domingo, 23 de diciembre de 2012

Sergei, el espectador (Vika!) (Oda a los regalos)


Cuando el tren arribó a Hammersmith, los reporteros de sociales y deportes se arremolinaron en torno a la puerta del vagón tres, empujando a Romain Haguenauer hacia las paredes del andén. Carlota miraba con asombro como le esperaban y los flashes le daban en la cara mientras todos gritaban: "¡Unas palabras para la televisión, por favor!" La chica a su vez sostenía el brazo de Joubert para evitar que se cayera por cargar las maletas y al gato que chillaba sin cesar.

-No lo tomen a mal pero ¿Podrían dejar pasar a mi entrenador? Está detrás de ustedes - dijo la chica. Nadie le hizo caso.

-"¿Es cierto que vas a desistir de participar en Hammersmith Trophy?"
-¿Cómo supieron eso?
-"¿Cuál es el motivo?"
-Una lesión - intervino Tamara - Fue antes de emprender el viaje. De hecho, vinimos a darnos de baja, pero con los papeles del diagnóstico para evitar especulaciones. Después de presentarle esto al jurado, con gusto responderemos lo que sea necesario.
-"¿Qué lesión sufriste, Carlota?"
-No contestes, Liukin. Ya habrá conferencia de prensa.
-"¿Por qué no la deja hablar, Didier?"
-Está claro que trataremos este tema en una reunión formal. Mi alumna necesita descanso.
-"¿Qué traes en la mano, Carlota?"
-Un cartel que se le ocurrió. Nos vamos.
-"¿Por qué obstaculiza el derecho de la niña a contestar?" "Permítanos platicar con ella" "¡Cuidado, le van a pegar!"

Mientras el tumulto empeoraba; Sergei Trankov agradecía que un agente aduanal lo estaba dejando pasar sin contratiempos, quizá cayendo en la treta del pasaporte con el se hacía pasar por otra persona. El teniente Maizuradze, por su lado, no había superado el filtro y miraba impaciente en un par de pantallas el previo del torneo de gimnasia. Entre gritos y jaloneos, era evidente que los elementos anti motines entrarían en acción.

-Le aconsejo que corra, Sergei - señaló Maizuradze en voz baja. El guerrillero tomó de la mano a su mujer y siguió la recomendación apenas le entregaron a ella sus documentos. Minutos después, Haguenauer llevaba apresuradamente a Carlota hacia un coche y lucía enojado. Trankov alcanzó a contemplar a la joven Liukin sosteniéndose la sien y quejándose por un dolor de cabeza.

-¡¿Alguien podría informarme de qué lesión no me enteré?! - exclamaba Haguenauer.
-Es difícil de explicar ahora - respondió Tamara.
-Cuéntame, niña.
-Liukin, te ves mejor callada.
-¿Y Carlota ahora es muda por qué ....?
-Le partieron la cabeza y pasó varios días en coma - dijo Trankov - El neurólogo notó que de vez en cuando Liukin tiene vértigo, pero se le quitará. Buenos días.

Haguenauer se sobresaltó un poco porque reconocía al rebelde.

-¿Alguien podría ...?
-Es un amigo. Es mejor dejarlo en paz - añadió la chica Liukin arrastrando la voz y subiendo al auto. Sergei hizo lo propio en un taxi mientras los reporteros se precipitaban a perseguir a la chica y la policía sacaba los escudos para repelerlos.

-¿Primera vez en Hammersmith? - inquirió el conductor del vehículo amarillo desde donde Sergei veía casi aterrado el caos en la banqueta.

-Me estoy poniendo nervioso ¿Podríamos irnos?
-Por supuesto ¿A dónde?
-Mi mujer y yo vamos al auditorio.
-No puedo asegurarle que no nos topemos con otro cerco de seguridad. Hay un evento de gimnasia.
-Todo mundo vino a ver a Viktoriya Maizuradze.
-¿Consiguió entradas?
-Un par; me los regalaron.
-¡Qué buena suerte! Aquí volaron.

Lubov golpeó a Sergei discretamente en el costado y este volteó extrañado.

