jueves, 29 de diciembre de 2011

El viaje a la playa (Las luces de la fiesta)


Para celebrar el éxito de Verner, Tamara organizó una excursión a Jamal. El trayecto duraría cuatro horas en autobús y para su sorpresa, nadie se entusiasmó con la idea. Salir en pleno treinta y uno de diciembre causaba  flojera pero lo que cambió las cosas fue la insistencia de Andreas, quién aprovechó para covencer a su chica de realizar la travesía y persuadió a Gwendal por igual.

-¿Hace cuánto que no tomas vacaciones, Ricardo?
-No cambiará mi respuesta, Andreas.
-¿Porqué me confudes con mi sobrino?
-Disculpa, Gwendal.
-No te fijes, pero ¿Porqué no quieres salir unos días?
-No lo acostumbro.
-Anímate.
-Mi hijo ya me suplicó y la respuesta es la misma.

Lo que Ricardo desconocía, era que su primogénito logró que sus hermanos se pusieran de su parte e insistieran demasiado durante la cena para que su padre no fuera capaz de negarse. Como los primos estaban allí, se unieron al berrinche y así, la familia entera tomaría el autobús de las nueve hacia el centro de recreo.

-Vaya que son audaces - pensó el patriarca.

Más tardó el padre de los Liukin en acceder, que sus críos en preparar maletas. Carlota misma llamó a Joubert y Anton armó una revolución en casa para que sus familiares asistieran. Judy - que no esperaba escuchar su teléfono a las tres de la mañana - también aceptó encantada y se aseguró de que David tomara parte.

Fue así que todos se reunieron en la terminal y abordaron. Verner, que quería atesorar ese momento, comenzó a grabar las incidencias y hacer pequeñas entrevistas. Solamente con Amy se mostró poco invasivo.

Carlota y Joubert, que se sentaban juntos, contemplaban lindos paisajes y conversaban de forma muy íntima. Aquella escena le recordó a Gabriela las largas charlas que sostenía con su esposo cuando eran más jóvenes.

-¿Pasa algo?
-Unos buenos padres habrían ahuyentado a Joubert.
-Podríamos hacerlo.
-Y la chica nos odiaría.
-Es un precio que no nos pesaría.
-Sólo míralos, Ricardo. Se parecen a nosotros.
-Sobre todo por las arrugas y las ojeras.
-Jeje. No, es en serio. Lo presiento y me molesta. Él es el indicado y ¿Qué podemos hacer tú y yo? Nada.
-Carlota es muy pequeña y conocerá el mundo, quiero pensar que también a otras personas.
-Eso también lo sé, pero las madres nos damos cuenta y Joubert al final será tu yerno, te lo juro.

El chico Maizuradze en el asiento posterior a los Liukin se sintió herido al escuchar eso porque su voz interior, misma que le decía que su amiga era "el amor de su vida" también le hacía saber que Gabriela estaba en lo cierto y se lamentaba por ello.

El sol les anunció que se encontraban cerca y la espesa cortina gris de las montañas se había esfumado. Tamara, al lado de Gwendal no dejaba de sonreír y discretamente le coqueteaba mientras Javier volteaba con insistencia hacia Judy que no se percataba por mirar a su marido, el cual  no cesaba de tomarle fotografías.

-Estimados pasajeros: Gracias por su preferencia, en unos momentos procederemos al descenso. Le suplicamos no retirarse el cinturón hasta que la unidad se detenga por completo. Nuestra parada se ubica a un costado del hotel Cardin. Les deseamos una gran experiencia.

Después del anuncio, todos se aprestaron a desobedecer y una vez en tierra, se precipitaron por el equipaje y se registraron en una posada cercana. Ni tardos ni perezosos, los adolescentes corrieron al mar. Gabriela ni siquiera esperaba ver que Carlota lucíera un bikini y tampoco que otros muchachos se le acercasen creyendo que tenía quince años.

-Señorita, vete a cambiar.
-¿Porqué?
-Cometí un error al comprarte el traje de baño. Ponte uno completo y de paso una toalla que te cubra las piernas.
-Pero hace calor.
-Precisamente por eso.

La niña, con un poco de enojo siguió la orden pero el objetivo de su madre no se cumplió. Los jóvenes seguían rondándola y le invitaban cosas a pesar de que ella no accedía y sus hermanos no se le separaban.

-¿Necesitas una prueba más de que nuestra niña crece?
-¿En este punto debe darme un infarto, Gabriela?
-Normalmente, sí.

Pero no tardó en aparecer Joubert en escena y el cortejo de los jóvenes se transformó en un juego de volleyball.

