martes, 31 de julio de 2018

El título de Miss Nouvelle Réunion (Primera parte)


En Tell no Tales y en varias partes del mundo, el certamen de Miss Nouvelle Réunion se transmitía en vivo. Aunque el programa iniciaría a las nueve de la noche, existía uno previo en el que se presentaba un poco la historia de Ruth Bléger, la vigente Miss Tell no Tales. Su frase "estuve tan cerca" luego de no ganar el título de Miss Universo sonaba más dramática de lo que había sido en realidad.

-"En ese momento sólo piensas en que faltó un poco: la respuesta no fue muy concreta, a lo mejor el vestido, algo en el maquillaje, perdiste esos puntos en el traje de baño o en la pasarela final te rebasaron... Son tantas cosas que pasan por tu cabeza que no puedes más que decir 'ok, di lo mejor' pero queda ese sentimiento de acabar a nada" - declaraba la misma Bléger y continuaba: "No te das cuenta de lo importante que es un título de belleza hasta que te presentas y te dicen que pasaste a la ronda de dieciséis clasificadas".

Luego de pasar más  imágenes de Bléger en el certamen mundial, continuó su testimonio.

"Yo provengo de un distrito que nunca había destacado en el concurso nacional. Tu veías a las misses de Poitiers Cotillard que llegaban a estar entre las diez o las seis mejores y Poitiers Ciprés se quedaba a la sombra, con las catorce que no avanzaban. El año pasado fue una sorpresa. Me llaman al grupo de finalistas y mi equipo del comité vecinal enseguida corre detrás del escenario por la maleta donde traíamos los vestuarios y dijimos 'bueno, estamos en una ronda importante, lleguemos hasta donde nos dejen' y de repente 'grupo de las diez: Miss Poitiers Ciprés' y por Dios ¡a sacar el vestido de noche! 'Las seis finalistas son' y otra vez a correr para peinarme, el maquillaje. 'Grupo de las tres' ... El distrito Ciprés nunca estaba en esas instancias y ahora en la antesala veías a Miss Corse... Auvergne y Miss Rossija Pushkin, el más difícil escenario posible. Creí que ese era el final del camino".

Bléger se llevaba las manos a la frente.

-"Rossija y Corse son dos barrios que tienen una rivalidad muy fuerte; son los que más coronas han tenido y no importa el distrito de la miss, lo que ellos quieren es ganar y sus comités trabajan en equipo. Auvergne y Lorphelin se visten igual en traje regional y traje de noche; a las rusas las ves ensayar juntas y es difícil que no estén confrontadas en la final. Entonces escucho que la 'Princesa del concurso Miss Tell no Tales' es Miss Corse Auvergne y voltée con mi coordinadora, pensando '¿en qué va a acabar esto?' Hago el desfile final a punto de las lágrimas y tomé de las manos a mi compañera de Rossija... "

Enseguida, se pasaron las escenas donde Ruth Bléger era declarada "Miss Tell no Tales 2002" y una breve cápsula sobre sus actividades durante el año. Aunque iniciara trivial, ese mini documental resultaba interesante y no sólo se hablaba de los concursos de belleza. Bléger también habló de la situación del país.

-"A mí me tocó un año muy complicado porque los votantes deciden que el país ya no se va a llamar Tell no Tales sino Nouvelle Réunion entonces todo cambia de nombre aunque te dicen que a partir de enero del próximo año es válida la decisión; luego un verano muy caluroso con un poco de sequía y no se realizaron los concursos vecinales porque nadie aguantaba estar afuera, luego vinieron los incendios por fallas eléctricas, hay que ayudar y los derrumbes en el barrio ruso que no entendíamos por qué ocurrían... El sismo de septiembre ha sido lo más duro. Nunca había visto una desesperación tan fuerte porque viene una ola gigantesca y al mismo tiempo estalla el canal St. Michel y no se pudo hacer nada".

Ruth Bléger lloró ante la cámara.

-"Dijimos Mathilde Tellier y yo: 'Miss Nouvelle Réunion' tiene que servir de algo'. No hay dinero y la solidaridad me conmueve porque muchas televisoras se ofrecieron a transmitir, la Universidad de Humanidades prestó su auditorio, los patrocinadores han estado activos en la campaña de donativos y la convocatoria es algo que le voy a agradecer a las chicas de este país. Gracias por responder, por su entusiasmo. La selección nos dejó mucho trabajo pero las treinta candidatas de este año son mujeres increíbles".

En pantalla se mostraba a la multitud que se había inscrito en la explanada de la Facultad de Filosofía y el selectivo de Jamal.

-"Hay historias que no logras entender hasta que tienes enfrente a estas aspirantes. Miss Corse Lorphelin por ejemplo, es sorda y el día del sismo le colocaron un aparato auditivo nuevo y lo primero que escuchó fue la ola que impactó en Herault. Miss Láncry Guyane se dedica a los niños y a algunos les tuvo que dar la noticia de que necesitaban operaciones urgentes para que no perdieran un brazo o una pierna. 'Miss Nouvelle Réunion' tiene que honrar experiencias como esas. Pienso en Miss Centre Champagne que rescató a una mujer con su bebé en Gent o Miss Nanterre que corrió para salvarse y que estuvo sujeta a un poste hasta que un bombero llegó a ella y cada chica tiene mucho que contar y su actitud está muy enfocada más que en ganar el certamen, en alegrar a la gente, en motivar, en dar una esperanza".

El programa culminaba con escenas de los últimos ensayos y del nombramiento de las contendientes a la corona recibiendo su banda alusiva. Cada una aparecía después diciendo "Quiero ser Miss Nouvelle Réunion".

Lo que siguió fue la presentación de los conductores del programa. En un pequeño palco que luego se usaría para los enlaces a comentarios, se hallaban cuatro personas que vestidas de gala saludaban a los televidentes y que no pertenecían a los medios de Tell no Tales. Uno a uno iban revelando sus nombres.

-Buenas noches a África, Europa y Asia, buenas tardes en América, buenos días en Oceanía. Les habla Arianna Secondini, presentadora habitual del Festival de San Remo, Miss Italia y del programa de Año Nuevo de Radio Televisione Italiana, en esta ocasión como narradora oficial de 'Miss Nouvelle Réunion 2003'. Conmigo mis colegas de Televisión Española, YLE y Deutsche Welle en un esfuerzo conjunto con Télevision National de Nouvelle Réunion, TF1 y televisoras internacionales enlazadas en directo. Bienvenidos a la transmisión.
-Buenas noches, acompañando a Ariana Secondini en la narración se encuentra su servidor y conductor de Eurovisión España y Miss España, Pablo Aragón de Televisión Española.
-Buenas noches, mi nombre es Emmi Laaksonen, representante de la televisora finlandesa YLE y conductora de eventos especiales como Eurovisión Finlandia, Miss Finlandia y Miss Universo. Les compartiré mis impresiones en los comentarios e incidencias en directo.
-Reiterando los saludos al público internacional y llevando las actividades de backstage en vivo, les habla Ulrich Dantzcher, conductor de la Gala de Año Nuevo, Eurovisión Alemania y Miss Alemania para Deutsche Welle.

Después de aquella introducción, siguieron un par de cortinillas comerciales y se regresó a la sala.

-Este auditorio es verdaderamente hermoso. Se han acondicionado los palcos y se renovó el escenario que continúa siendo una incógnita inclusive para quienes nos hemos presentado - inició Secondini.
-También se halla la intriga sobre quien llevará la dinámica en el escenario. A esta hora no se han dado detalles sobre la conducción principal de Miss Nouvelle Réunion pero conocemos la lista del jurado y tiene personalidades muy importantes - añadió Aragón.
-En primer lugar la ex Miss Tell no Tales 1998, Sophie Tallmann; la actriz Monica Bellucci, el cantante Ed Gibbons, también la presencia de Luis Miguel ha sorprendido al público que ha agotado las localidades del recinto y el presidente del jurado que es, digamos, una persona importante dentro de la política local, alguien un poco atípico, Lleyton Eckhart quien se desempeña como fiscal general - terminaba Secondini.

-Pero Emmi, Ulrich, ustedes han estado cerca del jurado desde las preliminares ¿Qué pueden contarnos sobre ellos? ¿En qué se están basando para darnos una idea del show que nos espera? - preguntaba un alegre Pablo Aragón que había notado la atracción entre sus colegas.

-El único juez presente durante las pruebas previas fue Luis Miguel. Él mismo se encargó de realizar las primeras entrevistas y los nombramientos de las misses. Hace rato llegó con un sobre que ya fue revisado por los demás jueces y que contiene los puntajes asignados luego de las primeras pruebas - contestó Emmi Laaksonen.
-Pero dinos ¿cómo viste a Luis Miguel? ¿qué hizo? - curioseó Aragón.
-Lo primero que realizó fue supervisar la sesión de fotografía en traje de baño; él estaba muy escondido con el staff, también calificó las respuestas de las chicas en la entrevista....
-Hay una ganadora en ese módulo, por cierto.
-Así es, Luis Miguel lo reveló... Un detalle se le escapa a cualquiera.
-¿Es Miss Láncry St. Michel, verdad?
-Láncry - Guyane, Pablo.
-Ella que además no parte como favorita.
-Eso se acaba cuando empieza el concurso - sonrió Laaksonen.

-Por otro lado, Ulrich, me llama la atención la estructura del certamen. Haz cubierto muchos eventos de esta clase y me decías que el comité de Miss Nouvelle Réunion te ha roto los conceptos que tenías para elegir a una candidata - continúo Aragón.
-Efectivamente. Para los televidentes internacionales, periodistas y críticos; ya saben, los "missosólogos", conviene saber que Miss Tell No Tales/Miss Nouvelle Réunion es un concurso en el cual la acumulación de puntos es vital para la clasificación en diferentes rondas.
-¿Podrías explicarnos en qué consiste, Ulrich? - pidió Ariana Secondini
-Por supuesto. Cada examen anterior al concurso en vivo asigna calificaciones que se van sumando. Durante el programa, los jueces, que ya tienen esta referencia, van dando notas que también se agregan a la evaluación de cada aspirante y las que obtienen los pases a las rondas correspondientes son aquellas cuyos totales sean los más altos, naturalmente. Cada ronda, los jueces pueden usar su derecho de "rescatar" a una aspirante que les parezca que debe seguir siempre y cuando descarten a la de menor puntaje dentro de las que clasificarían en condiciones "normales"... Esto es nuevo, me quiero habituar, de repente se antoja injusto pero lo explicaba Mathilde Tellier en conferencia. Este año buscan consistencia, no quieren una miss deslumbrante en vivo y que en el año de reinado o en Miss Universo se diluya; les ha pasado y con esta estructura, Ruth Bléger pudo acceder a la instancia final.

Los cuatro conductores se hallaban genuinamente interesados.

