sábado, 18 de enero de 2025

Dos rivales (La boda de Marine. Tercera parte)


Tell no Tales. Sábado, 23 de noviembre de 2002.

El hecho de que Albert Damon celebrara la boda de su hija Marine había ocasionado expectativas en la ciudad y con ello, la asistencia de invitados que podían ser muy importantes. Agathe Anissina era consciente de ello y prestó atención a la previsible llegada de Goran Liukin Jr.; pero nadie podía prepararla para la sorpresiva asistencia de Lorenzo Liukin.

-¡Dios mío! - exclamó la mujer al leer el periódico de mediodía y enseguida, pidió a su nieta que le llevara a realizar una visita.

Mientras el tránsito hacia el barrio Corse no hacía más que empeorar, en las calles aledañas al parque De Gaulle se sentía cierta soledad. La gente no salía de sus apartamentos con frecuencia y desde varios balcones se contemplaba lo poco de devastación que quedaba mientras el agua cristalina y las gaviotas se apoderaban de las zonas inundadas hasta llegar al mar. La vegetación crecía muy rápido.

En el número 9 del edificio Roberts de la calle Phillippe Caron, a un paso de la estación de metro del mismo nombre y junto a una joyería, vivía Steliana Isbaza, otrora socialité y filántropa local que ahora vivía holgadamente de la generosa pensión que recibía de un nieto y parecía gozar de una salud que no se quebraba nunca. A sus ciento cuatro años, la mujer se preguntaba por qué no había muerto.

-Le visita Agathe Anissina - le informó su mayordomo y la recién llegada tomó su asiento en un sillón frente a Steliana, sin aguardar a que se le diera la bienvenida.

-Me sorprende que te portes como Lía Liukin el día que vino a hacer escándalo cuando se divorció de Joseph - reprochó la señora Isbaza.
-Molestarte es necesario.
-Esa mujer nunca pudo comportarse en mi casa.
-Pero al menos te partió la cara, Steliana.
-Yo acababa de dar a luz.
-Pero eras fuerte para resistir.

Agathe ordenó que se trajera té y mandó a su nieta a la cocina con la orden de no acercarse hasta que se lo ordenara. Al estar en privacidad, prosiguió:

-Steliana, creo que es hora de que devuelvas lo que robaste.
-¿Las tierras del valle?
-¿Sigues tan cínica?
-Eso campesinos no habrían sabido qué hacer con tanto.
-Joseph también despojó a la gente de Corse.
-Esos astilleros se vendieron hace mucho.
-¿Laurent Ferny maneja tus cuentas?
-Ese jovencito se comporta como mi esposo.
-Entonces es un ladrón.
-Rescató las cuentas de mi familia.
-Ese dinero tampoco le pertenece a los tuyos.
-Mis hijos y nietos lo han trabajado.
-El valle y la planta de alimentos no les pertenecen.
-Se hicieron las gestiones, Agathe ¿Quieres seguir hablando de las mentiras de Matt y de los Liukin?
-Quiero saber por qué mandaste a Laurent Ferny a casarse con una inocente ¿Qué le puede interesar de Albert Damon?
-La copropiedad de una extensión de la campiña.
-¿La que no le robaste a Goran Jr.?
-¿Quién te lo contó?
-Bien sabes que Albert le dará la tierra a sus hijas si Goran decide venderle.
-Los prestanombres como el señor Damon van a la cárcel.
-Los estafadores como tu marido nunca pagaron.

Agathe derramó el té sobre la alfombra, sorprendiendo a Steliana.

-¿Cuántos años tienes, vieja amiga?
-Steliana, tú llevas la cuenta que olvidé.
-No te has muerto por algo.
-Y tú porque tienes pendientes ¿Dónde está tu familia?
-Se han marchado a Mónaco para emparentarse con la realeza... ¿A dónde fueron los tuyos, Agathe?
-Sabes que se han quedado aquí.
-Mi bisnieto Marian consiguió compromiso con una princesa.
-A ese proxeneta también hay que darle su escarmiento.
-¿Viniste de juez?
-¡He venido a exigirte que dejes a Albert Damon en paz!

Steliana respiró profundamente y levantó los trozos de la tetera rota sin importar herir su mano.

-Quiero asegurar el futuro, Agathe.
-Tu familia está más que asentada.
-Sabes a qué me refiero. 
-¿Eligieron a la niña sorda porque la creen tonta?
-Marine Lorraine tiene un brillante futuro.
-¿Laurent le hará a ella lo mismo que Joseph a Lía, verdad?
-Laurent es el único nieto que no me abandonó aquí.

Agathe Anissina se desconcertó de enterarse.

-¿Vas a dejarle todo?
-¿Quién lo diría? Ese sí aprendió de la familia, de mi Joseph. 
-Si consigues las tierras de Albert, no necesitarás a esa joven cerca.
-La amante de mi nieto lo vale.
-¿Quién es?
-Leonora de Inglaterra. Laurent será rey.
-¿Y Leonora tiene idea de la clase de sinvergüenza que es tu nieto?
-Laurent le obsequió la propiedad en la campiña que pertenecía a Goran Liukin padre.
-Era su casa.
-Iniciaron las obras para una nueva plantación.
-¡Vas a destruir la tumba del señor Liukin!
-¿No te han dicho que en ese lugar crece el tabaco?

