jueves, 31 de marzo de 2011

Ultimátum


Victoria estaba encantada con Andreas.
Desde que ella había llegado de Suecia, el hijo mayor de los Liukin le gustó por su actitud, y al conocerlo más a fondo se quedó prendada. Él era además muy guapo y dinámico.
Se veían siempre afuera del restaurante Salón Kaatz ya que vivían en el mismo edificio y comenzaron a trabajar en los almacenes de Piaf para conseguir dinero e irse a veranear a Jamal en agosto, famoso centro vacacional entre los adolescentes por un lago y bajos precios para todo.

Ella se encargaba de sus finanzas ya que si lo dejaba en manos del chico, invariablemente éste compraría la tabla que estaba buscando para practicar snowboard o lo perdería por ahí: Andreas tenía el defecto de ser muy despistado y cada que extraviaba algo aplicaba la frase "Todo va y viene, ya lo encontraré".

Por esos días, la hermanita de Victoria, Joshi, la acompañaba a todas partes provocando un poco de tensión en su relación ya que la chiquilla era demasiado absorbente y Andreas era víctima constante de sus desplantes: Cuando no le gritaba en la calle que dejara en paz a su hermana, le hacía berrinche porque él se rehusaba a cumplir caprichos tales como comprarle peluches o chocolates. La última vez el chico recibió una mordida en el brazo y eso derivó en una discusión de la cual Victoria estaba triste.

-Si estás molesto, dímelo.
-No hagas drama.
-¡Tampoco me hables así!
-Perdón.
-¡No me dices qué te pasa y yo estoy preocupada!
-¿Qué quieres que te explique? ¿Qué tu hermana ya me fastidió? ¿Qué estoy cansado de soportarla?
-¡Comprende! ¡Mi mamá no la puede cuidar!
-¿Porqué no contratan a una niñera?
-¡Me pagarán por esto! ¿No era lo que queríamos?
-¡A Joshi no!
-¡Pero planeamos ir lejos! ¡Esas cosas cuestan!
-¡No tanto para aguantar a una niña loca!
-¡Si eso es lo que piensas de mi hermana aléjate de mí!
-¡Bien!

A raíz de eso, Andreas determinó ser más cuidadoso con sus palabras pero como ella se negó a recibirlo durante varios días, se dedicó entonces a salir para conocer otras jóvenes. Victoria estaba celosa pero tenía razón: No le iba a permitir hablar mal de su familia ni tratar mal a miembro alguno de ella.

Durante esa semana, fue Ricardo quién estableció un límite a Andreas.

-No sólo es de disculparse, lo que hiciste fue muy descortés.
-Sólo pedí un consejo, no un sermón.
-No lo pasaré por alto. No se trata así a ninguna mujer y no te convertirás en un cobarde. Si realmente la quieres vas a demostrarlo.
-Ya intenté hablar con ella y no quiere escucharme.
-Entonces no estás tan interesado... ¿Sabes que haría? Aparte de conversar con Victoria, yo trataría de conocer mejor a su hermanita y conviviría con la niña sin chistar; tal vez así tu novia te dé una oportunidad, pero lo que pasó es algo que no se olvida ni perdona. La mayoría de las mujeres que conozco siempre toman en cuenta como nos llevamos con sus familiares si quieren continuar con la relación. Y la otra es que fue muy desagradable de tu parte pasear con otras chicas ¿Qué pretendías?
-Pensé que después de eso Victoria se acercaría.
-Mal hecho. Das a entender que tu noviazgo no es algo que tomaste en serio. Arréglalo. Jura que estaré esperando ver que haces. Hazlo correctamente esta vez.

Joshi se encontraba en el parque cuando Andreas llegó a buscarla.

-Hola.
-Hola tú.
-¿Has venido con Victoria?
-Ella es sólo mía.
-Qué posesiva.
-Eres feo y malo.
-Te iba a dar chocolate pero .. no.
-No me agradas.
-No me enseñes la lengua.
-¡Sí!
-¡Calma! Déjame con Andreas un momento Joshi. Prometo que te compro un helado.
-¡Y una diadema!
-Eso también.
-Bueno pero Andreas parece vago.

Después de ver que la niña se quedaba cerca, Victoria prosiguió.

-Ella suele ser .. Irritante.
-Los enanos son difíciles.
-Joshi es agotadora.
-No tanto como mis hermanos cuando se alocan y eso es muy seguido.
-Estoy ... No sé qué decir .. Me siento enojada contigo y también te quiero matar.
-¿Alguna vez te han dicho que exageras?
-¡Andreas!
-Luego no me dejas decirte nada.
-Pregunto y no contestas bien aunque te vea la cara de molestia.
-No es nada.
-Y vas otra vez.
-No soy bueno en esto. Te digo lo que me enoja y terminas gritándome.
-Porque eres muy agresivo cuando hablas de las cosas y las personas. Lo de Joshi me hizo sentir muy mal. Ya la conoces y la verdad me sentí furiosa cuando la llamaste loca.
-Yo me enojo todos los días con ella.
-Trato de controlarla pero no soy como mamá.
-Lo que pasa es que a veces quiero darte un beso o abrazarte y estoy incómodo con ella observando lo que hacemos.
-Concuerdo .. ¿Sabes que me lastimó también? Verte con otras. Quedé como idiota.
-No.. Ahí si es mi culpa... Te quise dar celos.
-¡Ah! ¡Qué infantil eres Andreas!
-Pensé que habíamos terminado.
-¡Claro que no! Pero creo que ahora ya no somos nada.
-Yo me equivoqué.
-No vengas con eso. Gánate la confianza de nuevo.
-Bien.
-Y algo más: O aprendes a tener paciencia o te vas olvidando de mí. Una sola palabra en contra de Joshi y te vas. Y no me hagas lo de irte a conocer otras de nuevo porque te va peor.
-Supongo que ya todo está claro.
-Estás a prueba. No vas a besarme hasta que me asegure de que no eres un idiota. Te devuelvo la mitad del dinero que ahorramos mañana.
-¿Ya no iremos a Jamal?
-Preferiría que no. Luego nos vemos.

Victoria llamó a Joshi. Andreas le dió el chocolate a la pequeña y se alejaron.

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