-Hay dos rondas en las que el público decide a quienes quiere ver ¿nos platican de esto? - dijo Ariana Secondini.
-Bueno, la ronda en la que el público vota y otorga un premio es en traje de baño. Ese voto no define ningún pase pero si le da una pista al jurado de a quiénes rescatar si las tablas de votación no coinciden con la de puntos. Lo que el público sí elige es a la ganadora. En cuanto las últimas dos sobrevivientes son anunciadas, el comité detiene la recepción de votos y luego de la pasarela final, se anuncia a quien portará la corona - dio a conocer Emmi Laaksonen y se dio pauta a otros anuncios comerciales alusivos a la competencia. Al regreso, los conductores parecían ansiosos.

-Volvemos y es hora de hablar de nuestras favoritas y de las proyectadas como "front runners". Emmi, Ulrich, ustedes las conocen ¿qué les han parecido? - dijo Pablo Aragón.

-Favorita, como tal, Miss Bosque Réunion, una chica preciosa y que ha dado unos buenos ensayos - relataba Emmi Laaksonen mientras pasaban imágenes de Kleofina Lozko - También en esta semana de medios ha tenido una gran actitud, siempre sonriente, lista para contestar cualquier pregunta, es muy fotogénica y se ha mostrado muy simpática.
-La gran front runner de esta edición es Miss Chartrand Rosillon, Camille Maier. Es muy popular, ha sido la más solicitada por los periodistas, por el público que ha seguido el certamen y los missosólogos la han dado como la gran rival a vencer. La vi en sus pruebas de vestuario y peinado, ella luce muy segura, resalta porque ha optado por ser pelirroja. Camille Maier es campeona olímpica vigente de patinaje artístico y llevaba una imagen muy deportiva, con su cabello rubio, con ropa muy sobria y hoy es distinta. De hecho recuerda mucho a la Miss Tell no Tales del 97, Zooey Izbasa - complementaba Ulrich Dantzcher.
-Me parece que otras chicas fuertes son las corsas, personalmente las tengo en mi Top 10 - confesaba Pablo Aragón - Hay tendencias en el concurso que creo que se van a respetar y veremos a Miss Corse Auvergne y a Miss Corse Lorphelin con mucha fuerza. Por ahí Miss Jamal también se ha colocado entre las principales.
-Me inclino por las rusas. Personalmente he anotado a Miss Rossija Pushkin para mi Top 3 y hay unos puntos que me interesaría tocar en este instante: ¿Clasificarán a las rondas finales las misses que provienen de los vecindarios más afectados por el reciente desastre natural que sufrió la ciudad? Habló de las misses de Carré, Marchelier, Nanterre y Herault. Además ¿quiénes darían la sorpresa? ¿Habrá alguna oportunidad para las misses del nuevo barrio de Láncry? - Sugirió Ariana Secondini. Emmi Laaksonen tomó la palabra.

-Esto es interesante porque sí se maneja la posibilidad de que clasifiquen las cinco contendientes de los distritos afectados por el terremoto y el canal. A lo mejor los jueces le tendrían consideración a una o dos o el comité les habrá concedido algunos puntos extra, una ayuda, un poco de campaña con el público para lograr que avancen. Lo que está confirmado es un homenaje en el que participan éstas cinco jóvenes, más o menos después del anuncio del Top 10 pero lo demás está contemplado. No se sabe si será efectivo.
-Siguiendo con el planteamiento de Ariana, agrego que Láncry podría clasificar a una de sus aspirantes como una especie de "bienvenida" a Miss Nouvelle Réunion y en cuanto a las sorpresas me parece que habrá muy pocas. Una miss que me agrada como caballo negro es Centre Champagne, una mujer poco mencionada, con escasos reflectores pero muy seria, muy aplicada en las indicaciones esta semana y tiene una vibra muy tranquila. Me gustó Miss Toud y anoto a Miss Poitiers Ciprés porque creo que la va ayudar el antecedente de Ruth Bléger - remató Ulrich Dantzcher y los comerciales siguieron a continuación.

-Dentro de tres minutos inicia Miss Nouvelle Réunion, estamos a nada de colocarnos en nuestras posiciones y únicamente para terminar este análisis previo, Pablo, tienes la lista con el programa del espectáculo, dinos por favor qué veremos - dijo Ariana Secondini. Pablo Aragón, visiblemente emocionado leyó una hoja rosa claro con dorado.

-Iniciamos con el desfile de presentación en el cual se presentarán las misses en orden alfabético. Continuaremos con un número llamado "Las soldaderas de juguete" y el Top 16. Posteriormente se exhibirán los trajes regionales y pasarela en leotardo rojo, inmediatamente después viene el filtro al Top 10 y el homenaje a las víctimas del terremoto y el canal. Vestido de noche con presentación de las misses y traje de baño continuarán el show y la clasificación al Top 6. El siguiente número se llama "Firework" del que no hay más información, vestido final y ronda de preguntas para dar paso a las tres finalistas. Habrá un número musical del que no se sabe si Luis Miguel o Ed Gibbons interpretarán  un tema, se dará a conocer a la "princesa de Miss Nouvelle Réunion" y tendremos dos finalistas que realizarán el desfile final. La ganadora se anunciará en dos horas y media más o menos.
-Un evento de gala que promete ser inolvidable. A nombre de mis compañeros Pablo Aragón, Emmi Laaksonen y Ulrich Dantzcher, se despide de esta transmisión Ariana Secondini y damos inmediatamente paso a "Miss Nouvelle Réunion 2003". Gracias por su sintonía.

Los conductores recibieron la señal de que estaban fuera del aire y Aragón y Secondini corrieron de inmediato al palco de al lado para tomar sus puestos mientras Laaksonen y Dantzcher se precipitaban en un abrazo antes de que él fuera tras bambalinas a iniciar sus reportes. Las luces se apagaron y el público guardó un silencio expectante. La música de apertura sonó a los pocos segundos.

lunes, 23 de julio de 2018

Una playa de colores


-Son las tres y estoy harto - se quejó Tennant Lutz mientras Maurizio Maragaglio revisaba sus papeles frente a los Liukin y Alondra Alonso terminaba con una bolsa de palomitas caramelizadas mientras se preparaba para la reacción de él cuando leyera un informe preliminar de laboratorio sobre el polvo de estrellas. Los demás se repartían varios chocolates, caramelos envinados y una caja de cannoli que custodió Carlota Liukin con el propósito de acabarse el contenido.

-¿Por qué es tan temprano? - preguntó ella con desgano.
-Levina me va a matar - siguió Andreas.
-Los buzos me citaron a medianoche - recordó Miguel.
-¿Para esto dejé la oficina? - se preocupó Yuko.
-Nos van a echar del trabajo - pensó Tennant
-Cállense - protestó Adrien.
-Abran esa puerta - pidió Maeva Nicholas y Ricardo Liukin pronunció:

-Les hacemos el favor de no matarnos aunque huele a naranja vieja.

Los Liukin empezaron a reírse enseguida y Maurizio Maragaglio los miró igual que a los indigentes que pierden la razón y se refugian debajo de los puentes del barrio Dorsoduro. Alondra Alonso era la causante de aquella sensación y Tennant no pudo evitar contemplarla con antipatía. Ante los ojos de aquel muchacho, Maragaglio había escogido a la peor amante posible y es que un mal perfume convierte a una mujer hermosa en alguien que ahuyenta el deseo.

-Esos Liukin son todos iguales. Siempre rematan con pensamientos fúnebres - comentó Maurizio Leoncavallo y su hermana Katarina le dio la razón junto a un beso en la mejilla. Ambos se hallaban igual de desesperados.

-¿A qué hora empieza "Miss Nouvelle Réunion"? - siguió Tennant.
-A las ocho - contestaron todos.
-Quiero que gane Kleofina.
-Andreas también - dijo Carlota.
-Yo apoyo a la miss Madice - añadió Adrien.
-Yo estaba enamorado de Madice - siguió el propio Andreas.
-Pero hay una chica negra que es hermosa - continuó Ricardo - Apuesto tres cajas de cannoli a que ella gana.
-¿Quién es? - curioseó Carlota y su padre contestó "Courtney Rostov - Diallo". Ante ello, Maurizio Leoncavallo volteó enseguida hacia los Liukin, poniendo en evidencia su sobresalto y no fue capaz de comentar algo. Katarina y su primo Maragaglio se miraron mutuamente con igual impresión.

-¿Van a ver el concurso? - preguntó Ricardo a sus hijos y los cinco contestaron que sí, en vista de que continuarían ahí encerrados sin hacer nada. Maeva Nicholas los miraba con una enorme sonrisa y comentó que al menos había alcanzado a guardar un periódico en su bolso pero no le entendía.

-Es lo malo de sólo saber francés - expresó Tamara como si quisiera deshacerse de Maeva y esta replicó que también sabía alemán y japonés. Ante esas palabras, Carlota Liukin le pidió decir frases cualquiera y Yuko confirmó que aquella mujer dominaba las lenguas que presumía.

-Es admirable - dijo Ricardo Liukin - Algún día Maeva podría ayudar a Carlota con su alemán.
-Puedo empezar hoy - agregó esa mujer.
-No trajo su libro.
-Le ayudaré cuando quiera.
-Sería muy bueno.
-Sacará diez, lo prometo.

Carlota Liukin se preguntó entonces si Ricardo coqueteaba abiertamente con Maeva Nicholas y al mismo tiempo, imaginaba a sus hermanos viendo las películas de aquella desconocida. Era una escena odiosa y su reacción de sacar la lengua provocó la risa espontánea de todos, que la creían aburrida y acalorada.

-Saldrán mañana, sólo terminaré el papeleo para que no tengan problemas - indicó Maurizio Maragaglio y pronto dejó su lugar para estar con al grupo.

-La policía francesa le envía sus saludos, señorita Carlota.
-¿De verdad? ¿Los devolvió por mí?
-¡Claro! Se preocuparon cuando les informamos de Trankov pero me aseguraré de que usted no corra más peligros.
-Ese hombre se ha ido.
-Pero necesitará que alguien la cuide cuando parta a París.
-¿Otra vez?
-Me informaron que tiene agendada su asistencia a la Copa Davis.
-Me invitaron.
-No se preocupe por su amigo, Marat Safin. También lo escoltaremos.

Carlota se puso más  seria y su padre tomó la palabra.

-¿Eso es necesario?
-¿Qué? - replicó Maragaglio.
-Ponerle seguridad al joven Safin.
-Recibí información de que la mano derecha de Sergei Trankov lo siguió en Marruecos.
-¿Cómo pasó?
-El almirante Trafalgar se presentó a un juego y reportó la presencia de Thorm Magnussen.

Los Liukin no conocían a Thorm y por ello se encogían de hombros. A Maragaglio le parecía curioso que no les preocupara y por ello, no prestó atención a quien debía. A Tamara Didier en cambio, se le aclaraba el panorama de una vez y todo, desde el mapa, Cumber, Stendhal y la salida de Trankov de París, tuvo sentido. Cabía concebir la idea de que la Marina estaba de cacería y no tardaría en dar con Thorm, por tanto, lo pertinente era dar aviso en Hesparren por si quedaban pruebas de su estancia en el lugar.