-¿Cómo sacaste esos boletos? - murmuró ella.
-El general Bessette los dejó por ahí.
-¿Desde cuándo te interesa la gimnasia?

Él se encogió de hombros.

Al mismo tiempo, el teniente Maizuradze iba a gran velocidad hacia el recinto donde su hija sería presentada junto con su equipo. El hombre había tenido que robar una bicicleta ante la imposibilidad de avanzar en el tránsito lento y lo acompañaba Adelina, quién no paraba de gritar entusiasmada. Como el sitio era medianamente cercano a la estación de tren, una multitud aguardaba a las afueras a cualquier persona conocida para estallar en euforia y las pantallas gigantes estaban dispuestas para contemplar el patinaje artístico y la gimnasia. El personal encargado de las vallas y los oficiales poco podían hacer para contener el desorden.

-¡La gente aquí está más loca que Anton! - expresó Adelina al ver las pancartas. Poco después, se observó la llegada de Carlota y los insoportables vítores la aturdían.

-¿A quién se le ocurrió construir un centro de convenciones en lugar de un parque en forma? - protestó Maizuradze, que comenzaba a abrirse paso atropelladamente y arribaba a las puertas no sin haber recibido un par de pisotones.

-Entrada a la izquierda - le señalaron al escanear su pase. Adelina se escurrió en las narices de medio mundo pero ya le daba igual a los vigilantes. En el acceso derecho, Haguenauer y Tamara iban con prisa ante el jurado con radiografías y prescripciones de Carlota en mano y el médico del lugar le dió una pastilla a la chica, que saludaba a su público. El teniente sólo contempló la escena y segundos después atravesó su propio umbral para toparse con que el escándalo no era menor.

-Adelina, te doy 30€ si consigues asientos cerca del equipo ruso, son las de rojo y blanco
-¿No tiene silla numerada?
-La organización es una desgracia, al demonio con el orden. No creo que nadie haya respetado su zona.
-Cuarenta y es un trato.
-Dalo por hecho.

La niña de Cobbs tomó de la mano a Maizuradze y fingiendo que la gente la había asustado; consiguió que le cedieran el paso hasta las plateas intermedias.

-¿Cómo hiciste eso?
-La verdad es que no tengo idea. Déjeme apartar lugares.
-¿Para quién?
-Carlota y Tamara ¿No van a venir?
-No creo.
-Le apuesto cien a que traen a Joubert de pilón y Haguenauer será el segundo colado.
-Acabo de ver como Carlota recibía una medicina.
-Entonces págueme porque mire quiénes entran.
-¿Tan rápido?
-Me debe 140€, señor.
-Traigo doscientos ¿Tienes cambio?
-Ah claro, fue un placer hacer negocios.

Maizuradze la miró como si lo hubiera estafado pero a ella no le importó y fue por los demás. Haguenauer se había vuelto cortés repentinamente y Carlota levantaba ovaciones a pesar de ser escoltada por el cuerpo de seguridad especial de Hammersmith; mismo que era conocido por su capacidad represora y por su orden, a diferencia de la policía común. En la platea, hasta Sergei Trankov tomaba un sitio y Lubov comenzaba a entretenerse con el sorpresivo anonimato del que gozaban. Cuando la joven Liukin logró alcanzar dicha grada, desenrolló su cartulina y la mostró a una cámara. El cartel enunciaba: "Sandra + Catalina = perfection". Sonó una campana anunciando el mediodía.

-"Welcome to the 2002 World Gymnastics Championships" - se emitió en el altavoz y sin preámbulos, se hacían del conocimiento del auditorio los nombres de las participantes por nación; así como los aparatos donde cada equipo iniciaría sus rotaciones. Los aplausos para las gimnastas locales eran apagados y no despertaban interés las chinas o las americanas pero la perspectiva cambió cuando las gimnastas tellnotellianas fueron enfocadas.

