sábado, 1 de diciembre de 2012

La cosa más bella* (Primer relato de la serie navideña "Oda a los regalos ")


Julia Lipnitskaya / Foto de Olivier Brajon ©

Tal como Trankov predijo, Carlota pasó de los lloriqueos infantiles a los cumplidos interminables en cuestión de una hora. Hasta el curita en su mejilla lucía pícaro y coqueto.

-¡Es muy bonita! - comentaba una camarera.
-Y muy educada; ojalá todas las princesas fueran así - añadía otra.
-¿En serio es la princesa de Mónaco?
-¿Qué no lees? Hay una foto suya en el "Hola", mira.
-¡Sí es cierto! ¡Y todavía lo dudaba esta mañana! ¿Tú crees que se dejaría retratar con nosotras?
-¡No, que va! La Casa Real desea mantener en secreto el viaje de regreso porque se han quedado en la ruina.
-¿Eso también es verdad?
-Han mandado a la heredera al trono en clase económica y dicen que el vestido que usó en un baile de la familia Izbasa apenas cuesta 200 dólares.
-¡No lo creo! Ella lucía preciosa.
-De todas formas imagina su suerte: la prometieron para matrimonio con Marian Izbasa y en unos pocos años será la boda.
-¡Marian es muy apuesto!
-Las malas lenguas dicen que la princesita se la pasó muy triste en Tell no Tales y se negaba a aceptar  el compromiso.
-Pobrecilla... Aunque no se quedará sin dinero.
-Estos días la he visto solita o con su chalán ¿Qué le habrá pasado en la cara?
-Quién sabe, pero no le quita lo hermosa que está.

Sergei sólo escuchaba mientras hojeaba revistas para reírse de los artículos relacionados con él y con las frivolidades. Evidentemente, el cuento de la princesita incógnita era el que menos gracia le causaba y no tardó en comparar a Carlota con la niña.

-Ni siquiera se parecen - pensó el guerrillero antes de prestar más atención al texto en donde se decía que la familia Isbaza había dado un paso más para concretar "su integración a la realeza" - Pero el chisme es cierto. Qué pena por la princesa, se nota que ha llorado y a nadie le importa que la hayan vendido. Todo mundo festeja cómo le destrozan la vida. Entre lo ocurrido con Adelina y esa niña, no hay diferencia.

Y acto seguido, miró a Carlota, con su carita cálida y su belleza etérea, a la que el adjetivo de semidiosa le quedaba corto.

-¿No querrá una bebida? - continuaban las camareras.
-No le caería mal una malteada sorpresa. Hay una de bombón que es deliciosa.
-¿No es la que servimos en los cumpleaños?
-¿Quién se atrevería a detenernos si decimos que es para ella? También hay que cumplirle el capricho de una pizza; ayer preguntó si había en el menú y el chef se tomó la molestia de salir de la cocina para decirle que le serviría algo mejor y le mandó ternera con verduras.
-Bueno, te sigo, pero le pedimos el favor a una de tus amigas.
-Nada de ir con la jefa.
-De acuerdo, pero hay que hacerlo ya porque se hace tarde.

Sergei Trankov movió su cabeza de un lado a otro y creyó que era pertinente sacar del error a las dos mujeres pero no lo hizo; en cambio, abandonó su escondite y se plantó delante de la joven Liukin, misma que deseaba sacar su casona de madera de la caja.

-¿Qué quieres?
-Informarle que van a entregarle comida gratis "princesa".
-Vas a empezar.
-El "enorme" parecido con Raluca de Mónaco ha generado la ilusión de que usted es lo que no es, su Alteza.
-Trankov, largo.
-La realeza se ha vuelto altanera.
-¡Largo!
-Por cierto ¿A dónde mandó a Joubert?
-Él fue a comprar una caja de colores y algo de diamantina.
-¿Para qué?
-Voy a hacer un cartel. El señor Maizuradze me invitó a ver la gimnasia.
-¿Y su torneo?
-No deberías saber eso.
-Me entero de todo, su futura majestad Carlota.
-No patinaré en un buen tiempo.
-Qué raro, se ve preocupada.
-No te importa.
-¡Qué princesa tan maleducada!
-¡Deja de hablar como tarado!

El rebelde rió por comprobar que la paciencia de la chica era escasa y él no tenía más motivos para continuar molestándola.

-No me simpatizas, niña.

Sergei giró hacia otra dirección y la joven Liukin se cruzó de brazos antes de empujar el carrito de servicio hacia su habitación con su juguete y salir de nuevo, pero no para permanecer en el corredor; sino para ver televisión sentada cerca de la recepción. El tren había comenzado su marcha inadvertidamente e iba más rápido de lo normal, pero casi no se sentía. Carlota deseaba ver alguna serie o una caricatura tonta, pero debía conformarse con Eurosport y como no tenía ganas de pensar, se conformó con mirar las noticias de fútbol, enterándose de que Real Madrid y Juventus habían celebrado un encuentro de Liga de Campeones que había terminado en pelea y que Edwin Bonheur anunciaba su renuncia a los Blackhawkes para emigrar a Inglaterra.