-Apenas me entero de que Trankov tiene un colaborador. Siempre creí que sus partidarios se limitaban a recibir órdenes - continuó Ricardo.
-En toda organización criminal es necesario un hombre de confianza - comentó Alondra Alonso.
-El Sergei Trankov que ustedes conocen y el que nosotros vimos en Tell no Tales, no se parecen en nada.
-Algún día dejaría de comportarse como niño.
-O quizás sigue tratando como bebés a todos los que se empeñan en buscarlo.

Maurizio Leoncavallo se dio cuenta que el duelo entre su primo y el señor Liukin continuaba y en lugar de buscar una razón, optó por descubrir quien ganaría. De entrada, Alondra Alonso se había convertido en la primera pieza del tablero. Maeva Nicholas también entraba al juego y no porque fuera involuntariamente involucrada.

-Un traficante como Trankov caerá cuando sus clientes dejen de protegerlo o se agote el suministro - dijo ella.
-Por algo requisamos su diamante, señorita Nicholas - le contestó Alondra.
-Pero luego tendrán que devolverlo o pagarlo y no a mí, sino al almirante Borsalino.
-Los decomisos no dan reembolso.
-Pero se prestan a subastas.
-¿Usted intentará recuperar el diamante?
-He dicho que yo no.
-Pero acabará en sus manos otra vez si el almirante decide ser generoso.
-Lo que importa no es el obsequio.
-¿De verdad? ¿Por qué lo aceptó en primer lugar?
-Porque un hombre que regala en público tiene intenciones públicas. Si me lo hubiese dado en privado, habría tenido que preguntar su intención y no hay nada más vergonzoso que desenmascarar a los amigos.
-Las intenciones públicas tampoco son de fiar.
-Pero no se pueden negar ¿O usted admitiría regalos que no puede lucir?

Alondra Alonso no respondió y Maeva Nicholas miró a Ricardo Liukin con otra sonrisa digna de una aliada espontánea. En respuesta, él se levantó y luego de un minuto, volvió con un vaso de café para ella y continuaron una charla en la que nadie podía meterse.

-Esa mujer es odiosa - comentó Alondra al agente Maragaglio y este último observó a Ricardo con innegable envidia.

-Le gusto a ese hombre - notó Maeva.
-¿Es tan obvio? - siguió Ricardo.
-La mujer está celosa.
-¿La señorita Alonso? Ni se nota.
-No me extrañaría si ella quiere unírsenos.
-No la dejaría.
-¿Por qué?
-Nos interrumpiría, Maeva.
-En eso tienes razón.
-Además, dudo que pueda hablar con ella.
-¿No es muy agradable, cierto?
-No quiero más problemas con Maragaglio.
-Y yo no quiero que él crea que puede venir aquí a tratar de hacernos amigos.
-¿Tampoco te agrada?
-Curiosamente es lo contrario.
-¿Entonces?
-Estropearía nuestra charla y podría interesarme en la de él.
-¿Harías eso?
-Dudo que no respondas, Ricardo.

Al señor Liukin le pareció que estaba siendo transparente y todos podían notar que la señorita Nicholas lo tenía intrigado pero estaba equivocado. De hecho, era Maeva quien no podía ocultar que ese hombre comenzaba a gustarle y Carlota Liukin no decía nada de sólo ver a aquella con los pómulos rojos; es más, la chica se limitaba a cruzarse de brazos y evitar fijarse en sus hermanos, que estaban llegando al punto de no poder apartarle la mirada a la desconocida.

-Debería salir de aquí, yo nada tengo que ver - suplicó Yuko Inoue y se apoyó de Tennant para poder quitarse los zapatos. A ella tampoco le agradaba Maeva, no le importaba demostrarlo y acabó depositando su coraje en unas hojas blancas que alguien había regado por ahí, armando unas ranas que luego tomó Adrien para jugar con Tamara, misma que aprovechó para continuar fastidiando a Katarina Leoncavallo con mal resultado porque aquella escogió una figura para hacerle cosquillas a su hermano y ocasionar que Carlota abandonara su silla con esa incómoda sensación de que adornaba otra escena privada. No era la única en percibirlo pero sí la que podía librarse. Maeva le sonrió y la invitó a acercarse.

-¿Qué quieres, Maeva?
-Creí que te gustaría tener unas hojas.
-Gracias.
-¿Por qué esa carita, Carlota? ¿Estás molesta?
-Muero por irme.
-Todos estamos ansiosos.
-Tú te diviertes mucho.
-Algo hay que hacer.
-Como estar con mi papá.
-Mmmm... ¿Por qué no te quedas con nosotros?
-No, gracias.
-¿Te gusta estar sola?
-No.
-Quédate.
-Doble no.
-Tenemos mazapanes.

Carlota enchuecó la boca y se sentó en el suelo para no mirar a Ricardo. Acto seguido, la chica recibió un mazapán y una cajita con colores pasteles de mano de Maeva, sorprendiéndose.

-¿De dónde los sacaste?
-Son míos, Carlota.
-¿No me estás mintiendo?
-A veces dibujo.
-Ajá ¿qué cosas haces?
-De todo. Tengo carpetas con cosas como coches o cámaras que he visto.
-Qué emocionante.
-No te burles, es que no tengo mente de artista.
-Esfuérzate.
-Ahora intento terminar con una playa que vi una vez.
-Sí, mucha suerte.

Maeva se dio cuenta de que Carlota no tocaba la paleta de pasteles y se hallaba cruzada de brazos otra vez sin querer abrir siquiera un mazapán. Estaba claro que ahí existía un enfado y para congraciarse, la mujer decidió mostrarle la lámina en la que trabajaba cada que tenía oportunidad.

-Filmé en una playa en Filipinas que se llama Bacuit y una vez Raoul Bova y yo vimos un atardecer asombroso.
-¿Raoul Bova?
-Así es, Carlota. Ese día hizo tanto calor que el director paró todo y los actores nos metimos al agua. Cuando nos dimos cuenta el mar era turquesa, las olas verdes y el cielo era...
-Rosa, morado, rojo y azul marino - intervino Maurizio Maragaglio y Maeva lo observó creyendo que presumía.

-Conozco Bacuit, señorita Maeva. Esos atardeceres se dan en verano - dijo él.
-Vi un par de ellos.
-Tengo fotos.
-¿De verdad?
-Puedo regalarle una.
-¿Por qué estuvo en ese lugar?
-Tomé unas vacaciones y pienso regresar.
-Quisiera hacer lo mismo.

Ricardo rió para sí mientras Carlota volteaba a verlo sin entender algo y Andreas y Adrien hacían el esfuerzo de no contestar.

-Es curioso. Nunca he ido a Filipinas y dudo mucho aventurarme por ahí pero conozco un lugar donde también se ven muchos colores - añadió Ricardo.
-¿Es de verdad? - preguntó Maeva.
-Tell no Tales.
-¿Has estado en Tell no Tales?
-Soy de ese país.

Maeva no supo qué decir.

-Los colores aparecen todos los días a las siete de la noche. Algunas veces, las olas son de color durazno y el cielo es amarillo; en otras ocasiones distingues malva, vino y dorado con un cielo verde turquesa y en invierno, la nieve cubre la arena y el agua parece de plata - relató Ricardo y volvió a su distracción de leer los ingredientes en la caja de chocolates. Maeva Nicholas no pudo resistirse y fijó su mirada en el piso luego de comprobar que él contestaba cualquier intento de Maragaglio sin vacilación alguna, sin vanidad y con una vibra nostálgica que no permitía dudar sobre él. Era claro que entre Ricardo y Maragaglio, el primero salía victorioso.

Hubo un silencio que duró poco y Maeva no tardó en observar que Carlota Liukin se decidía a plasmar la playa tellnotelliana y sus recuerdos superaban cualquier cosa que fuera posible retratar de Bacuit. La chica ni siquiera lo intuía.

martes, 10 de julio de 2018

Un cuento sobre las dudas y la evidencia


Oficinas del Servizio Italiano d'Intelligenza.

-Me enteré de que vinieron aquí por los técnicos de la pista - dijo Tamara Didier y abrazó a Ricardo Liukin mientras los demás esperaban el anuncio de que podían irse.

-Me contaron que Trankov se apareció ¿es cierto que quería llevarse a Carlota? - quiso saber ella.
-Me gustaría pensar que no - le contestó el señor Liukin con cara de pocos amigos.
-¿Qué hay de Maurizio? ¿No se lastimó?
-Nada que un hielo no desinflame.
-¿Interrogaron a todos?
-Todavía no acaban con mi hija.

Tamara miró a Carlota con la certeza de que estaba mintiendo por Trankov.

-¿Quién está hablando con ella? - siguió Tamara.
-Maurizio Maragaglio.
-¿Ese quién es?
-El jefe de esta oficina y primo de Leoncavallo.
-Se nota.
-Debí cortar la relación de mi niña con Trankov hace tanto...

Ricardo estrechó a Tamara contra sí nuevamente y luego contempló a Carlota con su disfraz morado y negro de tarántula.

-Señorita Carlota, creo que pasará la noche en la oficina en lo que terminamos de revisar videos, le notificamos a la policía francesa y determinamos que es seguro para usted volver a casa - dijo Maragaglio.
-¿Qué? ¿Voy a pasar Halloween aquí? - protestó la joven.
-Lo siento mucho.
-¡Trankov se fue! ¿Cree que es de los que esperan a que lo detengan?
-¿Cómo sabe eso?

Carlota pasó saliva.

-¿Los terroristas se escapan, verdad? - evadió ella.
-Así es.
-Por eso creo que Trankov huyó.

A la joven Liukin le dolía mucho pronunciar palabras terribles para esconder a Sergei Trankov y derramó un par de lágrimas que Maurizio Leoncavallo se apresuró a enjugar. En otro extremo se veía a Katarina Leoncavallo llegar con una nueva bolsa con hielo para su hermano y un jugo que se moría por beber. El interrogatorio más largo había sido el de ella.

-Señoritas Carlota y Katarina ¿podrían quedarse juntas? - pidió Maurizio Maragaglio y ambas asentaron con la cabeza mientras Katy se colocaba en una silla al lado de su hermano para sujetarlo por la cintura. Todo esto ocurría mientras la oficina se iba vaciando y Maragaglio se encerraba un momento para calmar su dolor de cabeza.