"The Tell no Tales team is represented by Diana Chelaru, Diana Bulimar, Larissa Iordache, Catalina Ponor and Sandra Izbasa"* "Their first rotation is the floor exercise"

El público se volcó en arengas de apoyo y las chicas saludaban alrededor del piso con rebotador. Carlota alzaba su banner lo más alto que podía.

-¿Izbasa? ¿Está aquí la hermana de Zooey? - preguntó Lubov. Sergei dijo que no sabía nada al respecto. El sonido local anunciaba la presentación del equipo rumano:

"The Romania's team is represented by Claudia Presacan, Loredana Boboc, Ana Porgras, María Olaru and Andreea Raducan."** "The first rotation is the balance beam exercise"

El gentío aplaudía de forma grosera pero se guardó silencio de golpe: Svetlana Khorkina se apreciaba en la pantalla posterior del recinto. El señor Maizuradze se levantó.

"The Russian Federation Team is represented by Vera Grishina, Anna Pavlova, Yelena Zamolodchikova, Svetlana Khorkina and Viktorya Maizuradze" "They'll start the competition on vault"***

Y acto seguido, la muchedumbre estalló en aclamaciones aún más encendidas que con el resto. Las rusas eran las favoritas y Vika la más querida.

-¿Creen que me haya visto?
-No, señor Maizuradze. Creo que con el alboroto no pudo.
-Menos se va a enterar de que estoy aquí con tantos desequilibrados distrayéndola.
-No se apure, ya volteará.
-Para usted es fácil declararlo, Tamara. Nunca ha venido a un mundial de gimnasia, no sabe que  enfrenta una especie de psicosis colectiva con globitos.
-Siendo honesta, creo que no le doy la razón.
-De acuerdo, pero mejor vigile a Carlota.

La chica Liukin agitaba su cartel y pintaba su cara de amarillo y rojo. En la cabeza ya traía puesto un gorro en forma de pollo y nadie imaginaba de dónde había sacado una corneta. Joubert le hacía segunda tirando serpentinas y Sergei, extrañamente, colaboraba con el ambiente colocándose unos lentes con figura de conejo.

-¿No se supone que le dolía todo?
-A momentos, Haguenauer.
-Tamara, quítale esa cosa de encima.
-¿Cuál de todas?
-El sombrero.
-Un momento ... ¡Liukin! ¡Dame el pollo!
-Toma.

Tamara lo entregó a Haguenauer y este último se lo colocó sin otro fin más que pasarla bien. La mujer comenzó a comprar la opinión del teniente Maizuradze y se limitó a adivinar cuál de las gimnastas era Vika, llegando a la conclusión de que se trataba de la chica del leotardo azul metálico que la distinguía del rígido uniforme bicolor de sus compañeras. Inclusive, un juez la mandaba llamar al centro del rebotador para una reunión con las capitanas y tiraron monedas para decidir qué conjuntos iniciarían la sesión; determinando que las rusas abrirían la primer rotación para darle a las demás las referencias de las notas que debían conseguir.

-¿Qué equipo comparte aparato con el de Vika?
-En este momento, China. Las estadounidenses arrancan en la viga pero las van a juntar con mi hija en las asimétricas.
-¿Van a repartir medallas al final?
-No señorita, Tamara. Aquí solo se decide quiénes clasifican a los eventos finales.
-Tengo que admirarlas, yo no aguantaría escuchar las voces de mis rivales tan cerca.
-Algo malo debía tener ¿O no?

En la espera, el auditorio oyó a Khorkina exclamando algo y a Vika trazando la estrategia a seguir. Ambas no parecían ponerse de acuerdo en cuál de sus compañeras pasaría primero y se quejaban de que en los volados siempre perdían. De acuerdo al teniente Maizuradze, las dos expresaban su desagrado por ser la "carnada" de los jueces y en lo único en lo que coincidían era en que Ana Pavlova podía estar feliz de no tener presiones encima. Vera Grishina permanecía expectante y Yelena Zamolodchikova apresuraba su calentamiento.

