lunes, 23 de enero de 2012

La chica perfecta


Sacar a Joubert de prisión fue mucho más difícil de lo planeado y Haguenauer debió dar la cara por él a petición de Carlota. Esta circunstancia le molestó tanto que forzó a la niña a prometer que se alejaría definitivamente del chico. Pero no era el único con esa exigencia. Evan pasó días enteros aceptando casi cualquier encargo para pagar la fuerte multa a la que su novia se había hecho acreedora y su padre por primera ocasión en años le reprendió duramente, prohibiéndole verla en cuánto fuera liberada. Abrumada por las molestias del embarazo, Casey tomó el caso sin cobrar y Eva evitó el juicio, pero no se libró de una humillante disculpa televisada y el escarnio público. Los reporteros eran feroces con ella y su padre creyó oportuno esconderle un par de días.

Paradójico resultó que en caso de Anton, la gente reaccionara con desbordada simpatía. Las imágenes que lo habían mostrado esposado causaron las críticas más agrias contra el departamento de policía y en el juzgado familiar, un comentario suyo: "Señora jueza no quiero perder el tiempo ¿Me declara culpable ya? Le di un puntapié a la cámara.. ¿Ahora me puedo quitar el saco? Me pica" era repetido sin cesar en los espacios informativos y hasta una playera, diseñada por Lubov Trankova, con la segunda frase del mozalbete se vendía a buen ritmo, a tal grado que el niño no tardó en pedir la suya (en Tell no Tales se podía disimular muy bien y esa moda efímera era la prueba: Aunque todos sabían que financiaban la insurgencia, sostenían con aplomo que desconocían quién había tenido la creativa idea).

En medio de un ambiente de alerta, la pista principal se engalanó por los campeonatos europeos de patinaje artístico. La prensa no dejaba de resaltar que a pesar de que la ciudad ni siquiera se encontraba en el continente o al menos cerca, los tellnotellianos habían decidido enfrentarse a los mejores de aquella zona del mundo desde que se habían formado las federaciones deportivas. La organización era impecable y los boletos, tanto para junior y senior estaban agotados. En las calles, colgaban tres tipos de mantas gigantes elaboradas por los rusos, que advertían de un festejo grande la noche anterior:

"You rock, Zhenya Plushy!" 2002 European Champion"
"Thanks for the show, Stephen Lambiel! 2002 European Silver Medalist"
"Surprisingly amazing, Verner Tomos! 2002 European Bronze Medalist"

Las chicas del "Team Carver" preparaban algo similar si Carlota conseguía una medalla pero no hacía falta. Los vecinos del chico Maizuradze colgaban igualmente pancartas gigantes en sus balcones para demostrar su apoyo a la pequeña y como detalle, también colocaron fotos de su entrenadora quién aún no lo creía cuando pasaba por ahí. La leyenda "We love too, Tamara" aparecía inmediata a la original "We love you, Carlota".

-Felicidades, el muchacho lo ha hecho excelente - le decían en alusión a Tomos - No podemos esperar para ver a la niña ¡Se nota que los has formado bien! - Y acto seguido les concedía autógrafos frente a una inmensa pantalla. Irina Astroskaya, la mejor rival de Michelle Kwan, era otra que declaraba su admiración por la chica Liukin mientras caminaba por su barrio. Ella participaría en la última competencia al día siguiente.

-Estoy frita con todo esto.
-Antes te encantaba ¿Porqué la timidez?
-Me he desacostumbrado, Irina. Y es raro que los entrenadores sean atendidos por el público.
-Es cierto.
-¿Irás a vernos esta noche?
-No me lo pierdo ni loca.

Ambas fueron a su lugar designado para entrenar y se toparon con Judy que iba retrasada. Haguenauer le daba las últimas instrucciones a Carlota y Verner fungía como su utilero en vista de que el chico Bessette no se presentaría. En las gradas, los Liukin comenzaban con sus gritos de aliento. La competencia iniciaba a las cinco de la tarde. Faltaban dos horas.

Adelina Tuktamisheva andaba por ahí. Desde su rescate, se había dedicado a pasear despreocupadamente por la ciudad y pasaba por las tiendas de ropa para robar cualquier cosa. Con ganas de ver a la chica Liukin, le quitó los botines a un par de patinadoras suizas. En un momento de distracción, se coló a la pista y aprovechó el momento en que Carlota tomaba agua para acercársele y abrazarla.

-¡Uy, tenemos invasión aquí! ¿Quién dejó pasar a esta niña? - exclamó Romain sin enojo.
-Eres más bonita en persona - señaló Adelina.
-Gracias ¿Quieres una foto?
-Dame cinco, chica.

Acto seguido, la niña de Cobbs sacó una cámara desechable, también hurtada. Carlota sonrió.