-Alondra ¿qué te he dicho de no entrar aquí?
-¿No puedo darte un beso?
-Háblame de lo que supiste en las joyerías de San Marco.
-Qué duro te escuchas.
-Alondra...
-Jeje. En San Zito me dieron copias de las facturas con sus últimos diamantes vendidos. Del lote que detectó el Gobierno Mundial, ellos vendieron cinco piezas. Todas se enviaron al Almirante Borsalino, que a su vez, las obsequió a cinco de sus invitadas en una fiesta privada en Capri. Adivina a quien obligué a declarar.
-No tengo idea.
-Maeva Nicholas, o debo decir, "Violet Fox", la "actriz" que estuvo en tu casa el lunes.
-¿Ella tiene un diamante?
-Lo acabamos de valuar. Es una piedra de diez quilates y costó 17000€.
-Es demasiado caro.
-Los otros costaron entre tres y cinco mil.
-¿Por qué recibió el más valioso la señorita Nicholas?
-Por sus brillantes "actuaciones" .... ¿Tu pregunta es en serio?
-Las coincidencias con los Liukin me empiezan a fastidiar ¿Tienes la información del diamante rosa que te encargué?
-Eso fue muy fácil. La gente de Spiegealare confirma la adquisición de dos piedras rosadas en el mes de julio.
-¿Qué? ¿No hubo alguna más reciente?
-El primero se vendió en el aeropuerto de Hammersmith por un monto de 4000€ a un tal Mattiah Weymouth que pagó en efectivo y aceptó un recargo por pedir que su anillo se colocara en una caja rosa especial.
-Es una broma.
-El segundo es más interesante. Fue adquirido en la sucursal de la Rue Cambon en París por la duquesa Svetlana Romanov y lo curioso es que fue robado durante el envío ¿Recuerdas que Miguel era mensajero y es el único empleo que le encontramos?
-Dime que no es cierto.
-La empresa que lo contrató fue la misma que reportó el hurto durante el traslado de la joyería al hotel Queen Elizabeth en Champs Elysée ¿Hace falta describir al tipo que lo llevaba?
-Lo tenemos.
-Ja ¿quieres hacer una escena?
-Miguel fue tan imbécil que admitió conseguirlo en París y se lo dio a Carlota Liukin en mi cara.
-Arréstalo.
-Katy lo dejará en cuanto sepa que es un ladrón.
-Sé que te come el ansia.
-Una cosa más: No vuelvas a usar mi escritorio por ningún motivo. Sólo mi mujer y mis hijos pueden.

Maurizio Maragaglio salió furioso hacia la estancia y sin pensarlo, esposó a Miguel.

-Miguel Ángel Louvier o como sea que te llames, quedas a disposición del Servizio d'Intelligenza Italiana por el robo de un diamante rosa a la joyería Spiegealare en la ciudad de París. Señorita Carlota ¿aun conserva su regalo?

La joven Liukin había escupido su jugo por la impresión y atinó a decir que Miguel lo llevaba consigo. Maragaglio hurgó en los bolsillos del chico y encontró el diamante mientras murmuraba "aquí está la evidencia" y un "Katy, de verdad lo siento".

-¡No soy un ladrón, lo juro! - gritó Miguel.
-¿Dónde lo llevan? - preguntó el señor Liukin pero el muchacho optó por defenderse.

-¡Me sueltan ya! Que ese diamante fue un encargo que me dieron de París.
-Qué conveniente - replicó Maragaglio.
-¡Es un regalo de Mattiah Weymouth a la señorita Carlota!
-¿Quién?

Aunque Carlota no quería delatarse, sintió la obligación de defender a Miguel y sacó la nota que había estado oculta en la caja.

-¡Miguel dice la verdad! El señor Weymouth me mandó este papelito junto con el anillo - reveló ella y Maragaglio lo revisó.

-¡Ahora suéltalo! - ordenó Carlota al agente con un manazo. El incrédulo Maragaglio obedeció mientras se preguntaba cómo hallar al tal Weymouth para acabar de esclarecer el asunto y observó a su prima Katarina abandonar su asiento para besar a Miguel con alivio.

-Lo lamento tanto - se disculpó Maragaglio - ¿Hay manera de comprobar esto? Es una formalidad.
-Eres el tipo más tonto que hemos conocido - aceptó Adrien Liukin en voz alta y el rostro de Carlota pareció confirmar la impresión general. Aun así, nadie podía abandonar el lugar y el sonrojado Maragaglio apenas pudo enviar a Alondra Alonso por dulces para compensar el Halloween arruinado.

-Miguel, me dijiste que el anillo era tuyo ¿qué pasa? Ustedes dos me van a explicar quien es el señor Weymouth - susurró Ricardo luego de apartar a su hija y al muchacho un poco. Carlota se apresuró a murmurar "es Sergei".

-Con mayor razón van a devolver ese diamante y los voy a vigilar ¡En qué lío se estaban metiendo!

Carlota regresó a su asiento y Miguel apretó a Katarina contra sí. Ricardo estaba a punto de volver con Tamara cuando Maeva Nicholas salió de un cubículo detrás de una detective y al reconocerlo, se le acercó con una sonrisa.

-Ricardo, me da tanto gusto verte.
-¿Cómo estás, Maeva? Me sorprende encontrarte.
-Me hicieron un par de preguntas sobre un diamante que me regalaron. Creen que Sergei Trankov los trafica.
-Nosotros tuvimos que aclarar un regalo de mi hija. También fue un diamante.
-Me dijeron que Trankov intentó secuestrar a Carlota en el club de hielo.
-Eso no pasó.
-Pero en la escena hallaron un diamante dorado que se parece al que me dieron. Tal vez con eso baste para arrestarlo.

Al oír aquello, Carlota palideció y Maurizio Leoncavallo volteó a verla.

-Ese diamante es mío - confesó ella en voz tenue y Leoncavallo le contestó de la misma manera.

-¿Estás segura?
-Sergei me dijo que no pudo venderlo y se me cayó.
-Tranquila.
-Tengo que recuperarlo.
-No hagas nada.
-No quiero que atrapen a Sergei por mi culpa.

Maurizio Leoncavallo tocó el hombro de Carlota para hacerle sentir que la apoyaba y pronto, se concentraron en observar a Maeva Nicholas. Era evidente que aquella mujer se había dejado influenciar por los señalamientos negativos a Trankov y hacerle advertir el error no era viable. De todas formas, era preferible verla acaparando la atención de Ricardo Liukin y las miradas de Andreas y Tennant mientras Adrien abría la boca ante tal atractivo femenino que no escondía el morbo ni la desinhibición de una estrella del cine erótico pasando su tiempo libre. Y bajo aquellas circunstancias, era insólito que para el señor Liukin pasara inadvertida: la miraba a los ojos, le cedía una silla, conversaba con ella sin tonos de voz sugerentes y le ofrecía una bebida con una cortesía ejemplar.

-¿Por qué tu padre está hablando con Violet Fox? - inquirió Tamara Didier a Carlota y se ubicó junto a ella.

-¿Su nombre no es Maeva? La conoció la semana pasada - replicó la joven Liukin.
-¿Haciendo qué?
-No le he preguntado.
-¿Ella le gusta?
-La invitó a verme en Murano.
-¿De verdad?
-Y a la cena en casa de los Leoncavallo.
-Es muy exuberante ¿no crees?
-No te entiendo.
-Que es muy ¿guapa?.... Yo no tengo esa talla de brassiere ni esas curvas, tengo cuerpo de niño. En serio ¿qué hace Ricardo con esa actriz porno?

Carlota comenzó a ahogarse con su jugo y luego de un ataque de tos, miró a Tamara como si preguntara "¿cómo dices?".

-¿No crees que eres muy imprudente? Carlota no sabía - dijo Maurizio Leoncavallo con un poco de risa.

-¡Los dos...! ¿La conocen? - murmuró la pequeña joven Liukin.
-Tus hermanos también - contestó Leoncavallo.
-Esto es asqueroso.
-¿Por qué?
-¿Todos la han visto?
-Tal vez.

Fue así como Carlota entendió que estaba ocurriendo algo. Generalmente, alguien tan sensual como Maeva Nicholas pasaba de largo y ningún Liukin se daba cuenta. Así había sido hasta el cumpleaños número cuarenta y cuatro de Ricardo, el primero que había pasado sin su esposa Gabriela, con el reproche de Andreas de no estar en casa mientras Adrien y Carlota misma se accidentaban en la cocina por unas galletas. Varias mujeres se acercaban a él con toda clase de intenciones y las esquivaba mientras Tamara y Judy hacían malabares para ayudarlo. Pero en Venecia, Ricardo se hallaba solo. Yuko Inoue era su amiga pero no la niñera y Maurizio Leoncavallo no tomaría ese lugar porque tenía demasiadas cosas que hacer.

-Necesito otra bebida - declaró Carlota y fue a la máquina de café sin dejar de mirar a su padre. Maurizio Maragaglio estaba ahí, ahogando la vergüenza en chocolate.

-Vine por una vainilla caliente - pronunció ella
-No hay.
-Rayos.
-Perdone por traerle aquí, señorita Carlota.
-Se supone que es su trabajo.
-Tengo un caso con unos diamantes que me gustaría resolver pronto. Supongo que actué mal.
-Le debe disculpas a Miguel.
-A ustedes. Fue penoso.
-¿Busca diamantes robados?
-Traficados. No sabemos su origen.
-Ojalá los encuentren pronto.
-¿Sabe? Estoy preocupado porque lo de hoy no es normal.
-¿Qué quiere decir?
-Trankov es nuestro sospechoso principal y tengo la teoría de que usted ha sido su cortina de humo todo este tiempo.

Carlota ya no abrió la boca.

-Encontramos un diamante dorado que podría tener las huellas de Trankov. Estamos tan cerca de atraparlo que no puedo cometer otra estupidez. Me dejé llevar y Katarina debe estar molesta conmigo.

La joven Liukin se limitó a tomar un vaso con chocolate espeso y regresó con Maurizio Leoncavallo mientras observaba como Maeva permanecía atenta a las palabras de Ricardo Liukin, sin dejar de pensar en que Maragaglio tendría pronto más preguntas y si insistía en buscar el rastro de las piedras preciosas, acabaría descubriendo algo que comprometería a los Liukin por completo.

-Quiero que investigues a Mattiah Weymouth - susurró Maragaglio a Alondra Alonso cuando llegó con los paquetes de chocolates y caramelos que había podido conseguir.

-Lo que quieras ¿puedo saber la razón?
-Miguel ha tenido que ver con los diamantes rosados que vendió Spiegealare.
-¿Sigues con eso?
-Es demasiada coincidencia.
-Estás exagerando.
-Nadie le regala joyas a una niña y tampoco confía en el idiota que perdió un valioso diamante.
-Estás perdiendo la cabeza.
-¿Se te está olvidando que soy tu jefe?

Alondra se encogió de hombros y colocó en una mesa todo lo que había comprado mientras exhalaba profundamente y pensaba en el trabajo que tenía por delante.

sábado, 30 de junio de 2018

El traficante de diamantes


-El Gobierno Mundial está muy interesado en el caso de unos diamantes que aparecieron primero en las joyerías de Tell no Tales y luego estuvieron disponibles en París. El último reporte indica que han llegado a Venecia y al igual que los lotes detectados, no hay certificados de propiedad auténticos - le comunicó Alondra Alonso a Maurizio Maragaglio cuando este se disponía a pasar la tarde con sus hijos. El juego de hockey había terminado pocos minutos atrás.

