martes, 17 de junio de 2014

Regresa conmigo (Segunda parte)




-Bérenice, debemos hablar. Sé que estás despierta.

Con esta frase, Bérenice Mukhin abrió los ojos y observó a Matt Rostov poner una jarra con agua sobre la mesita contigua. Ella tenía la lengua reseca, pero no sed y tampoco muchas ganas de charlar.

-Pasó lo de siempre, el bebé no fue más que un montón de células sin trabajar - inició él.
-No te entiendo, ¿pero era de esperarse, no?
-¿Por qué no me dijiste?
-No me di cuenta.
-¿Era del cantantito ese, verdad?
-No metas a Teló en esto.
-¿De quién pudo ser? Conmigo te cuidabas.
-No te importa.
-Ibas a ingeniártelas para embaucar a tu noviecito "Bob" ¿me equivoco?
-¿Cómo sabes que es Luiz es mi novio?
-¿Por qué no lo niegas?
-Basta Matt, me siento muy mal y quiero descansar.
-Sólo dime algo más - Matt Rostov juntó sus palmas y las llevó a su rostro, cubriendo su nariz y boca un segundo - ¿Era mi hijo?

Bérenice apretó sus labios y giró su mirada al lado opuesto. Con su silencio, sobraban las explicaciones.

-¡Demonios, Bérenice! - gritó él, reprimiendo inmediatamente sus deseos de violentarse - ¿Qué hiciste?
-Vete, por favor.

La joven abrazó una manta y se recostó sobre su perfil izquierdo.

-Por lo menos dime con quién estuviste, nosotros terminamos; ya da igual - suplicó Matt Rostov, pero ella rompió en llanto.

-Hiciste tu trabajo, Matt. Lo demás no te incumbe.
-¿Al menos el responsable se enteró?
-¿Qué parte de "no me di cuenta", no te cabe en la cabeza?
-Bérenice, perdóname.

Ella se aferró más a su posición y sintió como él le acariciaba el cabello para calmar los ánimos un poco más.

-No le cuentes a mi padre.
-Claro que no, mujer.
-Fuera de aquí.
-Yo te habría ayudado.
-Matt, tú y yo sabemos que no iba a pasar algo bueno.
-Siempre te perdono.
-No se trata de eso.
-Bérenice, he pensado mucho estos días sobre nosotros.
-Hemos pasado por esto, detente.
-Sé que solíamos volver; esta vez no.

La joven no se movió, creyendo que si no se le hubiera ocurrido escaparse después del concierto, habría podido engañar a Matt con el bebé y las cosas se hubiesen puesto más difíciles.

-Mejor márchate - concluyó ella. Él entonces se atrevió a sostenerla, pero el rechazo fue tan fuerte, que los gritos de Bérenice se escuchaban por todas partes, ocasionando que Luiz retornara para echar a Matt Rostov de la sala. La doctora del inicio (Courtney Diallo), se apareció por tal escándalo y como no pudo detener el llanto histérico de Bérenice, optó por sedarla.

-Trankov...
-¡Matt Rostov, maldita sea!
-¿Qué está haciendo aquí? La policía le busca y no voy a cubrir su trasero dos veces.
-Hice las preguntas de rutina.
-¡Cuál rutina! - exclamó Luiz - ¡La estabas abrazando y ella te dijo que no!

Matt Rostov bajó la cabeza.

-¿Esto es cierto?.. Trankov ¿qué sucede aquí?
-Atiendo a mi paciente, doctora.
-Usted es un guerrillero, no un médico y no está autorizado para dar atenciones.
-¡No soy Sergei Trankov! ¡Soy Matt Rostov, aquí está mi identificación y mi cédula! ¡Soy cirujano general y lo puede comprobar, soy un profesional! - y dirigiéndose a Luiz, añadió:

-Bérenice parece feliz contigo.

Rostov salió de ahí sumamente avergonzado. Si antes se consideraba imbécil, con Bérenice parecía serlo más. Miró la nueva bata que se había colocado y aceptó que nada tenía que ver allí.

-Doctor - le llamó un niño.
-¿Qué...? ¿Qué pasa?
-Mi mamá no puede respirar bien.
-¿Dónde está?
-Aquí sentada, nadie le hace caso.
-¿Por qué no la llevaron a urgencias?

El pequeño se encogió de hombros.

-Bien, te sigo ¿Tuviste gripe recientemente?
-No, pero mi papá sí.
-Tal vez tu madre se contagió ... ¿Te gusta el estetoscopio?
-¿Me lo presta?
-Te lo regalo. ¿Has pensado ser médico?
-Astronauta.
-También se necesitan doctores en la Luna.
-¿Los médicos son los que ven las tripas?
-Al operar sí.
-Me gusta lo viscoso.
-¿Ella es tu madre?
-Sí.
-Observa y aprende.

La doctora Courtney Diallo distinguió a Matt Rostov en el pasillo, en medio de la inesperada turba que ahora clamaba atención. No iba a entregarlo o reclamarle el incidente porque según las noticias, él era amante de Bérenice Mukhin y ciertos asuntos personales no tendrían porque importar.

Viendo su postura y actitud, Courtney Diallo decidió dar por bueno que aquél hombre era Matt Rostov, no porque lo creyera, sino porque distaba mucho del Sergei Trankov terrorista.


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