Carlota despidió a su padre en la estación de tren. Por razones que sólo él sabía adelantó su viaje.
El encuentro entre los hermanos se realizaría en Italia ya que Lorenzo se negaba a recibirlo en Barcelona. Después de una discusión telefónica acalorada, ambos acordaron verse en Nápoles, ciudad que ninguno conocía.
A Gabriela le parecía ilógico.
-No entiendo. ¿Si él vive en Barcelona cuál es el problema?
-No sé. Creo que es con su esposa.
-¿Y por qué Italia?
-Es neutral. Te soy sincero tampoco me gusta que haya cambiado los planes. Fue todo de un día para otro, en dos semanas vuelvo.
-Por favor, si algo extraño sucede, regresas.
-Prometido.
En el vagón, Joachim aguardaba. Se dirigía a Berlín para reanudar entrenamientos con su equipo. Ricardo se sorprendió porque su cuñado no había dicho adiós a nadie.
-Nunca me ha gustado hacerlo... Estaré aquí en verano.
Durante la travesía, ambos durmieron poco y mal. El sistema Bourzat provocaba en las noches heladas impresionantes en las montañas y el Tren del Cielo hacía honor a su fama de ir entre las nubes, lo que no ayudaba a conservar el calor. En la mañana, ya en un lugar llamado Hamisthon tomaron el vuelo a París, el único que salía del sur. Incompatibles, más por una idea preconcebida sobre la actitud y carácter del otro, no se hablaron mucho. Apenas estuvieron en la sala de equipaje del Charles de Gaulle, se separaron.
De nuevo Europa. Ricardo recordó la primera vez que estuvo ahí mientras esperaba a Jordi Ferrán para que lo llevara a Palma de Mallorca. Ahora estaba solo y preguntó por el vuelo a Roma. Después de conseguir un taxi al saber que partiría a la siguiente mañana, se comunicó con su mujer. Al enterarse que Andreas aprovechando su ausencia había ido a un rave en la playa, supuso que tendría muchos regaños que hacer en casa. Carlota se la pasaba con sus amigos y Adrien estaba muy aislado. Gabriela no se escuchaba entusiasta como siempre. Respecto a Dima Solokoff, supo que sería dado de alta en poco tiempo.
Las cosas no parecían marchar bien: no se sentía dispuesto y sólo pensar en el camino que faltaba no lo entusiasmaba. Creyó que se le acababa la paciencia. En esos momentos, el recuerdo de su abuelo lo tranquilizaba. Estaba en la ciudad de los sueños para los tellnotellianos, la mayoría jamás la visitaría. De pronto se vió tomando café y con un emparedado. Tomó fotografías para su hija, descansó en un parque y el ánimo mejoró. Logró conciliar sueño al fin.
Con las ganas renovadas, ir a Roma fue mucho más fácil. La calidez italiana, tan famosa, no era un mito.
Cómo no tenía oportunidad de ver nada, adquirió su billete y abordó otro tren. Nápoles lucía esplendorosa al descender. El cielo era de un azul único y se sentía cierta ligereza en el aire. Lorenzo no tardó en encontrarlo. Olvidaron que estaban enfadados. Fraternalmente se saludaron y emprendieron marcha.
-Iremos a la Via Toledo. Descansa que vamos a Capri.
-¿Capri?
-El abuelo es la razón por la que te hice venir.
Después de reencontrarse con Lucía, la esposa de su hermano y saludar a Sonia y Javier, sus sobrinos, comprendió porque su hermano estaba renuente a regresar a su ciudad de origen. Los chicos estaban en la Universidad, su esposa tenía un buen empleo en una firma se software y él desarrollaba su carrera como diseñador exitosamente, cosas que en Tell no Tales eran mucho más complicadas y apenas comenzaban.
-Las noticias que vienen de allá no son buenas. En los diarios se dice que los asesinatos son frecuentes y la economía esta manejada por ineptos. Dicen que allá todo es caos.
-¿Cuándo no? Es el orden.. Me preocuparía demasiado si fuera un sitio común.
-Es lo que argumento. Supe que el Bourzat llegó este año con mucha fuerza.
-Un poco. Mis hijos lo adoran. Debes conocerlos.
Después de un rápido paseo y una comida en L' orologio, Ricardo comprendió que su estancia era para que Lorenzo le mostrara algo. Prudente fue esperar la excursión que ambos emprendieron. Al llegar al puerto Marina Capri, caminaron por la costa hasta un lugar solitario dónde un hijo de algún viejo amigo de su abuelo comentó que tenían una casa.
-He revisado los documentos. Es nuestro.
-El abuelo no lo mencionó.
-Aquí vivió antes de conocer a la abuela.
El lugar era bellísimo. Inclusive tenía parras. Lorenzo tenía pensado pasar ahí los veranos.
-¿Recuerdas que él jamás habló de Lía?
-Siempre dijo que era la mujer de su vida y como tal le guardaba reverencia.
-La adoraba. Tampoco nos mencionó a su primera esposa, Daphneé Desfassiaux.
-¿La diva del circo?
-Cuándo mi abuelo la adquirió ella era su mujer.
-Lía y Goran se llevaban muchos años ...
-Daphneé murió.. Mandé por el registro en Tell no Tales. Lo que me desconcierta es lo que hallé.
Ricardo tomó entre sus manos una vieja impresión. El rostro de la mujer no era desconocido. Era su abuela.
-Te sugiero revises la fecha.
-"Compromiso. Marzo 1915. Lía Nathalie y Matt Weymouth"
-¿Porqué guardarían una foto así?
-Tal vez ella la conservaba.
-Te diré que Daphneé murió el mismo año y que nuestro abuelo ya la conocía. Lía no se casó con Weymouth pero en el registro público de la ciudad consta que ella vivía con Goran Liukin.
-No puede ser.
-Me cuesta trabajo también. Lía tenía diecisiete.
-Estuvieron juntos toda la vida.. Bueno, la de ella. Era una niña.
-Quiero creer que sólo ellos entendían esa relación.
-Es una foto muy vieja.
-Puedes conservarla Ricardo.
Goran siempre fue renuente con ellos sobre su pasado.. Lo único que sabían era que se trataba de la madre de su padre... ¿Qué era lo que en realidad había pasado? ¿Qué llevó a una joven a enamorarse de un hombre mayor? Eso pasaba por las mentes de los hermanos.
La fotografía sin embargo, no era la única prueba de la relación entre Matt y Lía y era además, parte de una historia en la que Goran siempre mintió, pero Ricardo y Lorenzo lo ignoraban...
De vuelta en Nápoles, Lorenzo prometió estar en Barcelona cuando su hermano menor decidiera visitarlo. De todas formas, les quedaba por el momento una semana y media para convivir.
En la habitación del hotel Marchei, Ricardo revisó de nuevo la imagen.
Aún se podía leer: "Para Matt, el único amor de mi vida. Lía"
Aún se podía leer: "Para Matt, el único amor de mi vida. Lía"
No hay comentarios.:
Publicar un comentario