-¿Quieren que nos hagamos cargo? - preguntó él con resignación.
-Que cooperemos con la Marina.
-¿Quién lleva la investigación?
-El Almirante General, Stendhal Trafalgar - contestó ella con interés.
-Será un fastidio.
-Puedo adelantarme un poco y hacer preguntas en las joyerías San Zito y La fantasia de San Marco.
-¿Se llegó a vender alguna pieza?
-Volaron, al igual que con los lotes anteriores.
-Dime que sospechas de una mentira.
-El modus operandi sigue el mismo esquema en las tres ciudades: Llega un vendedor, ofrece un lote de entre diez o trece diamantes con factura falsa y las joyerías pagan entre doce mil y veinticinco mil euros luego de la valuación.
-¿Cuántos diamantes suelen ser adquiridos cada vez, Alondra?
-Entre dos o tres.
-¿Han detenido a alguna persona?
-No porque las transacciones parecen legítimas al principio. Lo que llamó la atención del Gobierno Mundial no son unos vendedores distribuyendo unas piedras seguramente robadas o usadas para lavar dinero. Lo que llamó la atención es que los diamantes son consistentes en tamaño, forma y pureza, no están en bruto y la última vez, la banda intentó sacar ganancias de un diamante dorado.

La cara de incredulidad de Maragaglio se parecía más al desaliento y no tardó en avisar a su esposa que no podría llevar a los niños a celebrar Halloween. Alondra en cambio, esperó por su hija y se despidió de él mientras le aseguraba que lo vería en la oficina.

Por otro lado, una golpeada, risueña y muy cansada Carlota Liukin salía de la secundaria Giuseppe Garibaldi en compañía de su padre y de Maurizio Leoncavallo, quien le preguntaba si podía entrenar más tarde. Ella no dudó en decir que sí.

-Bueno, en ese caso comeremos algo y descansas un poco. Jugaste muy bien, cielo - pronunció Ricardo Liukin y Leoncavallo sonreía luego de que le extendieran la invitación. Atrás de ellos iban Katarina y Miguel mientras Andreas, Adrien y Tennant miraban a aquella joven por la que portaban botes de insecticida en la mano, por si las dudas.

Justo afuera, Maurizio Maragaglio se encontró con ellos. Disimulando su disgusto con su primo, recibió el abrazo de Carlota en saludo y le dio la mano a Ricardo con la actitud cortés que ocasiona la hipocresía. Al igual que ellos, él también tenía la intención de llenarse el estómago antes de reanudar sus pendientes.

-Conocemos un bacaro en Rialto donde nos tratan bien por tener un buzo en la familia - añadió Tennant mientras pensaba que los secretos se podían oler y sabía algunos de Maurizio Maragaglio. El chico recordaba el aroma a flores de azahar de la señora Maragaglio y su marido en cambio, estaba cubierto por una apenas perceptible esencia de naranja de un perfume femenino de calidad discutible. También la camisa polo de ese desconocido era nueva y no podía esconder el espectro de sus feromonas exaltadas. Al fin y al cabo, un infiel ordinario.

-Si nos apresuramos, le dará tiempo a Carlota y al señor Leoncavallo de estar listos para la práctica - añadió Ricardo y el grupo caminó hacia la Fondamenta Nove para tomar el vaporetto que los dejó en Ponte Rialto veinte minutos después.

A Maragaglio, no obstante, le capturaba el interés la historia de los diamantes e iba imaginando escenarios con Tennant Lutz por provenir de un singular clan criminal al que el negocio le resultaría especialmente lucrativo por el manejo de divisas internacionales. Sabía que Emma Lutz, hermana de Tennant, era ladrona de joyas y se había involucrado en el tráfico de arte. Era eso o unos contrabandistas africanos hacían de las suyas porque era coincidencia que el rastro de las piedras comenzara en Tell no Tales y pasara por París. En ambas ciudades habían estado los Liukin y quizás eran usados para ocultar las operaciones con el pretexto de sus mudanzas.

Quizás, la inquietud de Maragaglio contagió a los demás mientras entraban en la Rosticceria Gislon y tal como le habían dicho, eran recibidos con enorme agrado, especialmente Miguel, que al presentar a Katarina Leoncavallo como su novia, recibió un par de copas con vino de la casa de cortesía y colocaron flores para alegrar la vista.

-Tenemos ventaja - expresó Ricardo Liukin a Maragaglio luego de darle una palmada amistosa y le pidió a Tennant que ordenara la comida por todos. Maurizio Leoncavallo escuchó atento como ese chico hacía gala de etiqueta y escogía fritture miste, insalata della stagione, spaghetti alle vongole y seppie con polenta. Los demás tomaban sus lugares tratando de no quedar junto a Katarina y eso dejó a Carlota cerca de ella. Leoncavallo optó por acompañarla aunque eso significara darle un poco la espalda a su hermana y a Miguel y ver a su primo al centro de la barra con el señor Liukin.

Aun no había tema de conversación entre el grupo y Carlota y Maurizio se miraban uno al otro con el mismo gesto que los obligaba a recargar la barbilla en la mano derecha.

-¿Te sientes mejor? - dijo ella.
-Algo. Karin me dio un abrazo.
-Me quedé muy triste así que te hice un dije de botellita y le puse polvo del que cayó ayer.
-Muchas gracias.
-Le quiero dar uno a Katy pero no se despega de Miguel.
-Yo se lo paso.
-Aquí está.
-¿Te divertiste en los canales, Carlota?
-Vi un momento como caía la diamantina y me dormí.
-Recuerdo que estabas jugando en Cannaregio.
-¿Davvero?
-Esa lluvia me animó un poco.
-Estoy preocupada por Katy.
-Somos dos ¿Cómo reaccionó? Es que la llamé en lugar de decirle en privado.
-Se puso muy mal.
-¿Lloró mucho?
-No se movía.
-Debí saberlo, fue mi culpa.
-Claro que no, Maurizio.
-Jyri la quería.

Carlota abrazó a su entrenador.

-Gracias.
-De nada.
-Ni así te salvas de repasar "Anna Karenina", Carlota.
-Rayos, jeje.
-¿Cómo estás?
-Me duelen las costillas.
-Esas niñas se la pasaron golpeándote ¿te repondrás?
-Hay una tal Ariana Alonso que me tiró todo el juego. Debí enterrarle el stick en la espalda.
-Jajajaja, no seas agresiva.
-Me dejó moretones.

Maurizio Maragaglio volteó hacia Carlota al escuchar el nombre de la hija de Alondra Alonso y le fue inevitable sentirse un poco irritado. Durante el partido había apoyado a la secundaria Garibaldi y de buenas a primeras, un equipo mediocre como el Marco Polo propinaba una paliza incontestable. Alondra Alonso de seguro había recogido a la encantadora Ariana con una bolsa de hielo puesta en la cara.

-Me contaron que no le ganaban al Garibaldi desde hace tres años - dijo Maragaglio.
-Carlota pudo sola con esas niñas. El hockey es de familia - contestó Ricardo Liukin.
-¿Usted jugaba?
-Mis concuños le enseñaron a Carlota.
-Fueron buenos maestros.
-La niña Alonso lo pensará tres veces antes de volver a meterse con mi hija.

Los Liukin comenzaron a comentar lo ocurrido en el partido y Carlota se sonrojaba de pensar en las faltas que había cometido y recibido, pensando que, de no ser por la victoria, su actuación habría sido una vergüenza.

-Al menos tienen algo que presumir el fin de semana - añadió Maragaglio y Ricardo Liukin rió en respuesta. Los demás enseguida callaron y los miraron con tensión. Katarina y Miguel prestaron atención de la misma forma.

-Honestamente, no sé por qué haríamos eso - dijo el señor Liukin.
-Fue un buen juego.
-Un par de goles no son motivo de fiesta.
-Creí que esta era una celebración.
-Es un día normal y mi hija sólo hace lo que se espera en su equipo. Ella tampoco me felicita porque fui a trabajar.

Los Liukin se habían dado cuenta de que Maragaglio era tonto pero ahora sentían que Ricardo lo había puesto en su lugar y desconocían la causa. Katarina y Maurizio Leoncavallo se vieron entre sí con la misma percepción y Miguel leyó el alma de su padre para poder entenderlo.

-Yo también pensé que festejábamos - agregó el chico para que los demás se concentraran en él y acto seguido sacó de su bolsillo un pequeño detalle para Carlota.

-Felicidades por el partido - dijo el muchacho colocando sobre la barra una cajita rosa. Ella se puso contenta.

-¿Qué son? ¿Aretes?
-Le gustará.
-¿Uno? ¿Es un dije?
-No pero pensé que era momento de dárselo, señorita Carlota.

La joven retiró una tapa en forma de pentágono y los Liukin se maravillaron enseguida.

-¡No tenías por qué hacerlo, Miguel!
-Lo guardaba para una ocasión especial.
-Es muy bonito, no puedo aceptarlo.

Miguel entonces le dijo en voz baja:

-¿Por qué no? No fui el que lo escogió.

Carlota arrugó un poco la comisura de sus ojos y se colocó un pequeño anillo de diamante rosa que enseguida mostró a su padre.

-Es un lindo detalle pero no creo que sea apropiado, Miguel - dijo Ricardo Liukin.
-No pensé que sería incómodo - replicó el muchacho.
-Es un poco ostentoso ¿no te parece?
-Quería tener el detalle.
-Agradecemos tu intención pero ...

Ricardo no supo qué decir y Maragaglio decidió manifestar su curiosidad.

-¿Podría verlo? Se nota que es hermoso.

Carlota se retiró la sortija y enseguida se la dio a Maurizio Maragaglio sin sospechar nada.

-Es una piedra muy refinada ¿es de un quilate? - por la forma de observarlo, aquel delataba que no conocía de diamantes y para su alivio, el grupo tampoco.

-¿En dónde la conseguiste, Miguel? - prosiguió Maragaglio.
-En París ¿dónde más?
-Aquí en Venecia hay joyerías muy lindas.
-Me dijeron que ese diamante es de Hammersmith. La verdad es que no sé más.
-Debiste ahorrar mucho.
-Quería que la señorita Carlota lo recibiera cuando la operaron del oído pero preferí esperar a que estuviera más feliz.
-¿Tienes alguna factura? El Gobierno Mundial vigila mucho las joyas.

Miguel presintió que algo no andaba bien y se sumergió un segundo en el aura de Maragaglio, enterándose de la trama de los diamantes y de las intenciones de investigar más a fondo el origen de la piedra rosa. Ante eso, el chico aprovechó para susurrarle a Carlota que había un papelito oculto en la caja y ella la tomó de la barra, sacando el mensaje y leyéndolo enseguida, sin reparar en que Maurizio Leoncavallo se había dado cuenta.

-Me encantaría saber en que local de París puedo hallar otro anillo parecido. Sería para mi esposa en navidad - siguió Maragaglio y Carlota le extendió la caja, confiada en el listón rosa que la rodeaba y cuyas letras doradas anunciaban la marca.

-¿"Spiegealare" es la joyería? - preguntó Maragaglio.
-Sí, quizás tengan servicio de entregas - concluyó Miguel y el otro devolvió el diamante. Poco después, la comida arribó a la barra y el anillo terminó en el bolso de Katarina en cuánto le pidieron guardarlo. En ese instante, tanto Andreas como Ricardo Liukin se convencieron de que Maragaglio buscaba algo y fingiendo inocencia, lo inquirieron sobre su trabajo.