Agathe se preguntó internamente qué más necesitaba Steliana para seguir humillando a los Liukin, sobretodo porque nunca le habían hecho daño.

-¿Vas a impedir la boda, Agathe?
-No te entiendo, Steliana ¿Qué tienes contra Lía que no le perdonas?
-Maurizio Leoncavallo.

La señora Anissina no pudo ocultar que aquello le impactaba de forma inesperada ¿Qué tenía que ver un obrero maleducado y tosco con un problema que había iniciado años atrás con Lía y Joseph Kerr?

-¿Cómo sabes tú de él?
-No soy la única que viajó a Italia, querida.
-¿Cuándo pasó? 
-En el '46. Repetí cada verano hasta que Leoncavallo murió.
-¿Qué hiciste?
-Lía no podía tener un mejor marido que el que tuve yo.
-¿Intentaste robarle a Maurizio?
-¡Ese fue el único hombre que amé!

Steliana adoptó un gesto duro y se mantuvo sin llorar, aunque tuviera ganas.

-¿Por qué le quitaste a Lía todo lo que tenía? - preguntó Agathe con rabia. Hubo un breve silencio.

-Nadie podía ser más que yo.
-¿Más? Si tú eras la millonaria de esta ciudad.
-No lo entiendes, Agathe.
-Steliana ¿Qué poseía Lía que tú no? ¡Le arruinaste la vida antes de que conociera a Leoncavallo!
-¡Todo!

Agathe no contestó.

-Lía siempre me ganó. La más bonita, la de mejores modales, la que asediaban los príncipes y los reyes ¡Yo quería al hijo del Káiser y él se fijó en esa araña! O cuando regresó Matt ¡Tú te ibas a casar con tu primo, Agathe! Y yo logré ignorarlo ¡hasta que le entregó el anillo de compromiso a ella! Siempre fue la más lista, la que fue a la universidad, la que pudo vivir, Agathe. Nosotras no.

Ambas mujeres detuvieron la discusión un instante y la retomaron al observar el reloj marcar las diecisiete horas.

-Sólo pude quitarle dos cosas: Las tierras del valle y Joseph Kerr.
-Lía nunca se metió contigo.
-Por una vez, yo alcancé lo que ella no. A Joseph le di hijos, una posición y las amistades para hacer lo que quisiera. Lía casi se moría de amor, salió de aquí derrotada ¿Acaso no podía tomar el derecho de ganarle en algo? Esa mujer se humilló sola ¿De quién es hijo Goran Jr.? ¿Qué mujer engendra con su padre si no es una perversa? Yo le gané. En Tell no Tales le gané ¿Y de qué sirvió? Tuvo lo que quiso después. Más hijos, más fama ¡Yo no era joven cuando la volví a ver! Y ella... Ella sí.
-Lía era más fuerte que tú.
-Y luego la ví tan bonita, con Maurizio. Él era tan bello, ingenuo, bromista, sincero ¡Esa araña había tenido un hijo con su padre! ¿Por qué ella se merecía a un hombre como Maurizio y yo no?
-A Joseph no le importaba otra cosa además de sus estafas y te empeñaste tanto en robártelo y luego en hacerlo tuyo, que cuando te topaste al hombre que podías amar, estabas seca, Steliana. 
-Maurizio era tan devoto con ella, tan cortés. Una cara perfecta, un porte divino. Cuarenta y siete años tenía yo y también Lía. Pero la que él amaba era ella.
-Leoncavallo no estaba en venta ¡Era partigiano! 
-Cuando enviudó, creí que la oportunidad llegaría ¿Qué me respondió? Que Lía era su única mujer. Me echó de su casa, de su vida ¡A mí! ¡A Steliana Isbaza! Y debí conformarme con verle cada verano desde la acera opuesta a su reja, lamentando no haberle encontrado en mi juventud, aunque fuera lo que tú y los demás decían de él. Soñando con que hubiera sido el padre de mis hijos o de menos, el padrastro. ¡Nunca podré perdonar a Lía por quedarse con lo más sagrado de mi corazón! Yo nunca quise a Joseph, pero él hizo más importante el apellido de mi familia, le dió más poder. Cumplió con creces para ser un simple capricho. Quizás Lía ganó la guerra, pero no la batalla en su casa. Laurent fue el único que sacó el orgullo y mi nieto no sólo nos entregará el último trozo de tierra de los Liukin. Él será importante ¡Él hace lo que se debe!
-Ningún Liukin te ha hecho mal.
-¡Esta es mi última venganza por Maurizio Leoncavallo!

Agathe Anissina jamás había visto a una persona descomponerse y supurar como Steliana Isbaza, aunque en el exterior se viera firme, lúcida y elegante. Las dos mujeres pasaron apenas unos minutos más a solas, retirándose la señora Anissina para evitar saludar a Laurent Ferny, quien tenía agendada una visita a su abuela después de una publicitada parrillada en el barrio Corse, donde la familia Lorraine celebraba sin saber una estrategia de despojo. La amante de Laurent, Leonora, era una vigilante asistente al evento.

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