-¡Zamo! - externó Vika - ¡Vas primero!
-¿Hago dos saltos o dejo que Vera busque la calificación?****
-Mejor clasifiquen las dos.
-Entonces yo empiezo ¿Quién seguirá?
-Sveta, luego yo y termina Vera.
-¿Están de acuerdo?
-Yo no - comentó Khorkina - pero en las barras Vika va primero y en la viga también.
-No me molesta.

Zamo abrazó a sus compañeras y corrió al plató, se llenó las manos y los pies de magnesia, la anunciaron e hizo lo suyo. Las rusas aplaudían y su alegría se manifestó de manera afectuosa cuando Yelena concretó su segundo intento y su nota de 9.877 seguramente la colocaría entre las finalistas del aparato.

-¡Bien hecho! - decía Vera y Sveta se colocaba en posición. Sergei Trankov la miraba y se confesaba un cautivo de aquella belleza seca y casi inexpresiva que al aterrizar solo conseguía dar un medio paso para atrás y ocasionar que las expresiones fueran del tipo: "La Khorkina es la Khorkina" porque ella era comparable solo consigo misma y con la cabeza en alto todo el tiempo, recordaba a las fuertes soviéticas de antaño pese a su delgadez y su notable altura. Vika por su cuenta revisaba el tablero electrónico y se impacientaba ante la tardanza del jurado en darle la señal para ejecutar lo que tenía preparado. El gentío retornaba al estruendo para alentarla y la chica correspondía con su enorme sonrisa. Sergei no podía hacer más que prestar atención y por alguna razón, aquella jovencita le despertaba una ternura profunda. Ilya Maizuradze lo notó enseguida.

-"On vault and representing Russian Federation, the gymnast number 253: Viktoriya Maizuradze".

La muchacha suspiró aliviada por tratarse al fin de su turno y después de girar su cuello, tomó impulso y realizó su giro una vez que se apoyó el caballo. La multitud estallaba en admiración.

-¡Lo plantó! - dijo Trankov - Ni siquiera dobló las rodillas, ni se movió un solo milímetro cuando tocó la colchoneta ¡¿Cómo lo consigue?!

Sabiendo que su calificación superaría inclusive las dos de Zamo, Vika chocó sus manos con las de Sveta y chifló para levantar el ánimo ya exacerbado de sus fans y mostrarle su apoyo a Vera, que no desentonaba con la calidad de sus amigas. Cuando las rusas vieron los cuatro nombres en la clasificación, los demás equipos procedieron a realizar sus rondas.

Desde su asiento, Carlota continuaba con su escándalo y se dedicaba a maquillar a unas niñas que se lo habían pedido al tiempo que Lubov le ayudaba a diseñar mariposas en sus rostros. Los espectadores se tornaban violentos y algunos ya desplegaban mantas que cubrían zonas del graderío. La información del tablero no cesaba de moverse y pronto, Sveta comentó que necesitaba realizar una rutina de barras que le diera 9.900 como mínimo si deseaba llegar al all around. Los entrenadores rusos sacaban las calculadoras y Grishina abrazaba sin cesar a Vika y le comentaba los chismes, haciéndola reír. El teniente Maizuradze trataba inútilmente de saludar a su hija y Trankov se iba haciendo a la idea de que si se aproximaba, conseguiría conversar con alguna de las chicas fácilmente. Tenía poco tiempo para escabullirse y aún menos para evitar que Carlota se percatara de que él se iba, así que aprovechó para cegarla temporalmente poniéndole los lentes cuando colaboraba en la pintura facial de un niño y Lubov volteaba hacia el lado opuesto. Tal era el desorden en los escalones y la falta de seguridad, que el hombre llegó a las vallas de contención y sin esfuerzo pero con algo de arrojo guiñó un ojo a Zamo que estaba justo debajo. La muchacha creía que se iba a desvanecer.