-La vida me recuerda que ya soy viejo - señaló Ricardo.
-Y a mí también.

Al mismo tiempo, Judy buscaba un sitio para recostarse y tomar el sol pero su marido la sostuvo por la cintura, besó su mejilla y la salpicó con el resabio de la marea, a lo que ella respondió con agrado por lo que la pareja terminó entre las olas.

-Judy es linda - comentó Gwendal - Y sabe divertirse.
-Podemos pensar en algo.
-¿Que sugieres, Tamara?
-¿Te acuerdas de cómo terminabámos la fiesta en Lyon?
-¿Quieres asaltar un bar?
-Si me dejas buscar a un inocente para echarle la culpa..
-¿No crees que ya somos adultos?
-El que llegue al último paga la primera ronda.

Ambos se alejaron corriendo.

Cuando Anton comenzó a buscar la forma de distraerse, se encontró con que el grupo se había dispersado. Sin más compañía que un yoyo, el pequeño optó por perder el tiempo pero no por mucho. Eva de Vanny andaba por ahí, vacacionando con su padre y sin Evan.

-Hola A ¿Qué haces?
-Me llamo Anton.
-Me gusta más decirte A.
-Está bien.
-¿Aburrido?
-Sí.
-Ven conmigo.
-Avisaré a mi mamá. Igual y me atiende.
-¿Vas a pedir permiso por un simple helado aquí enfrente?
-Ay, pero qué cosas.
-¿Y esa carita? ¿Es por una niña, verdad?
-Ahora resulta, soy un chamaco.
-Jajajajaja.
-¿Qué?
-¡Ay! ¡Eres una monada!
-¿Siempre me vas a dar beso?
-Los que me pidas.
-No tengo palabras.
-No las necesitas.

Eva condujo al chico Maizuradze a una especie de cafetería y permanecieron allí mientras atardecía. La joven carcajeaba con las ocurrencias de Anton y se las ingeniaba para hacerlo pasar por aprietos cada que le guiñaba un ojo. Ocasionalmente, Joubert pasaba corriendo.

-¿Porque el dj no me dijo que venía?
-¿Quién?
-Ah, perdón chico A. Es mi amigo Bessette y no me ha dicho "hola".
-¿Bessette? ¿El señor perfecto?
-¿Lo conoces?
-¿Hablamos del mismo?
-Descríbemelo.
-Es alto, castaño, nariz grandota y todas gritan por él.
-Entonces es el mismo ¿Te molesta?
-No... No mucho.
-Cuéntame.
-Pues no me cae bien y ya.
-¿Qué te hizo?
-Nada.

Eva entonces, rozó con sus labios la boca del niño. Sonrosado, Anton salió corriendo.

-¡Hey! ¡Espera!
-¡Estás loca!
-¡Anton! ¡No me hagas perseguirte!
-¡Voy a llamar a mi mamá!

Lo malo, fue que el chiquillo recibió un fuerte balonazo y quedó tendido. Carlota se aproximó y le preguntó si estaba bien. Joubert le tendió la mano y Eva, de lo más apenada intentaba disculparse.

-Perdóname, no fue mi intención ofenderte chico A. Pensé que me dirías lo que quería saber, pero fui muy tonta.. Te llevo con un médico.
-¿Qué le hiciste? - cuestionó el joven Bessette.
-Nada importante. Sólo me cerró el ojito - dijo Anton.
-Esa costumbre te va a meter en problemas, Eva.
-No me sermonees, tornamesista.
-No pasa nada. Ya me levanté.
-¿Seguro?
-Sí, Carlota.
-Disculpa el golpe.

Pero el niño Maizuradze continuaba de malas y prosiguió su camino.

-Creo que esta vez si me pasé de la raya - se lamentó la joven De Vanny.
-Explícame.
-Lo de siempre, Joubert.
-¿Lo besaste?
-Para enterarme de algo.
-¿De qué?
-Sales con alguien.
-¿No crees que era más fácil decirme? Te habría contado.
-Entonces que sea ahora.
-Bien, empieza.
-¿Es cierto que tienes ..? No sé como llamarla.
-Tengo novia.
-Oí que se trata de una niña.
-Tiene trece años.
-¿Tú andas con.. ?
-Carlota, es ella.

Eva observó a la chica Liukin durante varios minutos y se echó a reír.