-Bien, me voy corriendo. Por cierto, te regalo esto.

Adelina colocó en la mano de la joven Liukin un par de aretes azules. Las chicas que habían sufrido el robo iban detrás de la intrusa.

-Los fans ya se alocaron - comentó Verner - Ayer robaron las chamarras y hoy por la mañana desaparecieron los vestuarios.
-Iré a revisar mis cosas - dijo Carlota, al tiempo que tomaba su mochila. El sonido local indicaba que abandonaran el hielo.

En bambalinas, algunas rivales comenzaban el proceso de elaboración de complicados peinados y maquillajes brillantes. Las que saldrían primero eran las más presionadas. Carlota aprovechó que su horario era medianamente generoso para escuchar música y platicar con Haguenauer hasta que Adelina se apareció de nueva cuenta, ubicándose a su lado. Con ironía, externó:

-A ti no te voy a robar nada.
-¿¡Esos son mis tenis!?
-Los saqué de tu cuarto, son brillantes.
-¡Me los obsequió mi tío!
-Gwendal te comprará otros. De todas formas te los voy a pagar.
-¡Son una edición limitada! No venden zapatos amarillos con agujetas azules en cualquier lado.
-Te los devuelvo.
-¡No! Ya los tocaste.
-¿Y te da asco?
-Un poco.
-No tengo piojos.
-Te los regalo.
-¿Ves? No necesité robártelos.
-Sólo te los pusiste.
-Mejor hablemos de algo más lindo.
-¿Porqué me tocas?
-Tú y yo seremos amigas.
-¿Porqué lo dices tú?
-Exacto.. Qué lista.
-No quiero.
-Sí quieres.
-¿Me estás ordenando?
-Te estoy diciendo que cuentas conmigo.

Carlota intentaba imaginarse de dónde había salido esa chica de cabello negro y ojos azules que de pronto la trataba como si realmente la conociera.

-¿Has oído a Radiohead?
-No sé .. No.
-Son famosos por "Creep" entre los poperos.
-No los conozco.
-Te regalaré algunos discos. Ve a hacer tus ejercicios.

Haguenauer le susurró a la desconocida que se dirigiera a las gradas. Por extraño que fuese, Adelina obedeció. La niña Liukin se enfocaba en concentrarse mientras realizaba estiramientos y miraba a las competidoras correr para estar a tiempo. Ella no lograba calmarse y su entrenadora lo notó.

-Escucha: No te angusties. No importa este concurso, sólo tú. Estás aterrada, pero no de esto.
-No soportaría hacerlo mal.
-Ay Carlota... ¿Sientes muchos nervios? Los sacaremos juntas. Iremos con tus amigos.

Las dos se dirigieron a los asientos del público. Anton bailaba y animaba a las personas cercanas. Carlota no tardó en acompañarlo pero las infantes se le acercaban y debía atenderlas. A nadie le llamaba la atención que la mayoría de las seguidoras de la chica Liukin fueran niñas muy pequeñas, pero sí que fueran demasiado afectuosas e inclusive, dijeran que gracias a ella, habían comenzado a patinar. Las adolescentes del "Team Carver" en contraste, eran mucho más entusiastas en el sentido eufórico: había españolas, alemanas y japonesas que la seguían llenando de obsequios e intimidando a los grupos de animación de otras participantes al más puro estilo de una barra futbolera.

Un timbre anunció que el primer grupo de atletas saldría a realizar unos ejercicios antes de sus presentaciones y Tamara llevó a su alumna a bambalinas para que se cambiara y calentara nuevamente.

Adelina consiguió que un aficionado al lado de Anton le cambiara el lugar y enseguida, sacudió el cabello del pequeño que soltó un gritito pero no se incomodó.

-Ah bueno ¿Cómo te llamas?
-Adelina, nueva amiga de Carlota.
-Muy bonito, él es David y ella Amy.
-Hola a todos.
-Nunca te había visto.
-Pero no me extrañarás todos los días.

Cuando las contendientes se presentaban, Judy cruzaba los dedos y suplicaba que todas se cayeran. Eso era novedoso para ella. Gabriela por coincidencia también lo pensaba. El programa decía que Carlota aparecería en el tercer grupo y los periodistas le aseguraban a la audiencia que verían su debut formal mientras enfocaban a Michelle Kwan, que se mostraba impresionada con el nivel que demostraban las pequeñas. Cuando el segundo segmento terminó, había transcurrido hora y media.

-¡Ahí está! - exclamó Gwendal al ver a su sobrina salir a escena solo para probar la pista y terminar sus estiramientos. El público descansaba y abandonaba sus asientos un instante. Ricardo prendió la videograbadora. Su hija observaba con pánico a las demás y los franceses del público le preocupaban más. Ahí entendió el enorme estrés de Haguenauer: una pancarta decía "Si vas a ir por Francia, más te vale ser buena Carlota".