-Hola, me llamo Sergei.
-Zamo .. Digo Yelena ... Déjalo en ..
-Yelena.
-No debería conversar ..
-Quería pedirte un favor.
-¡¿Cuál?!
-¿Le avisarías a Vika que su padre la observa desde la platea?
-¡Ay, dios! ¿En serio?
-A juzgar por los que ves aquí, sólo hay una persona con el uniforme militar que seguramente conoces.
-Tal vez deba decírselo cuando termine la sesión.
-¿Por qué no ahora?
-Estamos en algo importante - añadió Zamo saliendo del ensueño.
-Pero se van a cambiar de lugar. Ilya Maizuradze vino desde muy lejos; sólo quiere hacerle ver a Vika que está aquí. Lo más probable es que tú sepas qué tanto significaría para ella.
-De acuerdo, pero no vuelvas a coquetearme.
-No ocurrirá otra vez.

Ambos se estrecharon la mano para sellar el pacto. Zamo vió como se impregnaba de pintura amarilla.

-Mi lugar está junto a una bebé que se cree artista - se excusó el guerrillero; la gimnasta le embarró tintura en la nariz y giró hacia Vera y Vika, manchándoles la cara. Las tres estallaron en risas.

-¡Vika, Vika, Vikushka! Te tengo un anuncio.
-¿De qué?
-Las sexies lenguas de un tipo me informan que ... ¡Ay, bueno ya! Voltea, tu padre está por aquí sentado.
-¿Un "sexy" te contó? ... ¿Tan guapo estaba?
-¡Ay, sí! ¡Con unos ojos divinos! Pero eso no importa, el tipo me aseguró que tu papá está en nuestras cabezas.
-Enséñame al sexy para que te crea.
-Es este chico ... ¿Dónde se metió?

Viktoriya se desanimó pensando que Zamo le jugaba una broma pesada y buscaba distraerla en una especie de estrategia para sacarla de las finalistas del all around.

-¡Tu chiste no me causa gracia! ¡Mejor concéntrate en tus cosas y no molestes!
-Pero, Vika ...

Zamo revisó de nuevo si el desconocido andaba por ahí, reprochándose el no haber comprobado si le habían dicho la verdad y bajó la cabeza.

-Yelena.
-¡Miserable! ¡Por tu culpa, Viktoriya se enojó conmigo!
-Pero no Vera, ni la linda Sveta que me está mirando.
-Le diré a seguridad que estás hostigándome.
-Quieres una prueba de que el teniente Maizuradze asistió y te la daré en este instante. Dile a Sveta que observe la platea y te diga quién está saludando a Viktoriya desesperadamente.

La muchacha fue donde su colega y le hizo la petición. Svetlana Khorkina accedió sólo por el bien del equipo ya que Zamo y Viktoriya eran los eslabones más volátiles del mismo. La mujer distinguió a Carlota casi enseguida con su estuche de pinturas, a Haguenauer con el pollo, a Tamara con su expresión seca; pero no al padre de Vika. Repitió la búsqueda y nada.

-El sexy te mintió.
-Ya me di cuenta.
-¿Cómo te disculparás?

Zamo permaneció callada y echó un vistazo más. El teniente Maizuradze estaba en su asiento, pero gritaba y a causa de la bulla no se percibía su voz.

-¿Viste, Sveta? ¡El tipo tenía razón!
-Vika no nos va a creer.
-A mí, no.
-Y pensará que yo le digo porque voy en tercer lugar entre nosotras y ya me preocupé.
-Pero Vera no va a hacer la viga.
-Yo la traigo, tú no pierdas al señor.

Khorkina se aproximó a Vera con el pretexto de que debía hablarle en privado y la joven accedió a apartarse un momento. Sveta le solicitaba que no pusiera peros y le señaló al padre de Vika.

-Yo creí que Zamo estaba jugando.
-Pues en parte; si te habla el sexy de la platea no te detendrías a recapacitar rápidamente ¿Verdad?
-Sí está lindo ... Pero me encargaré de que Vika venga.
-Por favor.

Vera estrechó de nuevo a su amiga y le susurró algo al oído. Viktoriya abrió más los ojos y permitió que la guiara una vez que la tomó de la mano. Al principio, la muchacha no logró reconocer a quién anhelaba encontrar, hasta que Carlota manchó el traje del teniente Maizuradze por error. En ese instante, el equipo ruso debía trasladarse a las barras asimétricas pero Vika atinó a emocionarse. Sergei saltó entre las butacas y Tamara hizo que el teniente mirara hacia el frente.

