miércoles, 22 de septiembre de 2010

Un cuento corto antes del futuro


Había pasado ya una semana. Ricardo y Gabriela tenían una cita. Él reconocía que ella le agradaba y su familia también. Esa noche quedaron de ir a Szeroka, el famoso restaurante de comida judía de la calle Helmut, en el centro. Los dos estaban hechos un manojo de nervios, más Gaby porque no tenía idea de como tratarlo. Debía conquistarlo rápido para que los Neo no la molestaran: todos los días recibía una intimidante nota que le hacía saber que nadie le creía que Vicktor no estaba relacionado con ella.
Tell no Tales por su parte estaba de fiesta. Por las vacaciones adelantadas, los estudiantes saturaban la playa organizando festivales de rock o de alguna música extraña y las pizzerías estaban llenas todo el día. Thomas entrenaba con los Blackhawkes, Joachim ingresó al equipo, Ely comenzaba la época de las pijamadas y los primeros muchachos que le gustaban. Como todos los viernes, Casey acostumbraba surfear... Parecía que nada había pasado. Las competencias amateur de luge se hacían en plena calle.
Mientras tanto, Gabriela decidió ir de compras. Necesitaba un buen atuendo. Cuándo menos lo esperara llegaría la hora. Y si, como le era habitual se le fue el tiempo. Adquirió el primer vestido negro que encontró y fue corriendo a su casa. Poco tiempo después, Ricardo tocó a la puerta. Nunca supo cómo, pero de pronto se vió frente a él perfectamente arreglada. Esa noche todo pintó para hacer algo radical.
En esos días él tenía ya un trabajo en el Vodianova, el restaurante más aclamado en Tell no Tales. No disfrutaría del Sol. Ambos fuera de eso, se quedaban callados. Era la timidez que los atacaba. La velada transcurría sin novedad. Ella comenzaba a aburrirse. Justo cuando se encontraba al punto de bostezar, la cena terminó.
Al salir se sintió aliviada. Creyó que al menos un buen amigo si tendría, pero una inesperada brisa, de las que terminaban pronto no sin antes humedecer en extremo, los alcanzó.

-¡Rayos! Jajajajajaja 

-Se me había olvidado esto
-¿Estuviste fuera.. cuánto.. un año?
-Si. No recordaba muchas cosas. ¿Que hacemos?
-Necesito cambiarme. Dentro de poco empezará el viento
-Y te puedes resfriar
-¿Nunca te pasó?
-Muchas veces de niño

Corrieron, pero no pudieron evitar que el clima hiciera de las suyas. No teniendo más remedio, Ricardo la llevó a su apartamento.

-Verás. No tengo ropa muy femenina
-No importa
-Dormiré en el sofá.
-Necesito una ducha
-Adelante

Ella notó la tensión de la que era presa el chico. Aunque no lo deseaba, recordó la misiva de esa mañana. El oficial Hamilton la investigaba por órdenes superiores y Ciszny le mandó una carta haciéndole saber que desde Londres seguían sus pasos.

-Me voy a arrepentir de esto- se dijo a sí misma

-Ricardo
-Dime
-¿Me darías un vaso de leche?
-Claro
-¿Y galletas?
-Nunca me faltan. De chocolate.
-¿Me acompañas?
-Por supuesto

Gabriela lo siguió a la cocina y decidió juguetear haciéndole cosquillas al chico..él no sabía si responder o no, ella continuó hasta que robarle un beso.

-Ricardo Liukin..... Estoy enamorada de ti

Silencio. Unos segundos

-No me conoces
-Sé que te apasionan los niños, el sueño de tu vida es tener una familia pronto, tu color favorito es el negro, amas el hockey, la música clásica, detestas la estridencia, tu libro predilecto es "Rojo y negro", adoras comer Cafta y tu postre favorito es el pastel de queso. ¿Qué más debo saber? Aunque no lo parezca te encanta que una chica te note. Te gusta mirarme. Te preguntas porqué de pronto alguien como yo te habla... Me interesas.

Ricardo respondió:

-Vamos muy rápido
-Es mi ritmo

Desde su primer conversación en el Panorámico ellos se veían todos los días. Ella inclusive llevó a su familia una vez.

-No sé que más decirte. Me encanta tenerte cerca de mí. Me siento tan segura.. yo podría....
-Es bastante apresurado
-Lo sé
-Acabo de salir de una relación
-Comprendo
-No hay nada que comprender

La chica se desconcertó.Al día siguiente caminaban tomados de la mano, se abrazaban... Ricardo y Gabriela no necesitaban decirse más. No importaba que tan apresuradas eran las cosas, él quería disfrutar esa relación el tiempo que durara; ella salvaba su vida. Si tenía que fingir no se detendría. Lo único seguro era que, al menos, la cena no tendría sabor a pasto.... y que Ricardo cada tarde de domingo, la llevaría a ver los girasoles al atardecer.. sin olvidar sus relatos.

2 comentarios:

  1. Hola... Ya te sigo por aquí en una de mis muchas cuentas jaja, escribes muy bien y la música que tienes da una sensación muy relacionada con el blog, tienes talento, sigue así.
    Felicidades...
    edgaralan92

    ResponderBorrar
  2. Muy imaginativo y gráfico tu cuento. Me gustó.

    ResponderBorrar