La gente que pasaba cerca, se detuvo ante aquella noticia. El enlace era en vivo.

-"¿Recibió ofrecimiento de algún club?"
-No hay ofertas.
-"¿Cree que los directivos ingleses le abran las puertas?"
-No pretendo conseguir un contrato con el Chelsea o un equipo de renombre.
-"¿Por qué no contactó a un agente?"
-Nunca me he hecho cargo de mi carrera y esta vez quiero ser el único responsable de mi futuro.
-"En el comunicado de esta mañana, usted sostiene que seguir con los Blackhawkes sería un retroceso pero ¿Ha pensado que ocurrirá con su carrera si no funciona su iniciativa de ir a la premier league?
-Por supuesto; esa posibilidad ha rondado mi cabeza pero creo que mi currículum habla por mí.
-"Su salida del club universitario ha sido inesperada y los aficionados no la han tomado bien ¿Algunas palabras para ellos?
-Que agradezco el tiempo en una institución tan noble.
-"¿Por qué tomó esa decisión tan intempestivamente?"
-Tengo treinta y dos años y quiero tener una carrera importante. No menosprecio mis logros anteriores pero busco algo más. Esto no es por dinero, es por honor.
-"¿No cree que es un futbolista veterano? Hay jóvenes porteros que podrían serle muy rentables a los clubes"
-Sólo he jugado dos mundiales y ganado una Champions League; hay otros jugadores de menor edad con más competencias así que la veteranía es una cuestión muy imprecisa; ahora sobre la rentabilidad, lo cierto es que tengo las mismas posibilidades de rendir bien o mal que un novato.
-"¿Ha contemplado más países además de Inglaterra?"
-España y Portugal. Honestamente me gustaría saber si en el Valencia aún son requeridos mis servicios pero primero voy a Londres.
-"¿Por qué tomó esta decisión ahora?"
-Me inspiré en una atleta excepcional.
-"¿Podemos saber quién es?"
-Claro; ella curiosamente me admira mucho y hace años me regaló las insignias que utilizo en los uniformes. La considero una persona muy talentosa, ella es Carlota Liukin a quién de antemano quisiera decirle algo aunque sea de esta forma y de antemano me disculpo por no hacerlo personalmente.

La chica Liukin permaneció estática y respirando tenuemente.

-Alguna vez me preguntaste qué era tener trece años, Carlota. No contesté porque tú sola consideraste que te quedaba poco tiempo para ser una niña y creo que tú sabes de sobra que te encuentras en una edad hermosa a la que buscas dar un significado..
Sé que desde el fallecimiento de tu madre, no la pasas bien. Te he visto confundida acerca de qué debes hacer ahora y entiendo cuánto la amabas. Imagino que has tratado ser como Gabriela: madura, fuerte e independiente y te frustras porque no te sale y te gustaría poder apoyar mejor a tu familia sin que interfiera tu enojo o tu inexperencia infantil; pero no puedes lidiar con esto, no sola. No me sorprende tu lealtad, pero sí el amor que le das a tus hermanos y a tu padre y es muy noble lo que has hecho por ellos, pese a que no se nota tanto. Les has brindado tu comprensión y tu hombro y estoy seguro de que les darías más si pudieras.
Carlota: eres la única persona de quién puedo decir que tiene amigos de verdad, pero no por ser perfecta, como pretendes de vez en cuando. Tus amigos te adoran porque eres única. La gente que no te conoce bien pensará que eres caprichosa y vacía, pero no se han dado tiempo de tratarte con mayor detenimiento, ni de aceptarte. Carlota, es un honor tener tu admiración y ser amigo tuyo. Gracias por motivarme a buscar algo diferente y por creer en mí. Suerte con tu torneo en Hammersmith.

La joven Liukin sentía que su corazón se detenía un instante. Miró al suelo. En la pantalla, continuaba una conferencia de prensa intrascendente y bulliciosa. Edwin contestaba preguntas repetitivas, explicaba cosas sin importancia y la gente del tren expresaba su nula confianza en él.

Carlota salió de la recepción sólo para ir a su cuarto y abrazar a Tamara, que la estrechaba con poca fuerza.

-¿Qué sucede, Liukin?
-Extraño a mi mamá y me habría gustado ver París con ella.

Tamara no pudo decir nada, pero comprendía que la niña estaba furiosa por haber perdido a su madre y lo que más le dolía era no haberse despedido de ella. Sergei Trankov que permanecía como observador, ya no se atrevió a criticar a Carlota

*Adaptación al español del tema "Più bella cosa" (1996) interpretado por Eros Ramazzotti.


1 comentario:

  1. Muy bonito el relato en esta ocasión. Me gustó mucho y la extensión de éste también.

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