Cuando los jueces llamaron a todas a dar paso a una chica eslovaca, la pequeña Liukin se cubrió la cara y comenzó a murmurar algo ininteligible. Estaba sola. Tamara y Judy se encontraban cerca del Kiss and Cry y no podían ayudarla más. Prefirió ignorar a la joven de enfrente, a todas. Ni siquiera oyó sus notas. De pronto, era su turno.

Al aparecer nuevamente ante todos, Carlota dió vueltas y observó las cámaras y los flashes.

-"Ladies and gentleman, making her international debut, 13 years old and representing France, Carlota Liukin" "Coaches: Tamara Didier and Romain Haguenauer. Coreographer: Judy Becaud"

La niña sintió que su estómago se revolvía y tosió un par de veces. Se colocó en posición, pero la música tardó en comenzar. Sus labios se movían demasiado y al escuchar apenas el primer acorde, su mente se colocó en blanco y realizó su primer pirueta, arrancando los primeros aplausos y después sus pensamientos volvieron. Tomando consciencia de su velocidad, logró concretar su combo de saltos y un poco más tranquila, se dispuso a mostrar sus extensiones. Los presentes miraron con asombro la exhibición de flexibilidad de la pequeña. El salto que le precedió fue tan bueno que el sonido de las aclamaciones comenzó a hacerse más fuerte.

Hasta ese momento, el adjetivo"adorable" era el más frecuente. Cuando la melodía cambió su velocidad, Carlota preparó su doble axel pero no esperaba el resultado. Alcanzando una gran altura y distancia respecto al sitio dónde comenzó el elemento, las exclamaciones de "¡Oh, por Dios!" provocaron los alaridos de festejo. La coreografía se apoderó del escenario y acercándose el final, las piruetas dieron paso a la posición definitiva en la que Carlota terminaba con una rodilla en el hielo.
La explosión de júbilo se volvió incontenible y el público se volcó a lanzar peluches y rosas. Era la primera vez que el público se ponía de pie ante la chica Liukin que observaba impresionada y agradecida.

En la zona técnica, Tamara la recibió con un fuerte abrazo y le pareció darse cuenta que Joubert se había parado junto a ellas. Carlota estrechó a Haguenauer y sin contenerse, abrazó al joven Bessette que traía un cilindro con agua. Judy lloraba. En las pantallas, la niña apareció en primer plano y aún no terminaba de colocarse los protectores de las cuchillas cuando los jueces presentaron las calificaciones.

-"Ladies and gentlemen the scores please
Technical merit: 6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0*
Presentation: 6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0  6.0
Ordinals: 1  1  1  1  1  1  1  1  1  1
Carlota Liukin from France after Short Program is 1st place"

La multitud seguía impactada. Carlota no podía creerlo. No importaba lo que hicieran las demás, ella estaba clasificada a la final y su ventaja sería demasiada. Había obtenido la máxima evaluación que se podía recibir.
Michelle Kwan la miró a la distancia, retándola. Tamara caminó hacia ella.

-Dile que nos veremos las caras muy pronto.
-Eso es seguro.
-Derroté a la maestra, ella es la que sigue.
-¿Te ganará, lo sabes?
-Por eso espero que el tiempo pase rápido. Cuando llegue el momento, ella demostrará porque es mejor que nosotras. Extraordinario trabajo, Didier. Buenas noches.

 Visiblemente contenta, Carlota se dirigió a bambalinas y sólo aguardó la confirmación de su resultado. Saliendo de la pista, con su abrigo puesto y acompañada de su familia y amigos que la colmaban de felicitaciones, Adelina se aproximó nuevamente.

-¿Me vas a apretar siempre que me encuentres?
-¿Porqué no?

Gwendal saludó a joven de Cobbs y se cercioró de que ningún marino vigilara las cercanías. En los palcos de transmisión los comentaristas hacían el resumen de la noche. El performance de Carlota Liukin seguía capturando la atención. La cortinilla informativa decía:

"La francesa Carlota Liukin durante su programa corto esta noche en el campeonato europeo. Contabilizó promedio de 6 general, la nota perfecta."

*En el antiguo protocolo de calificación, los jueces utilizaban notas de cero a seis, dónde seis indicaba una actuación sobresaliente. A raíz de los problemas con el sistema en los juegos olímpicos de Salt Lake City 2002, se recurrió a una escala que en vez de evaluar el conjunto, se enfocó en contabilizar segmentos de elementos (saltos, spirals, spins, transiciones y coreografía) quedando instaurado oficialmente en 2005 y aún se usa.

1 comentario:

  1. Linda historia Ingrid, a q adelina, bonita amistad :)
    Y bueno q noche para carlota :D me enseñas mucho sobre patinaje. Gracias ;)

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