-No puedo hablar mucho de lo que pasa en Intelligenza pero investigo todo tipo de cosas.
-¿Cómo qué? - dijo Andreas.
-El polvo de ayer, por ejemplo.
-Qué aburrido.
-He visto cosas que no te imaginas.
-¿Hay conspiraciones del gobierno?
-Jajaja, ese es otro cuento.
-Entonces ¿a qué se dedica?
-Asuntos clasificados.
-Suena a siesta.
-No lo es cuando hay sospechosos.
-¿Tiene algunos ahora?
-Varios en este momento.
-¿Podemos saber por qué?
-La Marina nos envió un caso y el almirante Trafalgar está a cargo. Tal vez me diga mejor de qué se trata cuando llegue.

Fue notorio que los Liukin no tomaban con agrado esa noticia y Maragaglio sonrió con la seguridad de que conseguía la insinuación de una pista y no la soltaría hasta desenmascarar a quien fuera. Tennant Lutz optó por tomar aire fresco y el apetito de Ricardo parecía irse mientras Carlota y Andreas disimulaban inútilmente que no les importaba. Miguel por su lado, intentaba mirar a Katarina sin el gesto confuso y Maurizio Leoncavallo, aun más desconcertado, observó a su primo como si le reprochara su impertinencia. El único que continuaba entretenido con su spaghetti era Adrien Liukin y pronto, le atacó una fuerte carcajada que nadie quiso detener.

-Me disculpo por esto - dijo Maurizio Leoncavallo a Carlota y de forma discreta, le sugirió ir a entrenar. La chica se despidió de su padre y abandonó la Rosticceria Gislon preguntándose sobre lo que acababa de pasar. Katarina iba detrás y Miguel alcanzó a recibir el anillo de vuelta al despedirse.

Maurizio Leoncavallo fue incapaz de decir algo camino al club de hielo y su hermana compartía el mismo silencio mientras Carlota tenía en mente a Stendhal Trafalgar y el asco que le tenía. Contrario a su costumbre, la joven creyó que podía rezar por no toparse jamás a ese hombre en la calle y mientras revisaba sus cosas, volvió a leer la notita que le habían enviado. Maurizio apenas se abstenía de abrir la boca ante esa falta de discreción.

Los niños con disfraces de Halloween se comenzaban a observar a cada extremo de los canales y en la pista de la calle Grigolina había una fiesta para las niñas del nivel novice que obligaba a Maurizio a llevar a Katarina y Carlota al área de gimnasio para practicar giros con arnés. El ruido era tan intenso que ninguna de las dos entendía media palabra y se conformaban con realizar calentamientos mientras sus otros compañeros iban llegando. Uno de ellos, Jussiville Partanen, iba maquillado como vampiro y no tardó en entregarle a la joven Liukin otro recado.

-¿Todo bien?
-Sí... Perdón, olvidé tu nombre.
-Jussiville.
-Gracias.

Carlota dobló ese nuevo papelito y el chico no dudó un segundo más en murmurarle "me dijeron que es de un amigo tuyo".

-¿No sabes cuál?
-¿Todo está bien?

Ella no se sentía tranquila y salió enseguida a refrescarse el rostro. Su actitud era tan inusual que Katarina decidió detrás de ella y la encontró frente al espejo del baño, respirando agitada y tocando su pecho como si el corazón fuera a estallarle. Era tal la palidez de Carlota que fue necesario que Katy la sostuviera y se debatiera entre llamar al médico o hacerle beber un jugo sin intentar descubrir que la había puesto mal. Las dos se vieron mutuamente en el reflejo hasta que un grito se escuchó por todo el club junto con las expresiones de alarma de los presentes. Katarina creyó que vería un desmayo.

-¡Carlota! - repitió la voz y la joven Liukin inhaló profundamente luego de cerrar los ojos y armarse de valor para enfrentar lo que seguía. Con las manos temblorosas giró la perilla y salió en dirección al hielo, paralizándose en cuanto se apareció ante ella un hombre vestido con playera y pantalón negros, tenis gastados grises y los ojos irritados por no dormir.

-Joubert despertó - dijo él al tiempo que ella llevaba las manos a su boca a causa de la noticia.

-Quiere vernos en París.
-¿Joubert? ¿Estás seguro?
-No fue por eso que me arriesgué a venir. Carlota, tenemos que hablar.

Sergei Trankov, con su caminar tan grácil, con sus brazos tan firmes, con su rostro irresistible, se aproximó a Carlota Liukin con el propósito de llevarla consigo. Iniciaba en ese instante un frío que calaba hasta los huesos y la joven cerró los ojos cuando él tomó su mano. Aunque el tiempo parecía detenerse, los demás veían aquello con velocidad asombrosa, como si Trankov tomara a Carlota Liukin agresivamente. Pero el objetivo no se cumplió.

-Maurizio! - exclamó Katarina y Carlota cayó al suelo bruscamente, contemplando cómo Maurizio Leoncavallo y Sergei Trankov se enfrascaban en una batalla en la que Sergei se dejaba vencer para poder zafarse. Espantada, la chica Liukin los separó agarrando a Maurizio de los hombros y éste sintió enseguida como si un hielo se le incrustara por dentro, causándole tanto dolor, que no pudo hacer otra cosa que rendirse.

-¡Llama a Intelligenza! - pidió Leoncavallo a su hermana mientras Carlota suplicaba que no lo hicieran y sin pensarlo, fue detrás de Trankov hallándolo colgado de una lámpara.

-¡Sergei!
-Carlota, tengo que irme.
-¿Qué quieres que hablemos?
-No tengo tiempo.
-¿Cuándo puedo verte?
-Nos encontraremos en París con Joubert.
-No te vayas.
-¡Maurizio Maragaglio da muchos problemas! No pude vender este diamante, guárdalo y que nunca lo vea.
-¡Sergei, voy contigo!
-¿Qué dirá Marat?
-¿Marat?

Sergei subió al techo y comenzó a escapar con rumbo desconocido, logrando que Carlota corriera para no perderlo. En ese punto, las lágrimas de alegría rodaban por el rostro de ella y no tardó en detenerse en un callejón del vecindario San Marco para controlarse. El asunto era grave.

-¡Carlota! ¿Te hizo daño? ¿Estás bien?
-¡Maurizio!
-Oye ¿quieres explicarme por qué Trankov te conoce?
-¿Me seguiste?
-¿Qué escondes?
-¡No me toques!
-Déjame ver.
-¡No!
-¿Qué es esto?

Maurizio Leoncavallo apenas atinó a levantar una piedra brillante del suelo y observó con asombro como otras más corrían por las mejillas de Carlota y algunos la rodeaban como si se tratara de una fuente.

-Me duele mucho - confesó ella.
-¿Son cristales?

Carlota suspiró.

-Diamantes - confesó ella.
-¿Qué?
-Siempre que lloro, los fabrico sin parar.
-¿Trankov lo sabe?
-Él los vende por mí.
-Eso es malo... ¿Le has dicho a tu padre?
-Nunca.
-El Gobierno Mundial no lo tomaría bien.
-¿Tú crees?
-Recojamos todo, pensaremos qué hacer.
-¿Cómo puedo confiar en ti?

Ambos se apresuraron a ocultar la evidencia en la chaqueta de él y abandonaron el callejón a toda prisa tratando de no hablar del tema. En la banqueta de la calle Grigolina, no obstante, se presentaba Maurizio Maragaglio y en medio de la confusión por padres alterados y Katarina hablando de Trankov, halló en la banqueta, a punto de caer al canal, un diamante dorado que a simple vista evidenciaba su valor y que seguramente traía las huellas del guerrillero sin permitir espacio a dudas.

-Te atrapé - enunció y llamó a Stendhal Trafalgar para anunciarle el hallazgo. A los Liukin les llegaría el golpe sorpresa otro día.

lunes, 11 de junio de 2018

¿Quién eres tú?


El Servizio Italiano d'Intelligenza nunca descansaba y pronto, Maurizio Maragaglio recibió la encomienda de investigar quien estaba detrás de la lluvia de polvo dorado que mantenía cautiva a Venecia durante aquella noche. Luego de despedirse de su mujer y besar las frentes de sus hijos, el hombre salió rumbo al Campo Santa Maria Formosa en el barrio Castello para reunirse con su equipo y saber, apenas al abandonar la Calle del Pignater, que tendría que caminar. El agua se había hecho brillante.

-Todos son felices - pensó poco antes de ver que su propia familia salía a escondidas a disfrutar de la vista y al igual que la multitud, no mostraban otro interés que no fuera jugar.

-¿La gente camina en el canal? - se sorprendió Maragaglio un par de pasos más adelante y pronto vio a Tennant Lutz bromeando con su incapacidad para nadar mientras se arrojaba de espaldas al Canale di Cannaregio y el polvo dorado lo mantenía seco y a salvo.

-Hasta el señor Liukin toma esto a la ligera; ojalá yo pudiera - se confesó el agente y luego de percatarse de que aquello no se repetiría, Maragaglio retiró su calzado y su saco para dar sus pasos por los canales, dándose cuenta de que lo encontraba cómodo y de que el polvo seguía cayendo de forma casi imperceptible. En sus hombros ya reposaba una fina capa dorada.

Por supuesto, ese suceso no era lo único extraño a lo que Maragaglio debía seguirle la pista. Poco antes, los expedientes de las lluvias de flores en Mónaco y en la misma Venecia habían llegado a su escritorio junto con los reportes de la nieve atípica en París antes de otoño.

Por otro lado, su mente era ocupada por Katarina Leoncavallo y su actitud callada durante las reuniones familiares, por su tristeza; por ese primer novio que tenía. Miguel le ocasionaba un enorme disgusto a Maragaglio y este no sabía por qué. Con la barba bien afeitada, con los hoyuelos en sus mejillas cada que sonreía, con el perfecto cabello quebrado, con su facha de playera ajustada y suéter... Cualquier otro chico que no fuera Miguel, no se habría fijado en Katarina. Haciendo el esfuerzo por ser sincero, tenía que reconocer que su prima era la artífice de aquella conquista en Murano, tal y como le habían contado los empleados del vaporetto el lunes por la mañana y al menos lo había presentado en casa, dejándole un mal sabor de boca porque esos dos no tenían ni una semana de conocerse.

-Esa niña es la responsable de mis canas - pensó en voz alta mientras se daba cuenta de que el camino se volvía fascinante en el Gran Canale y en el Rio Fontega dei Tedeschi había tanto polvo que las paredes y puentes parecían hechos de él.

-Esta broma requirió mucho tiempo y presupuesto - siguió Maragaglio y se imaginó el trabajo que tendrían los buzos al día siguiente mientras recogía con una gran sonrisa una muestra para laboratorio. El Campo Santa Maria Formosa era otro sitio ahogado en dorado y luego de un gran rato, el hombre llegó mientras su personal le miraba con lógica curiosidad por constatar que estaba feliz.

