendal conversaban. Algunos arrojaban rosas por adelantado y los reporteros realizaban entrevistas a las tres aspirantes que iban de líderes. En medio del bullicio, el técnico fue retirando a las niñas para pulir la pista. Tamara y Judy ocupaban sus lugares. Anton llamaba la atención con un disfraz de bufón y unas maracas, estaba dispuesto a robarle cámara a Joubert y lo consiguió hasta que Verner se apareció y saludó al novio de su compañera, provocando alaridos. Las exclamaciones de ¡Guapo! y ¡Casanova! apenaban al chico Bessette, quién recibía además cartas, dulces y varios regalos.
Con puntualidad, los referees reanudaron su trabajo con un primer grupo de patinadoras bastante deficiente. Los entrenadores de los clubes veían con decepción los puntajes de una estructura evaluadora que no alcanzaban a entender. Evan Weymouth corría para evitar un regaño. Eva, traviesa como siempre, lo llevó a gayola, dónde nadie pasaba. Michelle Kwan aceptó que estaba a un segundo del bostezo después del primer hit.
-¿Quién no? Así es esto, lo emocionante es hasta el final y a veces ni eso. La mayoría en los Masters prefiere los programas cortos porque son más reñidos.
-¿A cuántos has venido?
-Como espectadora, a dos pero en senior. Como entrenadora es mi estreno. Este concurso es deprimente pero necesario.
-Vamos Tamara, no será peor.
-Con las del segundo grupo sabrás que sí puede.
Caídas, olvidos, detalles con los botines y tedio, eran el toque de algo que no mejoró hasta que Anna Ponor concretó la primer actuación limpia de la noche. No se alzaría en el podium pero no quedaría en el sitio trece, de dónde partía por obtener cien puntos en su libre, algo bastante bueno a su edad, once años.
El receso prometía a los dos grupos que peleaban por la ansiada clasificación; pero el más interesante era el conformado por las cinco mejor plantadas. De acuerdo al orden, Carlota saldría como la primera de ese bloque. La ansiedad de Judy molestaba a Tamara. El viejo del muelle paseaba por los asientos entregando caramelos. Al acercarse a Anton, se rió de su atuendo y sacudió su cabello. El niño se resignó y espontáneamente dijo:
-Tóquenme el cráneo todo lo que quieran, soy un futuro calvo gracias a ustedes.
-Primero llegas a los noventa y siete antes de ver un solo pelo en la almohada.
-Qué buena onda, Dios se lo pague.
-¡Ja ja ja! Ya me vi haciendo eso.
El chico Maizuradze miró con extrañeza al anciano que bendecía a De Patie, seguramente creyendo que un delirio quijotesco lo aquejaba. En los adultos mayores más avanzados era normal o eso sostenían los geriatras que impartían talleres para esa población.
-Ya van las penúltimas. Moriré.
-¿Te calmas Becaud?
-No sé cómo lidias con esto Tamara, a mí me dan escalofríos.
-Siéntate y no hables; funciona.
Las chicas se tornaron más ofensivas. Su diferencia en puntos era mínima. Cualquiera podía ser la ganadora. Los programas estaban calificando entre noventa y cien puntos. El penúltimo grupo colocaba en situación crítica a las demás. Tras bambalinas, Carlota procuraba mantener los pensamientos en blanco y realizar estiramientos mientras aguardaba su anuncio. El técnico le preguntó si se encontraba lista. Joubert le dió la mano y le ayudó a salir cuando las voluntarias recogían los ramos dedicados a otra pequeña que la halagó por su vestido.
La niña Liukin vió fijamente al señor que por alguna razón le apoyaba. Éste le daba unos consejos como no observar al público y reforzar sus agujetas además de cubrir sus patines con las mallas para evitar roces entre ellos que pudieran ocasionarle un accidente. Joubert la besó discretamente cuando los jueces voltearon hacia otro lado. Ella dió la media vuelta.
"From Universitary Skating Club, Carlota Liukin"
Una recepción calurosa no la distrajo. Daba vueltas a la pista mientras le indicaban cuando colocarse en posición.
Evan le comentaba a Eva que su instructor consideraba a la patinadora una persona carente de talento pero el interés del joven Weymouth radicaba en conocer su rostro de una buena vez. Quería saber porque Anton parloteaba tanto sobre ella, pero su novia lo distrajo.
Cuando la cámara hizo un close up, Amy descubrió en Carlota un gesto nuevo, extraño.
"Music: Romeo and Juliet by Nino Rota"
Con las manos en el pecho, la niña Liukin esperó un par de notas e inició su rutina. Su elemento inicial era un salto y comenzó a prepararlo. Tamara, al principio titubeó pero un crujido más inestable de lo normal la hizo murmurar:
-Va mal.
Judy alcanzó a escucharla.
-¿Qué?
-¡Carlota corrije, por Dios! ¡Sigue de largo!
Pero era de suponer que la niña no se percató y se impulsó para girar, sin poder apoyar su pie derecho al aterrizar, yendo al piso. Un ¡Doh! se dejó oír por el recinto. Ella continuó pero en su segundo salto, la falta de velocidad ocasionó que se apoyara con las manos para no caer.