-Esta tipa ni siquiera puede entrar a un club y apuesto a que su talla es del departamento de junior y ... ¿Estás consciente de que Jobert ya está estrenado y necesitará cariño extra de vez en cuando? No por nada él y yo nos llevamos bien. ¿Qué rayos haces con uno que no es de tu tamaño, bebé?
-Vete, Eva.
-¿Disculpa?
-Márchate. No vas a molestar a Carlota.
-¿Bromeas?
-Jamás.
-Si me necesitas cuando ésta cabbage patch no pueda darte lo que desees, mi teléfono está disponible.
-¡No soy una cabbage patch! - gritó Carlota.
-¿No? Demuéstralo.

Sin pensar, la chica Liukin recurrió a su guardarropa y sacó un conjunto, pero al no quedar satisfecha, recurrió a la maleta de su madre y se colocó un vestido lo bastante "adulto" como para aparentar, al menos, unos diecisiete años, además de unos botines con tacones tan altos que realmente podía caerse y sombra oscura por maquillaje. Sin voltear a ver a nadie más que a Eva, logró engañar al vigilante de un club nocturno y cometió el error de ordenar su primer martini. Joubert trataba de encontrarla y al enterarse Ricardo y Gwendal de lo ocurrido, se aprestaron a recorrer todo Jamal hasta que una dieron con XO, el sitio al que había ingresado la chica pero no la hallaron. Inclusive, el bartender les confesó que la pequeña ni siquera sabía cómo agarrar una copa.

-Antes de que se fuera, unos chicos la invitaron a una fiesta en la playa. Yo que ustedes me apresuraría. Medio mundo aquí se le acercó para pedirle el teléfono.

Cerca de la medianoche, Carlota platicaba con unos excursionistas alemanes, mismos que le contaban que habían pasado el año viajando y uno de ellos, cayendo en el engaño de la chiquilla, le propuso quedarse a solas y le invitó cerveza. Ella rehusó, pero al iniciar la música, aceptó bailar. Con el paso de los minutos, varios jóvenes más se aproximaron y Carlota consideró que era momento de irse.

Sola y sintiéndose como una idiota, comprendió que el mundo de los enfiestados aún no era para ella. Aunado a su dolor de cabeza, le parecía incómodo que no dejaran de asediarla todos aquellos que podían pasar por sus hermanos mayores.

-¿Dónde estabas?
-Joubert.
-Wow.
-No sé si decir gracias.
-Es que.. ¿Alucino o hueles a alcohol?
-Ni lo probé, me lo tiraron encima.

Los dos se miraron y se retiraron los zapatos.

-Me gusta más verte con tus tenis.
-Creí que te gustaría más una falda o lo que traigo.
-Prefiero verte con una coleta.
-Lo que le dice al mundo que soy mocosa.
-¡No! Carlota me encantas así como eres.
-Pero tu amiga..
-Eva aparenta ser divertida, intrépida y llamativa pero no es natural. Ella pretende ser cool y esas cosas pero no es ni remotamente tan linda como tú.

La expresión del chico delató que decía la verdad. Bien podía Eva de Vanny envenenarse con sus palabras.

-Falta un minuto para que inicie el año nuevo ¿Quieres alcanzar a tus padres o nos quedamos aquí?

Carlota abrazó a Joubert y realizó la cuenta regresiva. Los fuegos artificiales estallaron cuando el reloj marcó las cero horas y los novios se besaron.

-¡Feliz Año Nuevo! - Era el grito que adornaba el momento. Los lugareños se arrojaban al mar y eran seguidos por los turistas. Extrañamente, Judy coincidió con la pareja y los llevó de regreso con el grupo. Minutos más tarde, Carlota se enteraría de que traía el vestido que su madre pensaba obsequiarle y Ricardo sólo se limitó a decirle discretamente que no estaba castigada ... Y que debía agradecer a Lucas De Vanny.

-Él se excusó por todo pero yo debo decirte que esperaba un poco más de madurez de tu parte. Piénsalo.

Carlota se sintió avergonzada pero entendió el mensaje de su padre: La actitud que tomó la había expuesto a un sinfín de peligros. Confirmó el dicho cuando se aproximó a ella un muchacho que cruzó palabras con ella en el bar para ofrecerle un nuevo trago. Ella se dió la media vuelta e infantilmente, comenzó una competencia de brincos con Anton.



1 comentario:

  1. Ingrid,
    Con el ritmo de la música de Alizee, de esta hermosa francesita que nos ha cautivado con su belleza incomparable.
    Quiero comentarte que ha sido muy placentero leer tus historias a lo largo del 2011.
    Siempre he pensado que eres una excelente guionista, escritora. Eres la mejor!
    Feliz Año!
    @chivito_mat

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