-Ciao a tutti! Non resterà nessuno questa notte ¿algún indicio? - inquirió Maragaglio antes de abandonar un canal y poner pie en tierra. El equipo indicaba que no.

-¿Qué tenemos entonces? - consultó mientras sacudía sus pies antes de colocarse los zapatos.
-Los testigos dicen que las estrellas se movieron antes de que cayera el polvo - dijo una agente de nombre Alondra Alonso que, en ausencia de Maragaglio, había coordinado las actividades. Era también el enlace con Inteligencia Española.

-¿"Se movieron"?
-Formando figuras como un farol y otros aseguraron ver una cara.
-El consumo de ajenjo se dispara estas fechas.
-No pienso que los niños lo beban.

Maragaglio se sorprendió mucho.

-Creí que habías visto lo que había pasado. Fue un espectáculo impresionante - dijo la mujer y él se apartó para conversar con ella.

-¿Qué me ocultas, Alondra?
-¿Además de que quiero que me beses?
-Aun hablo del caso.
-Me gusta ponerte nervioso.
-No me coquetees en el trabajo, lo hablamos.
-Bien.
-¿Qué ocurrió antes de que cayera diamantina?
-El laboratorio tardará en darnos el resultado.
-¿Qué vez en mis manos?
-Polvo... Y en ti una marca de mi labial.

Alondra Alonso posó sus labios en el hombro derecho de Maurizio Maragaglio.

-Mi esposa sospecha, no vuelvas a hacer eso.
-Tengo un par de camisas tuyas.
-Susanna se dio cuenta de que me faltan.
-Te matará si descubre que te encanta quitármelas.
-Alondra, no aquí.
-Por algo traje una puesta.

Maragaglio no pudo contenerse y se escondió con la mujer a un rincón en donde el polvo no había conseguido entrar. Ella desató su cabello trigo mientras decía "hagámoslo rápido" y le contaba que desde la travesía a París por Carlota Liukin, ella había tenido varias discusiones con su pareja.

-¿Daniela también cree que tienes una amante? - preguntó él.
-Enfurecerá porque "la otra" es mi jefe.
-¿Muy extraño?
-Cree que me acuesto con su mejor amiga.
-¿Por qué?
-Porque usan la misma marca de camisas, agente Maragaglio.

El polvo volvió a caer con fuerza y en medio de caricias y gemidos reprimidos, continuó aquella conversación.

-¿Cómo te fue con tu primo en Milano, jefe?
-Nos corrieron dos veces.
-¿Por qué?
-Nadie quería a Mauri en el funeral.
-Pobre de él.
-Sabía que estaba mal. Me alegré de que no llevarámos a Katy.
-¿Katy? ¿Qué tiene que ver?
-Alondra, toca más mi pecho.
-¿Estás ejercitándote?
-No quiero morir joven.
-A tu esposa le gustará.
-Mauri le dijo a Katy que no nos acompañara.
-¿Ella quería ir?
-Todavía la culpan de lo que le ocurrió a Jyri.
-Qué pena.
-No le está yendo bien esta semana.
-¿Qué le pasa?
-Se peleó con mi primo porque le dio a Carlota Liukin una rutina muy fuerte y con lo del funeral ha llorado sin parar.
-Estará bien.
-No lo creo.
-¿Pasa algo más?
-Katarina tiene novio.
-Al fin. Te dije que sería este año.
-Es un tipo que acaba de conocer.
-No es malo.
-Es Miguel Liukin.
-¿Por eso me mandaste a investigarlo, jefe?
-No quiero que le hagan daño a Katy.
-Ella se cuida sola.
-Es la única niña en la familia.
-Se convirtió en mujer.

Maragaglio se apretó más contra Alondra Alonso.

-Katarina es hermosa.
-¿No lo habías notado antes? - dijo ella.
-No confío en ese tal Miguel.
-No quieres ver la información que saqué.
-¿Es un pobre diablo?
-No tenemos más tiempo, notarán que no estamos.
-¿Debo preocuparme por mi prima?
-Maurizio, seguimos luego.
-Te pregunté algo.
-¿Por qué tanto interés en Katarina?
-Porque voy a cuidarla.
-Ella es una adulta, déjala vivir.
-Si no fuera tan bella...

Maragaglio se aferró a consumar sus deseos mientras Alondra Alonso comenzó a preguntarse porque él terminaba hablando de Katarina Leoncavallo durante el sexo. No pasaba siempre pero llevaban cuatro años con ella mencionada por cualquier motivo, desde su cumpleaños hasta sus competencias. Alondra sabía del incidente de aquella joven con Jyri Cassavettes, de su brusco rechazo a un aprendiz de cristalero, de lo mal que se llevaba con la novia de su hermano.

-Alondra, dime que me invitas a dormir contigo - recordó pedir él mientras sus músculos iban relajándose.
-Daniela irá a Sevilla por la boda de su socia y regresa el lunes.
-Le diré a Susanna que el fin de semana trabajaré mucho.
-¿No pasarás Fieles Difuntos con tus hijos?
-Los llevaré a celebrar Halloween.
-¿Como evitarás que tu esposa haga preguntas?
-El Servizio tiene que ayudar a vigilar las procesiones.

Alondra optó por el silencio y contempló a Maurizio Maragaglio arreglándose la ropa y sosteniendo entre sus labios el sobre con la información acerca de la familia Liukin que se había podido recabar en cuatro días. Ella sólo se colocó su abrigo beige.

-Iré con el equipo a preguntar si creen que la autoría de esta lluvia no es sabotaje - anunció él.
-¿Te has dado cuenta de que no se ven las estrellas?
-Se ha nublado a momentos.
-Hemos oído versiones de que explotaron antes de la caída de esto que llamas diamantina.
-¿No crees ese disparate?
-Mi hija lo vio, agente Maragaglio.
-¿Y tú?
-Puedo confirmar que ella nunca miente.
-Hablamos de un truco planificado con mucha sofisticación. No es obra de una persona.
-¿Quién perdería el tiempo en esto?
-Se me ocurre que Matheus Reus ¿no se presentará en el crucero Symphony con su show de ilusionismo? Antes paralizó Londres con mantas en los edificios públicos y sus ayudantes tuvieron mucho que declarar al respecto.
-¿Por qué se metería en problemas?
-Publicidad.
-Contaminar los canales lo llevaría a prisión y recibiría varias multas y requerimientos de limpieza.
-Te apuesto a que tiene toda una explicación.
-Ajá, incluso para... ¿El polvo se está levantando?
-¿Qué dices, Alondra?
-El polvo sube al cielo.

En aquél momento, Maragaglio salió de su escondite y gritó a su grupo que tomaran tantas muestras como pudieran, sobretodo las del agua. Él mismo tomó polvo del aire y ante sus ojos, las estrellas volvían a aparecer en el firmamento.

-Es un gran acto de magia - exclamó estupefacto y al cabo de unos minutos, Venecia quedó limpia y sin luz.

-Alguien vaya a interrogar a Matheus Reus y otros recaben los testimonios de cuantos testigos sean posibles ¿Tomaron fotografías y videos? ¡Quiero un expediente en una hora! - ordenó Maragaglio y él mismo reportó lo acontecido a su superior inmediato por teléfono. Alondra Alonso también dio cuentas a sus compañeros en España.

La madrugada veneciana se convirtió en una molestia en la que el gentío buscaba desesperadamente algun rastro de polvo de estrellas y quienes poseían frascos o cualquier recipiente, constataban que se formaban esferas brillantes que flotaban y en algunos casos, la luz era tan intensa que lastimaba la vista. El Servizio Italiano d'Intelligenza trataba de apoderarse de cuanto se pudiese y luego de encomendar a Alondra Alonso la revisión de la documentación preliminar, Maragaglio acudió a la oficina, corrió las cortinas y se quedó dormido hasta las ocho.

El festejo de Halloween en Venecia iniciaba con los festivales escolares que Maragaglio siempre se perdía y los negocios colocaban letreros con los horarios en los que repartirían dulces y juguetes para que ningún niño se perdiera de recibir los suyos. En el café donde él se hallaba desayunando había incluso varios anuncios sobre el certamen "Miss Nouvelle Reunion" con los números para los donativos a los damnificados de Tell no Tales y entonces, recordó que aun traía el sobre con los detalles de Miguel y aunque no deseaba abrirlo, así lo hizo.

-Veamos quien eres, Miguelito. Espero que un idiota - pensó pero en su lugar, encontró más papeles con detalles igual de valiosos. Uno de ellos, el kilométrico nombre de la joven Liukin.

-Eso explica porque obligas a todos a llamarte "Carlota"; haces bien. Primer lugar en el Examen Diagnóstico de la Unión Europea, patinadora desde hace un año, increíble. Testigo principal de la muerte del caricaturista Stéphane Verlhac y del tiroteo que le costó caer en coma a Joubert Bessette, celebridad en Francia y atleta prioridad de la Federación Francesa de Deportes sobre Hielo ¿Qué más hay? Andreas Liukin, dos veces arrestado por disturbios en el parque De Gaulle de Tell no Tales, varios recargos por daño a propiedad pública, antecedentes de agresión y amonestación por apuestas ilegales en Mónaco ¿cómo sigue libre? Adrien Liukin es autista pero tiene un reporte por pelea... "se alega defensa propia y de la integridad física de su hermana, Carlota Liukin" ¿Qué habrá sucedido?... Esta familia se mete en muchos problemas.

Luego vino el reporte sobre Yuko Inoue.

-Contadora, empleada del Gobierno Mundial, ex asistente personal del general Andrew Bessette, encargada de la auditoría al Casino di Venezia y anteriormente encomendada a llevar la contabilidad de los Casinos de Niza y Montecarlo. Luego tenemos a ¡Tennant Lutz! Escocés, hijo de sir Anthony Lutz Remington y Grace Mariesson Lutz ¿por qué rayos se juntó con los Liukin? Es sommelier profesional y cantinero. Dos hermanos. Emma Lutz Remington - Mariesson sin rango aristocrático y Stuart Lutz Remington - Mariesson, buscado por Interpol. El Servizio también está detrás de este tipo, es sospechoso en el caso de Elena Martelli... Sir Anthony Lutz cumple condena en Edimburgo por tratar de inocular con VIH a sus hijos y Grace Mariesson en prisión psiquiátrica por el asesinato de cinco empleados de una firma financiera.

Maragaglio tomó un respiro y continuó con el corazón algo agitado.

-Ricardo Liukin, con el historial que confesó en la cena no me hace falta revisar más. Era chef y se encuentra bajo tratamiento de inmunosupresores por una enfermedad todavía sin nombre. Gabriela Alejandriy, esposa, sospechosa de ser pareja sentimental de un espía ruso en 1985, investigada por el Gobierno Mundial hasta la fecha pero la razón es clasificada. Fallecida en enero de este año por falla cardíaca y laboraba como galerista y escenógrafa para la Universidad de Humanidades.