Vika contempló sus palmas. Estaban llenas de pintura, idéntica a la que arruinaba el uniforme de su padre y las levantó para mostrarle. La joven lloraba mientras el amarillo iba extendiéndose por su cara y le pidió a Sveta que la levantara para poder subir a la platea y esta le hizo caso; el público las auxilió.

El quinteto de Tell no Tales llegaba a la zona cuando Viktoriya se encontraba cara a cara con su padre, lo atisbaba unos segundos, tocaba su frente y lo abrazaba. Las cámaras del lugar captaban aquello y también a Sandra Isbaza, que lagrimeaba por igual ante esa inesperada escena.

-Viniste -
-Te amo, Viktoriya.
-Te amo, papá.
-Habría deseado visitarte antes.
-No importa, aquí estamos juntos.
-Perdóname.
-Soy la persona más feliz del mundo.

Viktoriya apretó a su padre una vez más y vió a Sergei, que por el aspecto que llevaba delataba ser el hombre sexy que había dado el aviso a Zamo.

-Gracias - le externó. El guerrillero asentó y captó de forma inesperada los pensamientos del teniente Maizuradze; que recordaba como lagrimeaba y reía la madre de Viktoriya. Lo que más le sorprendió fue enterarse de quién se trataba.

-¡La madre de esa niña es Olga Korbut!- exclamó. Haguenauer, Tamara y Lubov lo escucharon claramente. Los tres se sorprendieron demasiado y Trankov les señaló que debían guardar el secreto.

Mientras tanto, Sveta sujetaba a Vika y todo el equipo se fundía en un abrazo; el público aplaudía y los entrenadores tomaban las pertenencias de sus alumnas para trasladarlas al otro extremo del gimnasio.

Viktoriya Maizuradze se alejó mientras miraba a su padre. Sandra Isbaza, en cambio, aguardó a que la emotividad disminuyera y la serenidad la invadiera nuevamente para que Sergei encontrara sus ojos con ella y así dedicarle un gesto feroz, lleno de odio y rabia por lo sucedido con Zooey, su hermana; de quién llevaba meses sin tener noticias.


*Son los nombres de las integrantes del equipo rumano en los juegos olímpicos de Londres, celebrados este año.
**Equipo rumano en Sidney 2000, con excepción de Ana Porgras que debutó en 2009 y se retiró poco antes de Londres.
***Floor exercise (FX) Ejercicio de suelo, Uneven bars (UB) Barras asimétricas, Balance Beam (BB) es la viga de equilibrio y Vault (VT) es el salto de caballo. Normalmente, en la competencia por equipos hay dos países compartiendo un mismo aparato en todas las rotaciones.
****En el caballo hay gimnastas que en las clasificatorias realizan dos saltos. La razón es que la calificación del primero va directo a la nota del equipo que representan y a la evaluación de su desempeño para determinar a las contendientes de la prueba all around; el segundo es el que se toma en cuenta para clasificar a las finales individuales.

Notas adicionales: 
a)"No vivo aquí" es, ante todo, ficción. Se toman algunos elementos de la vida real pero el proyecto no se basa en ellos. 

b)Olga Korbut no necesita presentación; ella es denominada la "madre de la gimnasia moderna" por ser la pionera en la ejecución del back tuck (mortal atrás en la viga de equilibrio), el korbut (una especie de salto que termina con apoyo en la parte interior de los muslos, típico del mismo aparato) y el tuck dismount (mortal al frente para terminar un ejercicio del elemento mencionado) y el korbut flip (un salto con medio giro sobre las barras asimétricas). 

Como curiosidad, Korbut fue la primer gimnasta soviética en romper en llanto frente al público. Esto ocurrió durante los Juegos Olímpicos de Munich 1972, cuando realizó una desastrosa rutina en barras asimétricas, perdiendo toda posibilidad de obtener una presea all around. Días después, ganaría una medalla de plata (asimétricas) y dos de oro (piso y viga de equilibrio). 

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