-Adiós Nacionales - susurró Tamara con pesar. Judy no pudo disimular el llanto.
La gente aplaudió para que siguiera, como un gesto solidario. Amy lucía desangelada, Ricardo no atinaba a reaccionar. Joubert imaginaba lo que pasaría en cuanto terminara. Al tercer salto, Carlota logró estabilizarse y concretarlo correctamente junto con un par de piruetas compuestas que provocaron una ovación. Cuando llegó el turno del giro doble, el viejo exclamó:
-Esa chiquilla fallará lo que gusten, pero nunca un axel.
Y así fue. Evan miraba atónito la actuación más inspirada que atestiguaría en su existencia. Lena Tarasova soltaba lágrimas desde su puesto de jurado. Anton estaba seguro de que una secuencia de extensiones como las que Tamara le mostró a la chica Liukin, nadie la haría con tanta gracia y menos una coreografía tan completa que desembocaba en una fenomenal pirueta. Al concluir, Carlota se había ganado el respeto y el corazón de los asistentes. Le gritaban que la amaban. Irina Astroskaya casi la reverenciaba; pero ella tenía el corazón roto. Sollozaba y se daba topes. Se despedía avergonzada y enferma.
Joubert no dudó en rodearla. Ella repetía "lo intenté, lo intenté". Evan contemplaba aquella escena con una comprensión muy especial.
-Cualquiera patina Romeo y Julieta pero ella.... Ella es Julieta.**
Algo presintió Eva que enseguida sacó al joven Weymouth de ahí. En el Kiss and Cry, ya con resignación Carlota supo sus calificaciones:
"Score please
Technical Merit 55.22
Program Components 62.41
Deductions 1.00
Free program score 116.63
Short program score 54.40
Total segment score 171.03
Carlota Liukin from Universitary Skating Club is 1st place"
Los resultados del resto no importaban. La mirada extraviada de la niña impresionó mucho a las muchachas que la veían en vestidores.
-No debo continuar, no puedo con la presión. Me esforcé, en serio, pero no tengo carácter, no tengo lo que se necesita para hacerlo bien ¡Soy una persona débil y !... una muy cobarde.
-No, no lo eres Carlota. Te repusiste, otras piden ser descalificadas por menos, lo hemos visto.
-Es mi sueño Joubert y no soy capaz de...
-Ven aquí.
Anton coreaba el nombre de su amiga en la tribuna y David lo seguía. Franz se la pasaba haciendo cuentas con las rivales. Yumiko Ando y dos más se quedaban en el intento de hacerse del liderato porque sus rutinas no agradaron a nadie, pero Kiira ya estaba enfrente, confiada y con limpieza en sus recursos, cerrando las hostilidades. Todo mundo supuso que la victoria estaba en su mano ya que aparentaba ser la reina de la noche.
"Score please
Technical merit 57.26
Program components 55.34
Deductions 0.00
Free program score 112 .60
Short program score 58.00
Total segment score 170.60
Kiira Meier from Universitary Skating Club is 2nd Overall"
El asombro se apoderó del ambiente. Franz giró hacia el venerable.
-Haz errado. No metí mis manos en esto.
-No entiendo.
-La mitad es mi voluntad y la otra son las decisiones que ustedes toman.
-¿No es un milagro?
-No culpes a este viejo.
Tuvieron que avisarle a Carlota que se erigía como vencedora. Más aturdida que antes, se limpió la cara y su novio la condujo a ver la pantalla con los totales.
-¿Es una pesadilla, verdad?
-Ganaste.
-Esto no está bien.
Kiira le dedicó una mirada fúrica. Se acababa la diplomacia en ese instante. Con la ceremonia de premiación por iniciar, la niña Liukin apreció en las repeticiones el ejercicio de Meier. Era una terrible injusticia. Buscó a los jueces para renunciar a su resultado ante unos espectadores desconcertados pero Oppegard, con un tono helado, replicó que la deliberación era inapelable. No importó cuánto insistía, ni siquiera Carroll accedió a atenderla. Con remordimiento, volvió a la zona técnica. Las luces enfocaban un modesto podium. Yumiko recibía su aclamación como tercera y al iluminar a Kiira Meier, los vítores se avivaron más. Carlota no deseaba reclamar su triunfo pero al oír su nombre no tuvo remedio. Anton realizaba una gran fiesta desde su sitio. Sin hacer escándalo, la pequeña recibió del rector Jeunet su constancia de certificación, su pase a los Nacionales, un diploma y un cheque. Discretamente, entrego sus reconocimientos a Kiira diciéndole que ella era la mejor, pero ésta no los quiso y gritó:
-¡Piérdete!
Joubert consoló a Carlota quién ya no podía más con la hipertermia y se recostó en el hielo. Había conseguido su objetivo, pero lejos de enorgullecerse, se adueñó de ella un atosigante sentimiento de culpa.
*Diminutivo de Carlota.
** Cuando Sasha Cohen fracasó en su intento de obtener la medalla de oro en los olímpicos de Turín 2006 (video a continuación), Peggy Fleming le dedicó esta frase narrando en vivo para ESPN (Por motivos de copyright, ese material no está disponible).
Hermosa Historia, aun q un poco triste pero el amor sobre todo prevalece :)
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