Respirando más hondo, Maragaglio tuvo temor de la ridícula última página. La historia de Miguel no podía ser diferente y entonces, se confirmaría que Katarina y en general los Leoncavallo, debían alejarse de los Liukin. Tomando fuerza luego de un sorbo de café, el hombre desdobló aquella hoja, sintiendo más miedo que antes.

-¿Miguel Ángel Louvier? Pensé que era un Liukin. Español, es ¿actor? ¿qué es esto?

La vida de Miguel estaba contenida en un insignificante párrafo. Alondra Alonso no había hallado un registro de nacimiento o un historial escolar, tampoco el nombre de unos padres o un número de servicios sociales. Sólo existía una identificación que lo acreditaba como mayor de edad y un empleo temporal como mensajero en París; acaso su nombre anotado en un par de audiciones pero era un total desconocido.

-Pudo robar una identidad, tengo que avisarle a Katy - reaccionó él y corrió al club de hielo de la Calle Grigolina, topándose con que ninguno de sus primos se encontraba presente. Pronto supo que Maurizio Leoncavallo había decidido acudir al juego de hockey de Carlota Liukin y que Katarina no se había presentado a la práctica matutina. La actitud de los dos hermanos Leoncavallo tampoco fue algo que Maragaglio pudiera entender enseguida y luego de preguntar en qué parte de Venecia estaba la secundaria Giuseppe Garibaldi, llamó a su mujer para avisarle en donde estaría y a que hora planeaba llegar a casa.

El camino a Campo Nove, detrás de la Fondamenta Nove estaba despejado desde el barrio Castello si no se sucumbía a la tentación de ir por el Gran Canale y luego de hallar un acqua taxi disponible cerca de Fondamenta dei Preti, Maragaglio comenzó a hacer todo tipo de conjeturas sobre Miguel Ángel. No sabía por qué le desagradaba tanto desde que lo había visto en aquella ocasión que aguardaba a Carlota junto a Ricardo Liukin en Santa Lucia luego del escape fallido de ésta y menos por qué le hervía la sangre de saber que Katarina se había ido con él la noche anterior. De hecho, Maurizio Maragaglio dio un puñetazo a su propia rodilla luego de imaginarse toda clase de posibilidades, de besos, de palabras entre Katarina y Miguel.

El campo de hockey de la secundaria Giuseppe Garibaldi era famoso. Se trataba del lugar en donde solía coronarse el mejor equipo de la región del Véneto y en el papel, el Istituto Marco Polo era la víctima perfecta. En la entrada, Maragaglio halló a Alondra Alonso.

-Vine a ver a mi hija - saludó ella.
-Y yo a mi primo.
-No entiendo.
-Decidió traer a sus estudiantes al juego.
-¿Viniste a hablar con él?
-¿Cómo adivinas?
-¿Leíste lo del sobre?
-Voy a prevenir a Mauri.
-¿Por qué presiento que estás furioso?
-No lo presientes, lo estoy.
-¿Quién te dijo que verías a tu primo aquí?
-Fui a buscarlo al trabajo.

Alondra iba a añadir algo más pero pronto vio a Maurizio Leoncavallo aproximarse.

-Supongo que nos separamos.
-Iré con mi primo.
-¿Te veré en mi casa?
-Cuenta con ello, Alondra.
-Mi hija lleva el número nueve. El Istituto Marco Polo nunca nos ha ganado.
-Espera... ¿Lo que averiguaste de Miguel es lo único que hay?
-Por el momento, sí.
-¿Dónde conseguiste esa información?
-En migración.
-Gracias.

Maragaglio se separó de Alondra Alonso y saludó a su primo, que había ido por Ricardo Liukin. A ambos les extendió la mano.

-Buenas tardes.
-Me sorprende que estés aquí - admitió Maurizio Leoncavallo.
-Supe que verías el juego.
-El señor Liukin no sabía como llegar.
-¿Tienes un momento?
-Adelante...

Leoncavallo giró hacia el señor Liukin y dijo "lo siento ¿me disculparía?" a lo que recibió una respuesta amigable. Maurizio Maragaglio no se atrevía a mirar a Ricardo más allá de un breve segundo y se aseguró de que se fuera ante la extrañeza de su primo.

-¿Pasa algo? - preguntó Leoncavallo.
-Mauri ¿es cierto que Katarina no fue a entrenar?
-No llegó y no avisó a donde fue.
-¿No te enoja?
-La voy a castigar en el entrenamiento pero no puedo hacer más.
-¿Por qué dejaste que se marchara anoche con Miguel?
-Ella quiso verlo.
-No regresó a casa.
-¿Qué puedo hacer?
-¿Vas a tomarlo a la ligera?
-No me meto en su vida
-Mauri, no debes dejarla sola.
-Ella puede cuidarse.
-¿Confías en los Liukin?
-¿A qué viene esa pregunta?
-Es Miguel.

Maurizio Leoncavallo arrugó la comisura de sus ojos.

-Investigué a la familia. Él no me da confianza - prosiguió Maragaglio.
-¿A los Liukin? ¿Por qué lo hiciste?
-¿Importa?
-Trabajo con Carlota, claro que importa.
-Quería asegurarme de que estaremos bien.
-¿Qué supiste?
-El tal Tennant es hermano de un asesino serial y sus padres están en prisión; Andreas Liukin tiene un archivo ancho en la cárcel también.
-¿Por qué te metes con ellos?
-Mauri, escucha: De todos los Liukin hay información. La madre de Carlota Liukin estaba en la mira del Gobierno Mundial.
-¿Crees que soy idiota?
-Por supuesto que no.
-¿Qué pretendes?
-Entiéndeme, Mauri. Quiero mantenernos seguros.
-¿Seguros de qué?
-Los Liukin no son una familia tranquila.
-Ya lo sé.
-Eso no es todo.
-Puedes contarme luego.
-Estoy asustado por Katarina ¿de acuerdo?

El gesto intranquilo de Maurizio Maragaglio no era una broma.

-¿Qué te inquieta? - curioseó Leoncavallo
-Te he dicho que Miguel.
-¿Qué sabes de él?
-Nada.
-¿En serio?
-Habla con Katy, dile que se aleje.
-Ese no es mi asunto.
-Mauri, no considero que Miguel sea confiable. En cuanto a ti, podrías distanciarte de los Liukin.
-¿Perdona?
-Tienen antecedentes penales, no son estables y está Miguel.
-¿Qué tienes en contra de él?
-Katy no debió fijarse en ese muchacho.
-Cualquier cosa que digas contra los Liukin, ya me enteré desde antes.
-Mauri, no confíes en ellos.
-Los conozco.
-Eso no es cierto.
-¿Cuál es tu punto?
-Te acercas a personas que no son lo que dicen ser.
-Tu trabajo en el Servizio te está afectando.
-Katy no está segura con Miguel.
-¿Me explicarías qué tienes contra Miguel?
-Mauri, esto es delicado.
-Dilo ya.
-Este papel tiene lo único que pude saber de él.
-¿Un párrafo?
-Ni siquiera es buzo, sino actor.
-No le veo lo malo.
-No tiene documentos, Mauri.
-Jajaja, no podría trabajar.
-Buscamos por cuatro días.
-¿Te tomaste tantas molestias para mostrarme esto?
-Miguel no tiene registro de nacimiento y no hay datos sobre familiares ni su escolaridad. Sólo tiene una identificación del Estado español pero no aparece en otro lado.
-Seguro saldrán sus cosas.
-¿Y si no es quien dice ser?
-Por favor.
-¿No te intriga saber quien está con Katy?
-Miguel es un buen chico, su padre es una buena persona.
-Ricardo Liukin no es su padre.
-Para él, lo es.
-Mauri, tenemos que asegurarnos de que Katy no sufrirá.
-¿Qué fijación tienes con mi hermana?
-Es la única niña en la casa.
-Katarina ya creció.
-¿Vas a permitir que esté con un desconocido?
-¿Por qué haces esto? - dijo severo Maurizio Leoncavallo.
-La protejo - respondió Maurizio Maragaglio.
-Déjala en paz.
-Mauri ¡no podemos ignorar a Miguel!
-No es tu problema.
-Estoy cuidando a la familia.
-Nadie te lo pidió.
-Es lo que el abuelo me encargó.
-¿Eso te da el derecho de meterte en la vida de Katy?
-Piensa. No conocemos a ningún Liukin y discutiste con tu hermana a causa de ellos.
-No revuelvas mi trabajo con tus asuntos personales.
-Tengo la responsabilidad de hacerte entrar en razón.
-¿Quién te crees?
-Lo hago por Katarina.
-¿Quién eres tú?
-Mauri, te aseguro que Miguel no es de fiar.
-¿Basado en qué? ¿En lo que tus subordinados te dicen? ¿No tienen trabajo importante qué hacer?
-Jamás te mentiría.
-Katarina y yo podemos defendernos solos.
-Quiero evitar que los lastimen.

Maurizio Leoncavallo se rehusaba a encontrarle sentido a las palabras de su primo.

-Hazme caso. Es por ustedes, por mantener a la familia bien.
-¡No necesitamos tus favores! - se enfadó Leoncavallo.
-Mauri, no estás en...
-¡No eres nuestro padre ni el abuelo! ¿Tú quién eres? ¿Quién te dijo que hablas por todos?

Maurizio Maragaglio no pudo reaccionar y Leoncavallo le notó la marca de su camisa, dándole un motivo para concluir esa charla:

-Si tanto te importa la familia podrías empezar por dejar de engañar a tu mujer. O dile a tu amante que no use labial.

Maurizio Leoncavallo se retiró con gran disgusto y buscó su lugar en las gradas, junto a Ricardo Liukin. El partido había iniciado bastante tiempo atrás y la secundaria Giuseppe Garibaldi sufría los embates de la renovada delantera del Istituto Marco Polo. La center forward, Carlota Liukin, era magnífica y lo mismo cooperaba a la ofensiva como a la defensiva, evitando la caída de su meta y anotando un par de puntos para una ventaja parcial. En un momento dado, las jugadoras del Garibaldi comenzaron a desesperarse y una de ellas, la hija de Alondra Alonso, tacleó a Carlota dejándola sin aire. La falta no se marcó y Maurizio Leoncavallo contempló a la chica Liukin levantándose e intentando retomar el ritmo al tiempo que sus hermanos gritaban y la multitud parecía apoyarla. Leoncavallo intentaba animarse un poco cuando reparó en algo: Katarina y Miguel estaban enfrente de él. Ella traía la ropa del día anterior y su novio parecía contarle algo muy divertido porque entre jugada y jugada, reía o lo abrazaba. Era complicado imaginar que aquello fuese la motivación de una discusión absurda. En otro rincón, Maurizio Maragaglio los contemplaba también pero no lograba renunciar a releer esa hojita con lo único que se sabía de Miguel Ángel Louvier y luego repasó las palabras de su primo.

Maragaglio había olvidado por completo el beso de Alondra Alonso y aun no sustituía la camisa para ocultar el crimen. Era arriesgado que su esposa se percatara de otra prenda perdida.